Wednesday, September 7, 2016

La vejez como insulto

EN: http://www.el-nacional.com/maria_amparo_grau/vejez-insulto_0_916708382.html

MARÍA AMPARO GRAU
La vejez es una condición natural de la persona que se alcanza por razón de la edad, ergo, forma parte de la condición humana. De allí que utilizarla como insulto es no solamente muestra de una gran ignorancia y mezquindad, sino que constituye una forma de discriminar prohibida en derecho. El insulto, por ser una conducta dirigida a lesionar a otro, es inadmisible en los agentes del Estado.
Los valores supremos de la paz, bien común, solidaridad y convivencia que se proclaman en el preámbulo constitucional permiten asegurar que el pueblo de Venezuela tiene derecho a un presidente que guarde una conducta digna acorde con los parámetros mínimos de la decencia.
El lenguaje soez que utiliza el primer mandatario es objeto de programas de humor en otras latitudes, en las que ciertamente no se concibe a la figura presidencial expresándose con tan indecente vocabulario.
Ahora aparte el tema de la procacidad como método de hacer política, destaca que en insulto al presidente de la Asamblea Nacional ha pretendido el mandatario basarse en su edad, al llamarlo en repetidas ocasiones “viejo”, como si ello fuera reprensible.
El respeto al ser humano tiene carácter general, y por ello no está asociado a la edad de las personas.  Además, es de destacar que las sociedades más desarrolladas tienen una deferencia especial por los individuos de mayor edad, entre otras cosas, porque la edad representa sabiduría, aquella que proviene de la experiencia.
La discriminación en razón de la edad ha sido denominada por la Comisión Europea como edaísmo, esto es, la manifestación de un prejuicio contra alguien en virtud de su edad. Más que un caso de gerontofobia (fobia a los viejos) lo que alteró la compostura presidencial parece estar determinado por la necesidad de descalificar al presidente del Parlamento, líder de la oposición.
El insulto y la grosería, así como el agravio a la persona por razón de la edad, no son acordes con los fines esenciales del Estado a los que deben propender quienes ejercen el poder público, pues estas conductas en nada contribuyen “…a la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad (…) y la construcción de una sociedad justa y amante de la paz…” (artículo 3 de la Constitución).
Por demás, si la tercera edad comienza a los 65 años, debe tener en cuenta el insultante que buena parte de la población estará aludida en el agravio. Asimismo ignora que con la edad se adquieren ventajas favorables para el desempeño del papel de líder, en tanto que la experiencia permite controlar mejor las conductas sociales e instintos emocionales lo cual facilita la toma de decisiones mejor ponderadas. Como dijo el comediante inglés John Oliver: “¿Qué hay de malo en Venezuela?, la respuesta corta: ¡todo! y su actual presidente no lo está manejando bien”. Y haciendo referencia a un discurso en el que el presidente utiliza una mala palabra, se pregunta ¿cuando una bien pensada acción de gobierno puede incluir una grosería?
Entre tanto, el líder opositor ha demostrado una gran experiencia y preparación, y una muy buena capacidad física, mental y emocional, en su actividad parlamentaria y como presidente de una Asamblea Nacional que se desenvuelve en un ambiente político de desconocimiento de su papel constitucional en un Estado democrático de derecho.

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