Sunday, March 12, 2017

Alonso Moleiro: Capriles y su futuro como líder nacional

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Alonso Moleiro

El futuro político de Henrique Capriles Radonski no está en la Gobernación del Estado Miranda. Va siendo momento de que esta plaza quede cedida a un nuevo aspirante. Si Capriles quiere salvar sus opciones de poder; si quiere preservar su liderazgo, tiene que producir una reinterpretación urgente de este tramo de la crisis.
Lo que ha dejado de hacer la Unidad en estos meses decisivos guarda relación con lo que han dejado de hacer sus dirigentes dentro de sus confines. Por una decisión política tomada por sus dirigentes más esclarecidos la Mesa ha sido durante todo este tiempo, exclusivamente, un frente electoral, concebido para orientar campañas; movilizar a las masas en torno a una fecha y organizar planchas unitarias. Bastó que Diosdado Cabello decidiera esconder las llaves de la cita electoral para que la MUD entrara en un grave vacío existencial.
El problema de los dirigentes opositores ha sido ese: no salir de la zona de confort... La naturaleza organizativa de la MUD descansó durante mucho tiempo en una aproximación más bien conservadora del diagnóstico de la crisis. Privó en sus mandos dirigentes una renuencia a afrontar los retos extra-electorales.
Las instancias “federadas” en la Unidad, con poco poderío, le fueron de mucha utilidad a sus dirigentes en algún momento. En la dificultad para encarar estrategias con propósitos comunes por supuesto que se expresan egos, desconfianza crónica, sectarismo. El famoso “patriotismo de partido” del cual habló alguna vez el curtido dirigente Héctor Pérez Marcano.
Frente a la tarea por hacer de la Unidad y su músculo movilizador, están, por otro lado, los espacios convencionales de poder: las gobernaciones, alcaldías y diputaciones actuales, obtenidas dentro de un esquema electoral desnaturalizado por la estructura mafiosa del chavismo.
Es imposible dejar de observar, que dentro de los confines del colapso venezolano en la era de Maduro, gobernaciones y alcaldías son chatarra administrativa. Espacios de poder aislados y cercados; con una capacidad de gestión muy inferior al calado de los problemas cotidianos; desde donde muy difícilmente Capriles encontrará espacio para conducir con acierto el tramo final de esta tortuosa y compleja historia
Metido en los confines de una Gobernación, Capriles puede terminar de ver pasar sus mejores días como líder nacional. La sociedad democrática demanda conducción extra-electoral. La MUD precisa de un trabajo organizativo paciente, cotidiano, articulado y nacional... Debe presionarse, sin dudas, para que haya elecciones de gobernadores. Pero si el momento no es normal, si ya estamos en dictadura, si la incertidumbre se apropia de nuestras vidas, si toda Venezuela está esperando porque el aparato de la MUD pueda prender, Capriles no puede ser más Gobernador de Miranda. La Oposición necesita un “driver” a tiempo completo. Dentro de poco, por el camino que vamos, aquí no habrá ni gobernaciones a las cuales aspirar.

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