Tuesday, July 12, 2016

Monseñor Ovidio Pérez Morales: El país afronta una crisis producto del modelo comunista marxista

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Enrique Meléndez / especial Noticiero Digital / 12 jul 2016.-  Monseñor Ovidio Pérez Morales afirmó que el país afronta una crisis global de manifiesto desastre en los más diversos aspectos, consecuencia de la aplicación de un modelo político basado en el comunismo marxista.
La afirmación la hizo en una conferencia que pronunció en Ifedec, que dirige Eduardo Fernández.
Comenzó por lo que definió como la identificación de lo que es la doctrina social de la iglesia: un conjunto de enseñanzas de la iglesia sobre principios, criterios y lineamientos para la acción con respecto a la construcción de una nueva sociedad, es decir, de una convivencia humana que responda del modo más conveniente y siempre perfectible a la dignidad, derechos y deberes fundamentales de la persona y de la comunidad humana, de acuerdo a una recta razón, enriquecida con el aporte del mensaje cristiano.
“Por doctrina se entiende un corpus o conjunto orientador de ideas. Lo social describe el campo en que aquélla doctrina se circunscribe, a saber la vida y la organización de la sociedad del ser humano en su concreto entorno ecológico, un aspecto novedoso del papa Francisco I”.
Dijo Pérez Morales que la doctrina social de la iglesia se manifestaba a través de las encíclicas, las exhortaciones y los mensajes con base a la escritura y la tradición de la iglesia e integrando aportes de muy diversa índole, incluso, del variado ámbito secular.
Hizo la salvedad de que siendo doctrina de la iglesia no es confesional en el entendido de que en sus elementos fundamentales tiene una sustentación racional, abiertamente, dialogal, diálogo entre fe y razón; que el “surplus” cristiano significa un enriquecimiento de perspectivas; un ahondamiento valorativo y una ampliación del horizonte, e insistió en el hecho de que Benedicto XVI asegura que hay una fundamentación racional en la doctrina de la iglesia.
Explicó que la doctrina social de la iglesia se basa en el diálogo y no en lo confesional; un puente que se dirige a gente no creyente y a gente de otras confesiones religiosas, de modo que no se trata de un coto cerrado; aparte de que la doctrina social de la iglesia es muy variada, pues que basta tomar un manual para ver la riqueza de temáticas.
“No es un conjunto estático de proposiciones, sino en desarrollo permanente, pues trata de responder a los requerimientos de una sociedad siempre en movimiento. Por eso la doctrina social de la iglesia tiene que estar en un proceso continuo de “aggiornamento”. (…) No es una ideología, aun en el sentido positivo del término, ya que de por sí la palabra ideología tiene una fuerte carga negativa. La doctrina social de la iglesia tiene una amplitud de vuelo mucho más que una ideología”.
Según Pérez Morales no es una teoría, sino que se orienta a la acción; no es una filosofía, sino que se trata de una doctrina llamada a iluminar las situaciones, con miras a abrir caminos en la solución de los problemas; como tampoco constituye una “vía media” entre capitalismo y comunismo, pues siempre está creando nuevos modelos.
Que no se casa con un modelo en particular, sino que trata de amasar un tipo de sociedad, que estará siempre en proceso de amasamiento, y, a ese respecto, recordó que la III Conferencia Hispanoamericana de Obispos, realizada en Puebla (México), estableció que la iglesia no se atribuye la competencia para promover modelos alternativos, aunque sí tiene que dar testimonio de su mensaje de anuncio en anuncio en sentido evangélico.
Dijo además que algunos ubican esta doctrina en un cruce de fe y situación, entendiéndola como iluminación de la realidad concreta desde el orden de la fe, y dirigido a un cambio de la situación en la línea de un humanismo cristiano.
“La doctrina social de la iglesia se puede estudiar de un modo genético e histórico; siguiendo su recorrido en el tiempo; comenzando por identificar sus raíces en la Biblia y en los escritos de los padres de la iglesia, y continuando con los aportes de la teología en los siglos siguientes”.
Recomendó llevar a cabo el estudio de la doctrina social de la iglesia de un modo regresivo: de adelante hacia atrás, leyendo al revés, y siguiendo la tarea por los documentos más recientes e ir remontando hasta dar con sus orígenes, y como punto de partida consideró que un documento ideal sería el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, que salió en el año 2005, así como las encíclicas de Benedicto XVI y de Francisco I.
