Charito Rojas
De nada sirven las prédicas totalitarias cuando los pueblos han adquirido conciencia histórica de su libertad. Rómulo Betancourt (1908-1981), presidente de Venezuela, fundador de Acción Democrática hace 75 años
Margarita es una lágrima, mientras el régimen madurista hace fiesta con una cumbre de No Alineados que en el mundo de hoy poco o nada significa. Mientras los margariteños pasan hambre y sed, mueren a manos del hampa y de la falta de medicamentos y hospitales, 120 países vienen a celebrar durante cinco días una cumbre que, según la cancillería venezolana, es “antifascista, antiimperialista y anticolonialista”. Eso sí, también “promotora de la paz mundial”. ¿Quién no?
Margarita es una lágrima, mientras el régimen madurista hace fiesta con una cumbre de No Alineados que en el mundo de hoy poco o nada significa. Mientras los margariteños pasan hambre y sed, mueren a manos del hampa y de la falta de medicamentos y hospitales, 120 países vienen a celebrar durante cinco días una cumbre que, según la cancillería venezolana, es “antifascista, antiimperialista y anticolonialista”. Eso sí, también “promotora de la paz mundial”. ¿Quién no?
Los países más desarrollados del mundo no se encuentran en este grupo que surgió en los años 60, en plena guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética, como una reacción de países subdesarrollados o en vías de desarrollo, ante los dos polos de poder que representaban, uno la democracia y otro el comunismo. Después de la disolución de la URSS y la caída del muro de Berlín, los No Alineados debían perder su razón de ser al desaparecer uno de los dos polos , pero reivindicaron la bandera de la soberanía, o como dice nuestra docta canciller, del “no injerencismo”.
Revisando quienes son los fundadores del Movimiento de los No Alineados, encontramos que ninguno de ellos era un demócrata: Gamal Abdel Nasser, de Egipto, Ahmed Sukarno de Indonesia y el dictador de Yugoslavia, Josip Broz Tito. Nehru, el Primer Ministro de la India, con sus luchas anticolonialistas frescas, se sumó, así como otros países que no se sentían identificados con ninguno de los dos gigantes y encontraron una tribuna en la cual refugiarse. A Venezuela la metió en este paquete de los No Alineados el presidente Carlos Andrés Pérez, en su apertura a cualquier escenario de liderazgo. El MNOAL lo conforman 53 países de África, 40 países de Asia, 26 países de América Latina y el Caribe y un solo país de Europa: Bielorrusia. Todo un “saco de gatos”.
Aunque es antiimperialista, la sede oficial del Movimiento es Nueva York, fundamentalmente porque participa como cuerpo asesor en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero no tiene estructuras administrativas. El país anfitrión de una Cumbre automáticamente ocupa la presidencia pro tempore del organismo hasta la próxima y coordina todas las actividades por tres años. La última cumbre fue en Teherán en 2012, y con la ayuda de Ahmadineyad, el entonces canciller Maduro ofreció a Venezuela como sede.
En puertas de este evento internacional, las cosas en la Perla del Caribe se revolvieron a tal punto, que al presidente le reventaron un cacerolazo en la pata de la oreja en una urbanización margariteña llamada Villa Rosa. Esto redobló los esfuerzos del gobierno por blindar una Cumbre que ha aislado a Margarita del mundo. Prohibición de vuelos y zarpe de embarcaciones privadas, toma de las calles de la isla por un contingente de 14.000 efectivos, algo nunca visto en esas tierras que ya anteriormente han sido sede de cumbres presidenciales y magnos eventos, que no necesitaron este aislamiento total, porque el presidente de turno y su entorno no tenían tanto miedo como éstos de que los augustos invitados vean en vivo y directo el rechazo mayoritario de un pueblo furioso con su gobierno.
La detención del comunicador Braulio Jatar por publicar en su portal noticioso el cacerolazo, la persecución del Sebin contra alcaldes y concejales de oposición, la toma del aeropuerto por bandas armadas que violando la seguridad aeroportuaria impedían el ingreso del gobernador Henrique Capriles, las prohibiciones de entrada a los diputados de la Asamblea Nacional (las líneas aéreas recibieron órdenes de no venderles pasajes) y el cierre total de la isla y de los espacios donde estarán los invitados, solo muestra al mundo sin ningún pudor, el talante autocrático de un gobierno que no respeta la libertad de tránsito, de pensamiento y de acción que otorga a los venezolanos su constitución.
Eso sí, los margariteños quisieran que hubiese cumbres todas las semanas, para que los beneficien siempre y no porque haya invitados. 21 semáforos que tenían hasta un año sin funcionar han sido reparados, echaron 3.500 toneladas de asfalto para tapar huecos y hacer brocales (“por donde pasa la reina”, claro está), pintaron, desmalezaron, iluminaron y embellecieron las principales avenidas. Para coronar su obra, colocaron una estatua del finado con su dedo apuntando al cielo, al final de la av. La Auyama, que conduce al centro de convenciones en el hotel Venetur. En cinco vuelos charter llegaron las delicatesses que degustaran los visitantes, en una isla harta de hacer cola para conseguir comida; también restablecieron el servicio de agua por estos días, para que los extranjeros no se den cuenta que los ñeros solo reciben agua una vez a la semana. Hasta pusieron un “cerco epidemiológico” súper moderno en el aeropuerto, que quitaran después que se vayan los invitados, para que éstos no teman al zika o al chikungunya.
Dicen que el festejo costará 170 millones de dólares, cantidad con la cual podrían mantenerse a la UCV, la ULA, la UC, Luz y la Simón Bolívar durante 3 años. Este “show” pueril de Margarita les cuesta a los venezolanos la dotación de los principales hospitales del país por al menos un año; la restauración de todos los planteles públicos. En un país donde 17 millones de sus habitantes comen dos veces al día y 5 millones más confiesan revisar la basura para comer (según la última encuesta Datincorp) es una inmoralidad que el gobierno esté realizando semejante derroche a la vista de un pueblo como el de Margarita al cual no le va a quedar agua, comida o seguridad después que se larguen los huéspedes.
Lo bueno es que cada vez más los venezolanos pierden el miedo a plantar la cara y protestar; lo bueno es que existen las redes para comunicar la realidad a esa gente que disfrutará las mieles de las que carecen los margariteños y los venezolanos; lo bueno es que todos los organismos de defensa de derechos humanos internacionales ven como el gobierno priva a sus gobernados de suministros y de libertad, borra garantías constitucionales y pretende ocultar al mundo la miseria que produce mientras sigue gastando lo que no le pertenece.
Charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojas
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