El Jueves 2 de marzo de 2017 el Comité de Relaciones Externas del Senado de los Estados Unidos realizó audiencia pública para tratar el tema “Opciones para la política estadounidense en Venezuela”, en la cual intervinieron en calidad de testigos los siguientes expositores:Dr. David SmildeCharles A. And Leo M. Favrot Professor Of Social Relations, Tulane UniversitySenior Fellow, Washington Office on Latin AmericaNew Orleans , LADr. Shannon K. O’NeilNelson And David Rockefeller Senior Fellow For Latin America And Director Of The Civil Society, Markets, And Democracy ProgramCouncil on Foreign RelationsThe Honorable Mark FeiersteinSenior Associate, Americas ProgramCenter for Strategic and International StudiesWashington , D.C.La siguiente corresponde a la traducción libre de la intervención de Dr. Shannon K. O’Neil, cuyo original pueden verlo en el siguiente link:Las intervenciones completas y la sección de preguntas pueden verla y oirla en el siguiente link:_____________________________ ____
Opciones para la política estadounidense en VenezuelaDeclaración preparada por Shannon K. O'Neil(*) ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos(*)Miembro Senior de la Fundación Nelson y David Rockefeller para Estudios Latinoamericanos y Director del Programa Sociedad Civil, Mercados y Democracia del Consejo de Relaciones Exteriores1ª Sesión, 115º CongresoAudiencia sobre: Opciones para la política estadounidense hacia VenezuelaPresidente Corker, Miembro del Ranking Cardin (Ranking Member of the Senate Foreign Relations Committee ) y miembros del Comité: Gracias por la invitación a brindar mi testimonio hoy. Agradezco el interés del Comité para América Latina y me complace tener la oportunidad de discutir las opciones políticas de los Estados Unidos hacia Venezuela. Como siempre, estoy ansioso por escuchar sus recomendaciones y consejos.Hoy Venezuela y su pueblo se enfrentan a una crisis económica, política y humanitaria. La economía se ha contraído casi un 30 por ciento en los últimos cuatro años, declinación a menudo vista solo en tiempos de guerra. El valor del bolívar, la moneda oficial, se erosiona diariamente, se ha estimado como una de las tasas de inflación más altas del mundo. La pobreza, que cayó durante la década de 2000, ha superado ya los niveles pre-Chávez, con más de tres de cada cuatro venezolanos que viven con necesidades, y la mitad de la nación sufriendo pobreza extrema. Un estudio reciente de tres destacadas universidades venezolanas encontró que la mayoría de los venezolanos ya no puede cumplir con las recomendaciones de ingesta de al menos 2.000 calorías diarias; el 75 por ciento de la población reportó una pérdida significativa de peso sólo en el último año. Otrora una vez la nación más rica de América del Sur, hoy su mayoría vive en condiciones iguales o peores que los ciudadanos de Bangladesh, la República Democrática del Congo o Mozambique.Cada día se escuchan innumerables historias de enfermos sin cuidado, de hospitales sin medicinas y equipos básicos, de enfermedades tratables convertidas en sentencias de muerte. Las pocas estadísticas y encuestas disponibles muestran que la mortalidad infantil, las muertes durante el parto y la malnutrición se han disparado.Esta devastación económica es el resultado de fuertes caídas tanto en los precios del petróleo como de la producción, ya que los mercados mundiales y la mala administración local han socavado la tradicional fuente de efectivo de Venezuela. Con los precios del petróleo reducidos a la mitad desde 2014 y la producción que ha caído en más de un millón de barriles hasta 2 millones máximos de producción, ha ocasionado que los ingresos del gobierno hayan caído precipitadamente.También refleja más de una década de múltiples intervenciones económicas de mayor amplitud, socavando el sector privado a través de controles monetarios y regulaciones burocráticas y expropiaciones directas. Las exportaciones no petroleras han caído en aproximadamente una cuarta parte de los productos vendidos en el extranjero en la década de 1990 a menos de cuatro por ciento en la actualidad. Cada vez más Venezuela deja de producir los productos básicos que sus ciudadanos necesitan para sobrevivir.A estos altos costos para el crecimiento económico y la prosperidad se suma la corrupción generalizada. Las estimaciones independientes sugieren que se robaron más de 60.000 millones de dólares desde 2003. Si bien el arbitraje de los tipos de cambio oficiales y no oficiales pasaron a engrosar las ganancias personales, y las ventas gubernamentales de productos alimenticios en el mercado negro, o el robo descarado, estos injertos sistémicos empobrecieron al pueblo y a su economía.Posibilidades de