Añadió que a nivel latinoamericano son recomendables los documentos emanados de las cinco conferencias episcopales, que se han realizada en nuestro continente, y que, en especial, de Venezuela los documentos emanados del Concilio Plenario, al que consideró como la reunión más importante, que se ha hecho en este país, desde el comienzo de la evangelización, y el cual se realizó en el año 2000.
Pérez Morales manifestó que de dicho concilio salieron 16 documentos sobre los aspectos de la vida de la iglesia venezolana, y que, sobre todo, dos están referidos a la doctrina social de la iglesia, bajo la temática de la contribución de la iglesia a la gestación de una nueva sociedad, y, a su modo de ver, se trata de una especie de manual a ser aplicado, e íntimamente unido al tema de la evangelización de la cultura en Venezuela.
“Toda la historia es movimiento; pero esta historia, que estamos viviendo, es tan especial de movimiento, que se ha tenido que inventar un término, para calificarlo, como el de epocal, es decir, de cambio epocal: único para este tiempo, donde se ha operado un salto histórico tecnológico sin precedentes”.
Ubicó el seguimiento, que le viene haciendo el Episcopado a la situación de Venezuela en sus diversos momentos, desde 1904, cuando se realiza la primera reunión de los obispos, que para la época había en el país; aun cuando admitió que la primera intervención conjunta del Episcopado fue en tiempos de Antonio Guzmán Blanco, requerida por el hecho de que para el entonces presidente de la República, valiéndose de la Academia, había escrito una interpretación muy personal de lo que había sido la figura de Moisés en la Biblia, y a la cual el Episcopado había tenido que responder a través de un documento amplísimo.
Precisó que con la llamada Revolución de Octubre en 1945 la iglesia cobró un nuevo aliento, con respecto a sus posiciones frente a la realidad nacional; posiciones que fueron apoyadas, en especial, por las nuevas generaciones de jóvenes, a raíz de un decreto emanado del Ejecutivo de ese entonces, y mediante el cual se pretendía eliminar la educación privada, y mencionó de paso algunos antecedentes, que se habían tenido de movimientos católicos juveniles, como fue el caso de la Unión Nacional Estudiantil.
Por otra parte, mencionó al periodista e historiador Naudy Suárez, quien se ocupó de investigar lo relativo al impacto, que tuvo en Venezuela la Rerum Novarum de León XIII; a monseñor José Luis Azuaje y a monseñor Baltasar Porras como personas que se han ocupado de escribir y recopilar documentos relativos al magisterio, además de otros documentos emanados de la iglesia, que han marcado época; y como caso especial rememoró a monseñor Rafael Arias Blanco, y justificó la circunstancia por lo que lo hacía en razón de dos cosas:
“Generalmente, se le recuerda por la Carta Pastoral de 1957, con la cual desencadenó un movimiento de resistencia a la dictadura, que llevó al cambio de gobierno. Carta que leída hoy en día uno se preguntaría el por qué de su revuelo. Es que las cosas no son en sí, sino que están situadas. Una palabra dicha entonces podía conmover. Dicha hoy no significaría mayor cosa. La palabra situada es lo que se llama la palabra profética”.
Señaló que Arias Blanco había escrito, además, un catecismo de la doctrina cristiana, dedicada a los grados de instrucción elemental, y que en ese catecismo metía doctrina social de la iglesia, inspirado en la Rerum Novarum; es decir, que la enseñanza de la doctrina social de la iglesia estuviera ya presente en los primeros elementos; cosa que años después, agregó, Juan Pablo II en un Sínodo, en una exhortación que hizo a través de un documento, denominado Catequesis, dijo lo que monseñor Arias ya planteaba en aquel momento.
Por otra parte, reconoció la labor de los laicos en la tarea de teorizar sobre algunos aspectos de la doctrina cristiana; ya que, a su juicio, la composición de la iglesia está compuesta por una gran mayoría, que son los laicos, y una minoría, que sería el clero, repitiendo, en ese sentido, las palabras que ha dicho al respecto Francisco I.
