Monday, March 13, 2017

Enrique Viloria Vera: HAMBRE PA’TODOS…MENOS

EN: Recibido por email




                                                                                         Enrique Viloria Vera

                           El alimento de las minorías se convierte en el hambre de las mayorías.

Eduardo Galeano

Excelente y ejemplar nuestro socialismo del siglo XXI, en el que no impera la libertad ni la fraternidad, aunque sí una igualdad sui – generis: “unos son menos iguales que los otros”, en especial, cuando del hambre se trata.

Hambre pa´todos es el lema de los bolivarianos rojo – rojitos por fuera y cada vez más menos por dentro, con excepción del cogollo revolucionario que está bien alimentado, ahíto, repleto, atiborrado, bien nutrido, rozagante, más que satisfecho, pipón, saciado; buen ejemplo de ese hartazgo es la figura del Líder que nada lidera: robusto, fortachón, rollizo, que ya no cabe en sí de lo mantecoso que está.

El hambre no es pa’ ellos, de seguro, los destinados a comer del basurero son otros: el pueblo al que dicen representar y encarnar. Las sobras, los restos de comida del palacio y de las moradas de los enchufados se erigen en preciado manjar para el sufrido súbdito bolivariano que no puede comprar, y cuando puede no encuentra: bofe, corazón, pulmón o tripa para saciar el hambre de la feliz familia hecha en revolución. Una canilla es un lujo, un pan campesino una exquisitez, qué decir del diablito, de la mantequilla, del queso telita o del amarillo que los uruguayos nos cambiaban por petróleo barato y sin limitaciones. Por su ausencia brillan el pollo brasilero, la leche argentina, el café nicaragüense, la carne de vacuno o de cerdo, las sardinas y el atún hace tiempo desaparecieron de la dieta proteica del hombre nuevo, Hecho en revolución.

Leche de ningún tipo se encuentra, ni la de camella o de yegua que podríamos importar desde las dunas y las praderas de nuestros aliados del Medio y del Lejano oriente. La humana que las madres dan a sus hijos lactantes es tan aguada que los niños de la Patriasobre viven cada vez más desnutridos y carentes de defensas contra virus y bacterias.

Hambre de todo tipo impera en la Venezuela bolivariana: de comida y medicinas, de servicios públicos de calidad, de futuro y esperanza, la más ominosa es el hambre de justicia que cortes supremas, tribunales, fiscales, defensores del pueblo imponen a todo aquel que osa pensar distinto, expresarse, protestar, rebelarse, en legítimo ejercicio de los derechos que una burlada y violada constitución bolivariana consagra.

Con Jorge Mario Bergoglio -   el Papa Francisco -  podemos afirmar sin tapujos que en la Venezuela socialista y bolivariana:

Nos acostumbramos a levantarnos cada día como si no pudiera ser de otra manera, nos acostumbramos a la violencia como algo infaltable en las noticias, nos acostumbramos al paisaje habitual de pobreza y de la miseria caminando por las calles de nuestra ciudad.

    
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