incumplimiento en sus pagos (Default)Muchos economistas e inversionistas no creen que el actual status quo económico puede durar. El gobierno debe 140.000 millones de dólares en deuda externa - aproximadamente el equivalente a su PIB denominado en dólares. Para 2017 los intereses y obligaciones principales alcanzan a unos diez mil millones que igualan las reservas internacionales. La petrolera estatal venezolana Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) cumplió tardíamente en noviembre pasado con los pagos por $ 404 millones en cupones, revelando la crisis de efectivo extrema que enfrenta.Hasta ahora, el gobierno ha sido capaz de cumplir con sus compromisos financieras externas a pesar de las graves circunstancias financieras. El gobierno ha elegido consistentemente el pago de la deuda sobre otras obligaciones, incluyendo la provisión de bienes básicos. Las importaciones de alimentos y medicamentos han disminuido un 50 por ciento y un 67 por ciento, respectivamente, en el último año; Las importaciones totales son ahora menos de $ 20 mil millones, aproximadamente un tercio de la factura de 2012 de la nación. El gobierno ha recurrido a una mezcla de excusas, de culpar al sector privado, levantar los controles de precios de bienes específicos, y sistemáticamente reprimir la disidencia para hacer frente a la desesperación pública y el clamor.El gobierno también ha confiado en ventas de activos y reingeniería financiera para mantenerse en buenas condiciones con sus acreedores. Negoció nuevos y extendidos términos sobre los pagos de petróleo que se adeuda a los chinos, su mayor acreedor externo. En el último trimestre de 2016 intercambió cerca de 3.000 millones de dólares en bonos de PDVSA por vencimientos más largos y recaudó otros 1.500 millones de dólares de la petrolera rusa Rosneft. También colocó otros $ 5 mil millones en deuda a largo plazo con compradores no revelados. Si los precios del petróleo suben en 2017 -como es de esperar- la moneda fuerte del gobierno y la capacidad de pago subsiguiente aumentarán.Visto en su conjunto, si bien será bastante difícil, existe una buena posibilidad de que el gobierno pueda resolverse financieramente con los pagos del próximo año, paliando este potencial desencadenante de un cambio político.Intereses Nacionales de los Estados Unidos en VenezuelaEl destino de Venezuela es importante para Estados Unidos, ya que afecta a la economía, la seguridad y la democracia en el Hemisferio Occidental.Desde el punto de vista económico, la inestabilidad en la producción de petróleo de Venezuela tiene riesgos para la industria de refinación de los Estados Unidos y para los precios mundiales. Durante décadas, el petróleo crudo venezolano llegó al norte, destinado principalmente a las refinerías de las regiones del sudeste y la Texana. Estos flujos han disminuido en los últimos años a medida que disminuye la producción nacional y se envía más a China y la India. Sin embargo, representa unos 15.000 millones de dólares anuales. Y Venezuela sigue siendo el tercer mayor productor de petróleo del hemisferio; y las interrupciones podrían hacer aumentar los precios.En términos de seguridad, la voluntad de Venezuela de permitir a los narcotraficantes, redes de delincuencia organizada, terroristas potenciales y otros actores nefastos dentro de sus fronteras afecta también a la seguridad nacional de los Estados Unidos. Los informes muestran que las Bandas Criminales de Colombia (BACRIM), las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) operan en el país, al igual que los carteles de Sinaloa y Zeta de México. La nación se ha convertido en una ruta preferida de contrabando de drogas desde América del Sur, con la cocaína rumbo a los Estados Unidos a través de América Central y el Caribe Oriental, ya Europa a través de África Occidental. El gobierno venezolano puso fin de manera efectiva a la cooperación antidrogas hace una década; desde entonces las investigaciones de la Administración del Combate contra las Drogas (DEA) y del Departamento de Justicia (DOJ) apuntan a la colusión activa y la colaboración entre funcionarios prominentes del gobierno y narcotraficantes.Venezuela es importante para la estabilidad regional. Su descalabro económico y autoritario tiene el potencial de socavar a sus vecinos. Tanto Brasil como Colombia ya están lidiando con la escalada de los flujos de migrantes y refugiados, mientras decenas de miles de venezolanos cruzan las fronteras en busca de alimentos, medicinas y un nuevo emprender. Colombia, en particular, podría enfrentar una rápida escalada de las personas desplazadas, dado el número aproximado de cinco millones de personas de origen colombiano que residen en Venezuela. La mayoría