Repitió: “La iglesia está constituida por laicos, con un ministerio que es muy importante, y por eso el futuro de la iglesia se juega, digamos, por la presencia de laicos en el mundo, que es casi la totalidad de la iglesia”. (…) Reto de primer orden para nuestra iglesia, en su conjunto, es la formación, animación y acompañamiento de los laicos, para el ejercicio eficaz de su misión, a fin de construir una nueva sociedad en Venezuela como muy claramente lo proclamó el Concilio Plenario de Venezuela, y a este propósito es muy importante tomar conciencia de esto, especialmente, en las circunstancias en las que nosotros estamos viviendo”.
Pérez Morales fijó algunas posiciones, que sostiene hoy en día la iglesia católica frente a la situación de estado de guerra que vive Venezuela, y a la que comparó con la situación que viven algunos países árabes; siendo no obstante un país cristiano: “Ese país cristiano se está comiendo sus entrañas”. Que esta frase implicaba la necesidad de una introspección muy profunda de nuestra sociedad; además de una formación de los individuos, pues, a su parecer, sin formación no hay conciencia de esa situación.
A continuación hizo un recuento de las respuestas, que ha emitido el episcopado nacional frente a la grave crisis, que vive Venezuela, y, en ese sentido, dijo que el primer documento episcopal se dio a conocer en el año de 1999, a propósito de la inspiración revolucionaria del nuevo gobierno, que se instalaba, que luego se traduciría en Socialismo del Siglo XXI; que en ese momento la actitud del episcopado era abierta y propositiva, y se permitió citar algunas líneas del documento, en cuestión.
“Los acontecimientos ulteriores han venido cambiando bastante esta situación inicial, y una correspondiente posición del episcopado. 16 años después, el país afronta una crisis global de manifiesto desastre en los más diversos aspectos”.
De inmediato pasó a referir el diagnóstico de la conferencia episcopal hecho en el 2015, y que comenzaba diciendo que el mayor problema y la causa de esta crisis general es la decisión del gobierno de imponer un modelo económico y político de corte socialista, marxista, comunista, sin dejar de llamar la atención la iglesia sobre este hecho, sin pretensiones de poder ni alineaciones partidistas.
Recordó que, posteriormente, también se emanó un documento en el 2007, con ocasión del intento de reforma a la Constitución, y en el cual el episcopado utilizó la categoría de moralmente inaceptable, para calificar el proyecto de reforma, sobre todo, porque ahí había la voluntad de instaurar un Estado socialista-marxista; lo mismo que el documento que estaba en preparación, tomando en cuenta que para el instante de la conferencia se llevaba a cabo una asamblea del episcopado, sobre la actual situación del país, y donde aseguró que se fija una posición firme y clara, sin dejar de excluir la cultura del encuentro y del diálogo, a la búsqueda de soluciones pacíficas.
Al abordar el tema de la figura del papa Francisco I, expresó que éste ha enriquecido la presencia de la iglesia en lo social, no sólo con su mensaje, sino también con su testimonio de ser sencillez, cercanía y servicio evangélico; que dos documentos suyos recogen los puntos fundamentales, adquiridos, de la doctrina social de la iglesia, y enfatizó que el Papa recoge los documentos relativos a los elementos de la iglesia: la solidaridad, la opción por los pobres, el destino universal de los bienes, la centralidad de la persona, la afirmación del bien común, el sentido y la dignidad de la política, la dignidad de la persona y los derechos fundamentales.
Según Pérez Morales, al lado de esto también se mencionan elementos negativos: la exclusión, la inequidad, la cultura del descarte, de una globalización de la indiferencia, de un paradigma tecnocrático.
“Pero del aporte propio del Papa quisiera destacar dos elementos; de los cuales el primero es particularmente clarificador, y el segundo novedoso en materia de doctrina social de la iglesia”, y agregó que el primero se refiere a la dimensión social de la evangelización de la iglesia, y loa que comienza, a su juicio, con la primera predicación, y que el segundo elemento se refiere a la encíclica Laudato SI sobre el ambiente, sobre lo ecológico, y donde extiende ya el término comunión a la naturaleza, de modo que habla del hombre, de Dios y de la naturaleza, de modo que allí acuña el término de comunión universal.
Concluyó su peroración considerando que era muy necesaria la doctrina social de la iglesia para la formación de los laicos, que deberán dirigir la sociedad del futuro.


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