Saturday, June 11, 2016

Henri Falcón, Francisco Rodriguez y Orlando Ochoa proponen gobierno de unidad nacional en Nueva York

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Gustavo Coronel

El video que anexamos nos muestra una conversación de 45 minutos  llevada a cabo en la sede del Council of the Americas, en Nueva York, con Henri Falcón, seguida de una sesión con los economistas Orlando Ochoa y Francisco Rodríguez, quienes están asesorando a Henri Falcón en materia económica. La sesión se refirió a un programa que Falcón, Ochoa y Rodríguez han comenzado a promover, el cual estaría basado en un plan de recuperación económica para Venezuela, a ser ejecutado por un gobierno de UNIDAD NACIONAL. 
Henri Falcón
En su conversación Henri Falcón comenzó diciendo que respondería todas las preguntas, pero sus respuestas no tuvieron mucha relación con los preguntas. Dijo que el gobierno debía buscar vías de solución a la crisis. Si el gobierno rectifica, dijo, en Venezuela podemos estar todos juntos, sin exclusión ninguna. Se requiere un gobierno de Unidad nacional. No dijo si habría un revocatorio este año pero afirmó que eso era lo que la mayoría deseaba, ya que las demoras en este revocatorio pueden llevarnos a la violencia abierta. Falcón vio la cámara fijamente para decir: “queridos hermanos, soy un dialogante natural”. Pero, advirtió, hay quienes quieren una Venezuela en blanco y negro, hay gente con odio. Pero hoy hasta el Papa habla de diálogo. Cuando alguien preguntó: ¿Con quién dialogar?, respondió:   “El diálogo es de dos, habrá que hacerle concesiones a la otra parte”.
 Añadió Falcón que aunque el régimen de Maduro está muy mal evaluado en las encuestas, el Chavismo tiene una mucha mejor aceptación sentimental. Es aparente que Falcón tiene todavía un lugar en su corazón para el sátrapa que arruinó a Venezuela. Citó a su amigo y asesor, Américo Martín, quien le dijo que sería grave que los “perseguidos de hoy sean los perseguidores del mañana”, para referirse a los venezolanos quienes piden castigo para los bandidos del régimen. Como hermanos, enfatizó Falcón, todos debemos pensar en Venezuela.
Sus respuestas fueron vagas, generales, de llamado a la concordia nacional, al diálogo fraternal. Fue muy felicitado por el moderador Víctor Sierra, por sus contribuciones a la patria.
Esta es la primera vez que vemos a Henri Falcón. Aún a riesgo de ser injusto con él, la impresión que nos causó  es que una mezcla de Hugo Chávez, modelo 1998, con Bernardo Herrera, modelo 2016. De aquel Chávez hasta meloso, con tono de predicador, Falcón tiene rasgos físicos similares, algunos de sus manerismos, el uso frecuente de la palabra “hermanos” y los insistentes llamados a la concordia que luego Chávez eliminaría de su retórica una vez ganada la presidencia. De Álvarez Herrera tiene el aspecto reposado y desapasionado y la habilidad de hablar extensamente sin decir mucho en concreto.
La esencia de su postura es que debe haber un diálogo dual, uno político y, en paralelo, otro económico. Esto suena sensato, si no fuera porque olvida el problema ético de dialogar con una pandilla de malhechores que no tiene honor, ni acepta reglas del juego de la gente honesta ni tiene propósito alguno de hacer la menor rectificación. Quien vaya a un diálogo con gente como esta, ignorando lo que hemos visto estos trágicos 16 años, peca de ingenuo. Peor aún, este grupo pro-diálogo alimenta la creencia de que quienes rechazan el diálogo por razones éticas y hasta estratégicas de mucho peso, solo desean violencia y venganza, pasar de ser víctimas a victimarios.   
Si Falcón parece vivir en un planeta de mermeladas y leche tibia, los economistas Rodríguez y Ochoa hablaron de manera más concreta, por lo cual es más fácil comentar sobre lo que dijeron.
Orlando Ochoa piensa que debe estructurarse una estrategia de recuperación económica basada en los activos petroleros del país. Piensa que un buen plan económico sería factible y que es posible encontrar chavistas moderados con quienes hablar. Se requerirían unos $50000 millones en unos dos años para recuperar la economía venezolana. A una pregunta del moderador Toro, de donde vendría ese dinero, dijo que el Fondo Monetario Internacional sería una fuente lógica de financiamiento pero si ello no fuese posible por razones ideológicas del gobierno, habría que basarse en una alianza entre PDVSA y China para lograr el dinero. Buena parte del dinero que se obtenga, advirtió Ochoa, tendrá que ser destinado a los pobres, vía programas sociales, ya que la mitad de la población necesita ayuda. Francamente, lo que dijo Ochoa se me pareció mucho al ‘plan” que desarrolla el régimen, ese de pedir prestado a China para seguir usando el dinero en subsidios a su clientela política,  aunque Ochoa pidió una disciplina fiscal que no ha existido en el régimen. Ochoa reveló que el plan económico de UNASUR que Leonel Fernández ofreció en Venezuela era obra del economista Francisco Rodríguez.
Francisco Rodríguez dijo que Venezuela estaba en terapia intensiva pero no tenía una enfermedad terminal. Tenía un paro cardíaco y  requería de transfusiones de sangre. Si no se hacía nada esta situación iría a empeorar pero Venezuela no estaba arruinada, ya que un país con 300.000 millones de barriles de petróleo en el subsuelo no podría estarlo. Ese tesoro petrolero haría fácil encontrar financiamiento del exterior y aseguró que no habría problemas en encontrar el financiamiento. Debería, agregó, estimularse la participación del sector privado en los sectores petroleros y mineros.
Estos comentarios de Rodríguez suenan excesivamente optimistas. Los recursos petroleros de la Faja no son una garantía de financiamiento tan seguro como él lo piensa. Este es un petróleo costoso de producir y comercializar, el cual requiere de inversiones de largo tiempo de maduración que no se ven en el horizonte. Peor aún, la tendencia global es la de ir eliminando el uso de este tipo de hidrocarburos fósiles muy contaminantes, por lo cual la ventana de oportunidad para los crudos de la faja se reduce, en mi criterio, a algunas décadas más. Estos factores, aunados a la inestabilidad política del país, no van a promover fácilmente ese petróleo como fuente de financiamiento.
Los dos economistas fueron muy críticos del Fondo Chino, de su falta de éxito y su baja transparencia, lo cual sonó contradictorio con el optimismo que tienen sobre una continua ayuda por parte de ese país. Dijeron que no habría “default” si se obtiene financiamiento y se reestructura la deuda, más fácil de decir que de llevar a cabo.   
Me pareció muy interesante esta sesión con los tres compatriotas arriba mencionados. Ellos están vendiendo un programa diseñado para lograr una suave transición política, definida como Gobierno de Unidad Nacional. Este programa, en mi opinión, no tiene muchas posibilidades políticas o económicas de concretarse en las actuales circunstancias del país, con los actores que tenemos a mano. Creo que lo que proponen: diálogo, gobierno de unidad nacional, reconciliación, sentido común financiero y reactivación de la industria petrolera, es una “suite” poco realista en la atormentada Venezuela de hoy, donde el cuadrado se enfrenta al círculo.  
Los obstáculos de naturaleza ética a este Plan son importantes: ¿Gobierno de Unidad Nacional con quiénes?   ¿Perdón para quién?  

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