eran refugiados de la violencia histórica de Colombia, ahora pueden verse obligados a escapar del descalabro que empaña a su nuevo país. Una avalancha de individuos podría socavar a uno de los aliados regionales más fuertes de Estados Unidos mientras trabaja para implementar su histórico proceso de paz. Y Venezuela está amenazando la soberanía de su vecina Guyana, reavivando reclamaciones de larga data a su región de Esequibo, aproximadamente el 40 por ciento de su territorio actual, y su nuevo petróleo en alta mar.Finalmente, el giro autoritario de Venezuela contradice los ideales y objetivos de la política exterior de los Estados Unidos. La represión de los derechos políticos y civiles básicos se opone directamente a los objetivos políticos de los Estados Unidos de mantener y promover la democracia, tanto un bien en sí mismo como los efectos saludables para la estabilidad, la paz y el desarrollo. También viola la voluntad del pueblo venezolano, presenciado en el abrumador apoyo a la oposición en las elecciones legislativas de diciembre de 2015.Opciones de políticaA pesar de este preocupante estado de erosión democrática y trauma humanitario, y las ramificaciones negativas para los Estados Unidos y sus socios regionales, las palancas políticas estadounidenses para cambiar el actual status quo son limitadas. Un cambio significativo, si ocurre, probablemente se originará desde dentro. No obstante, los Estados Unidos deben continuar investigando y revelando el comportamiento criminal de funcionarios venezolanos, trabajando para aumentar la presión y la condena del régimen en las sedes multilaterales, y prepararse para ayudar constructivamente a un futuro gobierno receptivo.Sanciones puntuales.Estados Unidos tiene y debe seguir usando sanciones específicas contra los abusadores de derechos humanos, narcotraficantes y funcionarios corruptos. En los últimos diez años, el Departamento de Estado ha revocado el visado de más de sesenta funcionarios por abusos contra los derechos humanos o el apoyo a organizaciones terroristas y narcotraficantes; la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) sancionó a siete venezolanos, en su mayoría militares, por abusos de derechos humanos y prácticas antidemocráticas, y recientemente otros quince individuos por narcotráfico y colusión con terroristas -entre ellos el venezolano Vicepresidente Tareck El Aissami. Estas son acciones importantes, ya que niegan a estos individuos el acceso a los Estados Unidos y los beneficios de su sistema financiero. Estas sanciones también envían un mensaje importante, reafirmando que los Estados Unidos pueden y defenderán las normas y tratados internacionales. La selección de individualidades evita los costos humanitarios de las sanciones de los países, que pudiesen incrementar las dificultades a las que se enfrenta la población en general, dejando al liderazgo político relativamente indemne.La expansión del uso de sanciones selectivas, aun cuando parezca ser lo correcto en términos de justicia, es poco probable que traiga algún cambio real al status quo político o económico de Venezuela. En todo caso, conllevará a los individuos a negarse a negociar o comprometerse, toda vez que un cambio de gobierno podría afectar su propia libertad personal.Revisión del CFIUS de transacciones financieras recientes relativas a CITGO.La última oferta de bonos de 2016 a Rosneft, que le otorga el 49,9 por ciento de la filial de PDVSA, CITGO holding, en el caso de incumplimiento, coincide con la especulación en curso de que Rosneft es poseedora de una cantidad importante de otros bonos recientemente reestructurados PDVSA garantizados también por los restantes activos de Citgo (51,1%). Si esto último es cierto, entonces en el caso de un incumplimiento de los pagos, Rosneft estaría en condiciones de hacerse con el control mayoritaria de las acciones (oferta compulsiva) de la subsidiaria estadounidense. El Comité de Inversiones Extranjeras de los Estados Unidos (CFIUS) debería comenzar una revisión sobre la posible adquisición (a través de un default de deuda) de estos activos de infraestructura crítica por parte de la compañía petrolera controlada por el estado ruso.Reunión con de otras naciones para presionar el régimen de Nicolás Maduro.Un segundo enfoque político potencialmente fructífero es el alentar a otras naciones a unirse y tomar la iniciativa en la condena del autoritarismo en Venezuela. Las democracias sudamericanas en particular -consideradas aliadas en lugar de enemigos "yanquis "- tienen más influencia, sus críticas son más difíciles de rechazar.Los cambios electorales en los últimos dieciocho meses hacen que tales críticas sean más probables. El mexicano Pedro Pedro