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Pese a sus graves y obvios defectos,
creo aún que una Europa más fuerte es indispensable
Moisés Naím El País Junio 18, 2016
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/18/actualidad/1466261971_623494.html
"Europeísta: 1. adj. Que simpatiza con Europa. 2. adj. Partidario de la unidad o de la hegemonía europeas." Basándome en esta definición del diccionario, soy un europeísta. Sí, ya sé. Esta no es una causa fácil de defender en estos tiempos. La lista de carencias, frustraciones e hipocresías del "proyecto europeo" es larga. La conocemos. No obstante, a pesar de sus graves y obvios defectos, sigo creyendo que una Europa más fuerte es indispensable no solo para los ciudadanos del Viejo Continente, sino para todos los habitantes del planeta. Y para que Europa sea fuerte es necesario que esté más integrada y que sea cada vez más capaz de actuar en concierto. Mi europeísmo se basa en la convicción de que el mundo sería mejor si los valores europeos predominaran sobre los que hoy definen a la Rusia de Vladímir Putin, la China de Xi Jinping o tantas otras partes del mundo donde la democracia y la libertad no son pilares fundamentales. Pero los vientos que soplan en estos tiempos apuntan más a la desintegración del continente que a su integración; a un futuro con menos Europa que con más Europa. La posible salida del Reino Unido de la Unión Europea, en caso de que el Brexit gane el referendo de esta semana, sería solo un ejemplo extremo de los autogoles que se están metiendo los europeos. La proliferación de políticos ultranacionalistas y
con propuestas antiinmigrantes es otro lamentable, pero muy real,
ejemplo de estos autogoles.
Sobre todo esto arrojan interesantes luces recientes encuestas de opinión
pública en Europa llevadas a cabo por el Pew Research Center . En siete
de las 10 naciones donde se hicieron los sondeos, más de la mitad de los
encuestados opina que su país debe concentrarse en atender sus propios
problemas y dejar que los demás países se las arreglen como puedan
con los suyos. En Grecia es donde esta opinión es más popular (83% de
los encuestados) seguida por Italia (67%) y Francia (60%). El país
donde esta opinión es comparativamente menos popular es España
(40%).
En general, los europeos piensan que su país es hoy menos importante
de lo que era hace una década. El 52% de los italianos, 50% de los
españoles, 46% de los franceses y 40% de los británicos piensan que su
país ha perdido influencia en el mundo. La excepción es, por supuesto,
Alemania, donde el 62% de los encuestados piensan que su país es hoy
más importante. La percepción de que el peso de su país en el mundo está en declive es
consistente con la percepción de gran vulnerabilidad y graves amenazas
a la seguridad nacional que sienten muchos europeos. El terrorismo del
ISIS encabeza la lista de riesgos en 9 de los 10 países encuestados. Para
casi todos los españoles (93%) y la gran mayoría de franceses (91%) e
italianos (87%), el ISIS es el principal peligro.
Las otras dos amenazas más frecuentemente mencionadas son el cambio
climático (66% en promedio y un temor que comparte más de la mitad
de los encuestados en todos los países sondeados) y la inestabilidad
económica global (60%). Cabe destacar que la percepción del cambio
climático como una de las más graves amenazas ha venido
aumentando. Eso pensaba en 2013 el 64% de los españoles, mientras
que ahora lo piensa el 89%. En Francia, esa percepción pasó del 64%
entonces al 73% hoy, y en Italia del 56% al 72%.
Sorprendentemente, la crisis provocada por la masiva llegada de
refugiados no suscita grandes temores. En Holanda el 64% no califica la
crisis como una gran amenaza y lo mismo piensan el 76% de los suecos
y el 58% de españoles. En contraste, el 73% de los polacos, el 69% de
los húngaros y el 65% de los italianos sí consideran la reciente ola de migrantes una seria amenaza. Pero, en general, en la decena de países estudiados, más de la mitad de los encuestados no cree que constituya un riesgo mayor. Quizás uno de los hallazgos más inesperados de estos sondeos es el apoyo del que aún goza la Unión Europea. El 74% de los encuestados desea que este organismo tenga más protagonismo internacional. Los tres países donde esta esperanza es mayor son España (90%), Francia (80%) e Italia (77%). Incluso más de la mitad de los británicos (55%) también quiere esto. ¡Qué sorpresa! Es bueno saber que hay más europeístas de lo que a veces parece.
Sigamos en Twitter en @moisesnaim
Moisés Naím (Caracas, 1952). Es licenciado en Ciencias Económicas, con máster y doctorado por el Instituto de Tecnología de Massachussets. Ha sido profesor en la Johns Hopkins School for Advanced and Internacional Estudies y en el Instituto de Estudios Superiores de Administración en Caracas. Entre otros cargos, ha sido director ejecutivo del Banco Mundial y ministro de Comercio e Industria de su país. Colabora en diversos periódicos como Washington Post, Los Ángeles Times, New York Times, Newsweek y con una columna semanal en El País. Fue director de la edición estadounidense de Foreign Policy, que circula en 160 países y se publica en siete idiomas, desde 1996 hasta 2010. Investigador del Carnegie Endowment for International Peace (Washington, D.C.). Su obra se compone de libros de economía y política internacional, entre los que destacan: Venezuela, una ilusión de armonía, con Ramón Piñango; Tigres de papel y minotauros: La política de reforma económica en Venezuela (1993); Lecciones de la experiencia venezolana, con Louis Goodman, Johanna Mendelson, Joseph Tulchin y Gary Bland (1994); La política de competencia, desregulación y la modernización en América
Latina, con Joseph Tulchin (1999), Estados Alterados: Globalización, Soberanía y Gobierno (2000), Ilícitos (2006). En abril de 2011 recibió el Premio Ortega y Gasset por la más destacada trayectoria profesional y también “su enorme capacidad de análisis que lo convierten en una referencia imprescindible en lengua española". En 2014 publicó “El fin del poder”.
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