MARTA COLOMINA10 DE JULIO 2016 - 12:01 AM
El
pasado domingo El
Nacional publicó
los resultados de los más recientes estudios de opinión realizados por
destacados encuestadores del país. Del cruce de los altísimos niveles de
rechazo obtenidos por Nicolás Maduro, que van de 80% a 95%, surgió el título de
la primera página del diario, apuntado por los propios encuestadores: “La
figura de Maduro alcanzó el punto de no retorno”. Félix Sejas hijo, director de
Delphos, mostró los números de junio que se mueven entre ese 80% y 95% de
evaluación negativa, que no difieren de las cifras de Datanálisis o de las de
Edgard Gutiérrez, director de Venebarómetro. Todos coinciden en que no hay
forma de que Maduro gane ninguna elección, pronóstico que refuerzan al señalar
que “ni los chavistas quieren que Nicolás Maduro siga gobernando Venezuela”. Su
impopularidad y la desconfianza en él aumentaron en el primer semestre del año.
“La gente le dio la espalda y clama por un cambio, indica Edgar Gutiérrez.
Remata Luis Vicente León, director de Datanálisis, diciendo que “el chavismo ha
vivido de la idea de que es hiperpopular, y ya no les”. Seijas grafica el
título de El
Nacional apelando
al metalenguaje del marketing: “En términos de mercadeo Maduro se define como
una marca no rescatable”. Los oficialistas –añade– están alrededor de 30% a 35%
y la mitad de ellos confiesa abiertamente que no confía en Maduro y no lo
quiere en la presidencia”, percepción aniquiladora que se completa con 94% de
los venezolanos que ve negativa la situación del país y de 60% que votaría para
revocar su mandato. Y, ante las amenazas oficiales de impedir el revocatorio
este año, la gente insiste masivamente en su renuncia y salida del poder. “La
mayoría comenta que si no se concreta una salida democrática efectiva, la
válvula de escape se cierra y la olla estalla. Iríamos a otras situaciones muy
peligrosas”, apunta Edgar Gutiérrez. “Fuentes del PSUV admiten off
the record –relata
León– que perderían cualquier elección, incluso 70% de las gobernaciones”.
Visión optimista porque para León “con esta magnitud de crisis, hasta los
gobernadores del chavismo que tengan evaluación positiva, perderían. Por eso
bloquean también las regionales”.Y añade lapidario: “En este momento no hay
ninguna elección que el gobierno pueda ganar: la crisis y Maduro arrastran como
un todo al chavismo”. Maduro, tercia Gutiérrez, “no leyó correctamente los
resultados del 6-D: en vez de rectificar al comprobar que tenía tanta gente en
contra, se radicalizó (...). Creo que Maduro está jugando a la situación de
Allende en Chile, o de Zelaya en Honduras”.
En
reciente encuesta de la UCV, 95% de los universitarios asegura que el gobierno
no garantiza ningún derecho constitucional a la salud, la alimentación, la
educación, el trabajo, la integridad física y la vida. 96% considera que es urgente
un cambio político constitucional en el país. Los encuestadores coinciden en
que el desabastecimiento se ha convertido en el principal enemigo de Maduro: la
inseguridad ha sido desplazada al segundo lugar por la escasez, que ahora es el
principal problema para 85%. La grave crisis, de la que ese 85% culpa a Maduro,
ha arrastrado a la FANB a los más bajos niveles de confianza, a diferencia de
la Iglesia y la AN, que hoy registran los niveles más altos. El repudio a
Maduro es enorme dentro y fuera de Venezuela. Su designación como presidente
pro témpore de Mercosur luce cada vez más difícil por sus dictatoriales
violaciones de la Constitución .Solo le apoya Uruguay. Lo rechazan gobierno y
Parlamento paraguayos, Brasil logró dejar en suspenso ese nombramiento y hasta
el presidente Macri ha dado un giro revelador, al acusar a Maduro de violar
todo los derechos humanos, llevar a la hambruna y al abandono a la población
venezolana y apoyar como solución el referéndum revocatorio”. Tan detestado es
Maduro, que los ascensos militares que tradicionalmente se celebran en la
Academia Militar, este julio por primera vez se realizaron dentro del Panteón
Nacional, desde donde no se escucharía el ruidoso cacerolazo protagonizado por
la populosa zona de El Valle. Allí aprovechó para insultar una vez más al
Parlamento. Su radicalización destructiva al declararle fácticamente la guerra
a la AN al negarse a asistir a la sesión solemne del 5 de julio en el Palacio
Legislativo, como es su deber constitucional, es arma para el expediente
internacional contra él y a favor de seguir con la aplicación de la ya activada
Carta Democrática de la OEA, como acaba de ratificar su secretario general. Los
obispos venezolanos van más lejos: la CEV dice que el revocatorio se activó
desde el 6-D.
Maduro
se sostiene precariamente en el poder por el apoyo de militares que tienen el
control de las armas con las que reprimen al pueblo que protesta al grito de
“queremos comida, tenemos hambre”. Militares que no pocas veces torturan y
vejan a los presos políticos, cuya lista aumenta Maduro cada semana (ahora hay
más de 100). O como los repudiables uniformados de contrainteligencia militar
que irrumpieron en la celda de Leopoldo López, presionaron sus armas sobre la
cabeza del líder político, requisaron todo y le robaron la documentación que
tenía preparada para la audiencia de apelación, suspendida al día siguiente.
Sin embargo, circulan informaciones indicadoras de que muchos militares ya
estarían hartos de cumplir las órdenes violadoras de la Constitución para
sostener a Maduro en el poder. La imagen de las 500 mujeres tachirenses
cruzando el cerco fronterizo en busca de comida y medicinas en Colombia, muchas
acompañadas de hijos y nietos, dio la vuelta al mundo, como prueba de la
hambruna a la que Maduro ha sometido al pueblo venezolano, y difundidas también
las declaraciones de la canciller colombiana diciendo, para vergüenza del
régimen, que “no dejaremos pasar hambre ni necesidades a los hermanos
venezolanos”. La GNB puso resistencia al principio, pero luego les permitió el
paso y no tuvieron problemas para entrar en el país, ni hubo restricciones para
que pasaran los productos. Todo indica que la presión del pueblo organizado –en
este caso 500 valientes mujeres– pudiera lograr la inminente apertura de la
frontera.
A
Maduro no le importa que el pueblo pase hambre; su obsesión es perseguir a la
disidencia, eliminar a la AN elegida por el pueblo y adular a los militares
para permanecer en el poder, aunque 90% de la población lo repudie. Por eso, mientras
miles de venezolanos protestaban en el aniversario de la Independencia al grito
de “queremos comida”, Maduro pedía reforzar el poderío militar y en medio de
tantas enfermedades y tanta hambre por falta de medicinas y alimentos, el gasto
en defensa es cuatro veces mayor que el de alimentación. Con razón la
Conferencia Episcopal en su imperdible documento de esta semana declara que
“los intereses del gobierno no son los del pueblo (...), su prioridad no es la
dignidad humana sino mantenerse en el poder”. No hay duda alguna: Maduro llegó
al punto de no retorno.
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