Kuczynski, el argentino Mauricio Macri y el brasileño Michel Temer han apoyado los esfuerzos del referendo revocatorio para poner fin al mandato de Maduro. También han condenado públicamente el encarcelamiento de opositores políticos y los límites a la libertad de expresión. Mercosur, el bloque económico sudamericano, votó a favor de suspender a Venezuela por sus abusos de derechos humanos y fallas democráticas. A esto se suma la disminución de la capacidad de Venezuela de "comprar voluntades políticas" al proveer petróleo gratuito y subsidiado, como lo ha hecho en muchas naciones caribeñas y centroamericanas en el pasado, y abre la posibilidad de un esfuerzo regional más amplio.Estados Unidos tiene la oportunidad, a través de una diplomacia cuidadosa y consistente, de unir estas expresiones individuales de preocupación y actos de censura en una oposición más poderosa al gobierno de Maduro y sus tácticas autoritarias.Una de las vías más fructíferas es la Organización de Estados Americanos (OEA). El pasado mes de mayo, el Secretario General Luis Almagro invocó la Carta Democrática Interamericana de la Organización, invitando a sus Estados miembros a revisar la adhesión de Venezuela a la democracia y detallando sus transgresiones en un informe de 132 páginas. En el momento en que los Estados Unidos y otros se aplazaron en apoyo del diálogo, incluyendo el encabezado por el Vaticano que sancionó a José Luis Rodríguez Zapatero y otros. Como estas negociaciones han fracasado, debido en gran parte a lo recalcitrante del gobierno venezolano, Estados Unidos debe adoptar una línea más dura dentro de la OEA, galvanizando el apoyo a una revisión de la Carta Democrática y construyendo la mayoría de dos tercios requerida para la suspensión de Venezuela del organismo multilateral .Mientras los Estados Unidos trabajan para expandir una coalición para el cambio, China puede y debe jugar un papel importante. Después de haber prestado unos 60.000 millones de dólares en la última década para mantener el gobierno a flote, mantiene una influencia significativa. Hay indicios de que el liderazgo que conduce a China está cada vez más preocupado por la estabilidad de Venezuela; bajando el ritmo a los nuevos préstamos, renegociar las obligaciones gubernamentales existentes e incluso reunirse con los líderes de la oposición. Los departamentos estatales y del Tesoro deben iniciar conversaciones preliminares con sus homólogos chinos, que pueden estar más dispuestos a presionar al gobierno venezolano en el caso de un incumplimiento de deuda.Prepararse para el cambio.Aunque es probable que el cambio provenga de las acciones de los propios venezolanos, Estados Unidos puede y debe prepararse para ayudar a evitar el peor de un mayor deterioro y para ayudar a que la nación recupere su base económica. Para abordar los costos humanitarios, el gobierno estadounidense debería comenzar a trabajar con Colombia, Brasil, Guyana y las naciones caribeñas cercanas que pueden recibir cientos de miles si no millones de venezolanos huyendo de la represión o el caos. Estados Unidos puede ayudar a proteger y cuidar a estos refugiados, enviando fondos, personal civil y equipo para ayudar a los gobiernos vecinos de Venezuela, organizaciones de la ONU y organizaciones no gubernamentales (ONG) estadounidenses y extranjeras a enfrentar la crisis.Estados Unidos también debería comenzar a prepararse para ayudar a un futuro gobierno receptivo a lidiar con el caos económico y financiero. Una nueva administración rápidamente tendrá que dejar flotar el tipo de cambio (dado el agotamiento de las reservas internacionales), permitir que los precios internos aumenten para reflejar la oferta y la demanda, y reconstruir una red de seguridad social efectiva. También tendrá que reestructurar los $ 140 mil millones en deuda soberana y PDVSA. El gobierno de los Estados Unidos tiene un papel importante que desempeñar para atraer y ayudar al Fondo Monetario Internacional (FMI) a definir las dimensiones de un paquete de rescate y ayudar a coordinar con China, Rusia y otros partes interesadas. Cuanto más rápido y más comprensivo sea un acuerdo, más pronto Venezuela podrá recuperar el crecimiento económico necesario para aliviar lo peor del sufrimiento de sus ciudadanos.La situación económica, política y social de Venezuela representa tanto un problema regional como una afrenta global a los valores democráticos. Como tal, debe ser una prioridad para el actual gobierno de Estados Unidos, que debe invertir en los procesos diplomáticos necesariamente complejos, largos y frágiles para impulsar el cambio, así como para prepararse para el día en que de hecho pueda venir.
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