Por Gustavo Coronel
Apreciados Señores:
Hace
pocas horas el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decidió poner
en manos del ministro de la defensa, General Vladimir Padrino López, la
autoridad necesaria para “poner orden”
en el país, una manera pobremente velada de concederle poderes
dictatoriales que pasan por encima de la constitución y leyes de la
república. Este es apenas un paso más en una cadena de abusos de poder
llevada a cabo por el régimen ante la mirada hasta ahora
impasible del mundo exterior. En respuesta a esta situación, quienes
desean ayudarnos insisten en la necesidad de un diálogo entre un
victimario armado y sus víctimas desarmadas y reducidas por las
privaciones y la humillación.
En la realidad la magnitud del desastre espiritual y material venezolano justifica una acción inmediata para sacar al actual
régimen del poder.
(1).
El desastre social
y espiritual del país está representado por un alto nivel de violencia y
de inseguridad, por una angustiosa escasez de los alimentos y medicina y
por la masiva prostitución de nuestras instituciones, embajadas,
fuerzas armadas y grandes sectores de un pueblo
convertido a punta de dádivas en seres dependientes de un régimen
político que les exige su lealtad como contra-prestación. El proceso de
prostitución moral y embrutecimiento ha sido gigantesco y amenaza
convertir a Venezuela en una sociedad fallida.
(2). El desastre material
puede apreciarse en base a las siguientes estadísticas:
· La
deuda total venezolana sobrepasa los $200.000 millones.
La deuda externa es de unos $150.000 millones y la deuda interna,
calculada a la tasa paralela, suma otros $80.000 millones. Sin embargo,
es mucho mayor si se calcula a la tasa oficial. El Banco Central es hoy
un organismo prostituido y carente de autonomía. Las
reservas internacionales líquidas están casi en cero.
· La incapacidad para ejecutar el plan original de producción
de PDVSA, el cual hubiera llevado esta producción a unos 5 millones de barriles de petróleo diarios para 2015, ha
representado una pérdida de ventas de exportación de, al menos, unos
tres millones de barriles diarios
extras por los últimos tres años. A un precio promedio conservador por
barril de unos $70 ello significa una pérdida para la Nación de más de
$210.000 millones
· Las
pérdidas para la Nación derivadas de las entregas
de petróleo crudo y de productos a Cuba durante unos 10 años
representa, en promedio, un subsidio de unos $3000 millones al año, es
decir, unos $30.000 millones
· Las
pérdidas para Venezuela por los dólares entregados
a empresas de maletín para importaciones que nunca ocurrieron, según
admisión del ex -ministro Jorge Giordani y de la ex presidenta del Banco
Central Sra. Edmeé Betancourt, montan a más de $25.000 millones
· Las deudas contraídas con las empresas extranjeras y
venezolanas por expropiaciones no compensadas y servicios no cancelados suman unos $40.000 millones
· Las pérdidas por importaciones
forzadas de hidrocarburos a precios internacionales para ser regalados en el mercado interno, debido al pobre rendimiento de la refinerías domésticas, representan unos $10.000 millones
· Las
pérdidas de valor de oportunidad que PDVSA ha experimentado al regalar
la gasolina en el mercado interno son, según admisión del régimen, de
unos $10.000 millones al año, es decir, unos $100.000 millones en los
últimos doce años
· Las compras de materiales bélicos innecesarios a Rusia,
China y otros países montan a unos $15.000 millones
· El dinero
entregado a Cuba, Bolivia, Argentina, Uruguay, Nicaragua y otros países “amigos” ha sido del orden de los $40.000 millones
· La
deudas
con China suman unos $60.000 millones y las deudas con Japón, Irán,
Rusia y empresas petroleras y de servicios petroleros suman unos $15000
millones
· Las
pérdidas en Corpoelec, CVG y PDVSA por robos de las mafias de gerentes y
contratistas alcanzan no menos de unos $12.000 millones. Solo un
contratista apresado en Houston, USA, confiesa haber robado más de $1000
millones de PDVSA, en colusión con gerentes
corruptos
· Los
montos faltantes en FONDEN y otros fondos paralelos sin transparencia han sido estimados en unos $30.000 millones
Estos rubros sumaban
alrededor de $750.000 millones, una inmensa masa de dinero perdida por
la vía de la ineptitud y de la corrupción. Por supuesto, las pérdidas
han sido mucho
mayores porque no se incluyen los robos en los demás sectores de la
administración pública, en las aduanas, en los programas militares tipo
Bolívar 2000, en los bancos del Estado, en el sector agrícola y tantos
otros rincones del sector público. Además, de
estos robos por corrupción Venezuela es hoy un narco estado en el cual
militares de alta y mediana graduación y civiles en altas posiciones del
aparato administrativo se encuentran involucrados.
Como podrá observarse existen razones más que poderosas para ir a una rebelión ciudadana abierta, haciendo uso de todas las vías constitucionales y de justicia ciudadana para hacerlo. Se requiere una rebelión civil, de protesta masiva en contra del régimen, en defensa de una nación en ruinas, una rebelión que debería contar con la solidaridad de todos quienes aman la democracia y la libertad en nuestro planeta. Ustedes son dos de los líderes mundiales quienes han mostrado un especial interés por resolver la crisis venezolana y quienes pueden utilizar su autoridad moral y política para ayudarnos efectivamente a salir del régimen agobiante.
A la luz de la trágica situación de Venezuela esta solución no debería estar basada en la negociación con quienes han arruinado al país. Los abusos y la intransigencia ideológica del régimen no permiten ningún acercamiento. Dialogar con quienes están dedicados a la destrucción nacional no es ni moral ni estratégicamente aconsejable. Es la hora de la rebelión ciudadana.
En
Febrero 2014 Leopoldo López lideró una protesta ciudadana masiva en
contra del desastre nacional. Durante Febrero y Marzo de 2014 los
jóvenes venezolanos, acompañados de una buena parte de los venezolanos
dignos, dieron una gran batalla por la libertad. Miles
de venezolanos marcharon en contra del régimen, pagando un precio en
sangre. Leopoldo López fue puesto en prisión pero la acción de la
juventud venezolana en 2014 debilitó profundamente al régimen tanto
interna como externamente. La brutal represión policial
y militar llevada a cabo por el régimen lo desnudó ante el mundo, a
pesar de su propaganda masiva para tratar de parecer como agredido. La
rebelión ciudadana liderada por Leopoldo López le causó una herida de
la cual nunca ha podido recuperarse.
Este
gesto de Leopoldo López y de quienes lo acompañaron demostró el deseo
de la nación de no validar la pesadilla que se imponía por la fuerza, de
no compartir con resignación la historia venezolana con quienes nos han
arruinado material y moralmente. Negociar
con ellos hoy los apuntalaría en el poder y les permitiría escapar al
castigo por sus fechorías.
Barrer
la basura debajo de la alfombra no es limpiar la casa.
Ayúdennos
ustedes a reconquistar nuestra dignidad, nuestra democracia y nuestra
libertad. Pidan abiertamente el cese de este régimen indigno, no le
pidan al pueblo victimizado sentarse con sus victimarios.
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