Thursday, June 19, 2014

Qué es el magnicidio?

En: http://www.eluniversal.com/opinion/140619/que-es-el-magnicidio

CARLOS J. SARMIENTO SOSA| EL UNIVERSAL
jueves 19 de junio de 2014 12:00 AM
De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), se denomina magnicidio a la muerte violenta dada a una persona muy importante por su cargo o poder; y comúnmente se dice que lo constituye la eliminación física de una persona importante, usualmente una figura política, en la que el magnicida suele tener una motivación ideológica o política con el fin de provocar una crisis o eliminar a un adversario que considera un obstáculo. En Venezuela, el magnicidio se circunscribe al que se cometa en la persona del Presidente de la República o de quien ejerza interinamente las funciones de dicho cargo.

El magnicidio, que no es otra cosa que el homicidio en persona de relevancia, admite tentativa y frustración: Tentativa, cuando se trató de una acción que no se culminó porque no se eliminó a la víctima; y la frustración, porque se logró dejar sin efecto la intención de quien procuraba realizarlo.

A lo largo de la historia, muchos han sido los magnicidios que se han consumado en el mundo, mientras otros tantos han quedado en el intento, es decir, no se consumaron porque no lograron su objetivo, o fueron frustrados; pero, dada la trascendencia del tema, vale la pena recordar tres sonados casos que forman parte de la historia venezolana del s. XX.

Juan Crisóstomo Gómez, conocido como "Juancho", era hermano del Presidente Juan Vicente Gómez y se desempeñaba como Primer Vicepresidente de la República cuando, el 30 de junio de 1922, resultó asesinado a puñaladas en el Palacio de Miraflores.

El Presidente acusó a la oposición en el destierro de ser la autora intelectual del crimen, a la vez que ordenó la persecución y encarcelamiento de los enemigos del régimen y, finalmente, fueron implicados como autores del hecho un capitán de la guardia presidencial y un criado de la víctima, y condenados a 20 años de presidio, aunque fueron sacados del lugar de reclusión y asesinados por sicarios del régimen; y como se rumoraba que el Segundo Vicepresidente de la República, general José Vicente Gómez, era el beneficiario del magnicidio, su padre -el dictador- lo desterró a Europa, de por vida.

El teniente coronel Carlos Delgado Chalbaud participó en el golpe de Estado que derrocó al Presidente Isaías Medina Angarita, pasando a integrar la Junta Cívico Militar que gobernó a partir del 18 de octubre de 1945 hasta la toma de posesión de Rómulo Gallegos, en 1948.

Posteriormente, Delgado Chalbaud, ya coronel, presidió la Junta Militar que derribó a Gallegos, y el 13 de noviembre de 1950 cayó asesinado en Caracas, víctima de una conjura de la cual aún se desconoce con certeza si hubo autores intelectuales que ordenaran la eliminación física del Presidente.

He ahí dos casos de magnicidio y, en cuanto a una tentativa de magnicidio, cabe citar la del Presidente Rómulo Betancourt, el 24 de junio de 1960.

Iniciándose ese día la celebración en Caracas del aniversario de la Batalla de Carabobo, se produjo el atentado contra Betancourt, orquestado por unos desconocidos fanáticos de la extrema derecha de la época, financiados desde el exterior por el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo quien, públicamente, había amenazado a Betancourt con su eliminación física.

En la mañana de ese día, una bomba en un auto estacionado explotó al paso del vehículo presidencial, dejando sin vida al jefe de la casa militar, coronel Ramón Armas Pérez, y ocasionando quemaduras y la deformación del rostro y las manos de Betancourt.

Venezuela convocó al Consejo de la OEA y exhibió al gobierno dominicano como un régimen que practicaba el crimen político dentro y fuera de su territorio, por lo que se le condenó al aislamiento diplomático mediante la ruptura colectiva de relaciones, así como la prohibición de comercializar petróleo y otros productos.

Descubiertos los autores materiales del intento, fueron enjuiciados y condenados por los tribunales penales, mientras Betancourt seguía gobernando para entregar el gobierno a su sucesor, en libres comicios.

Hablar de magnicidio es un tema serio. No debe jugarse con él y menos si se usa como una estrategia política porque, generalmente, cuando ese delito -sea ejecutado, frustrado o fallido- puede involucrar graves consecuencias, como sucedió en España en 1936 al resultar asesinado el honorable diputado a las Cortes, José Calvo Sotelo: una guerra fratricida y sangrienta; e igual en Colombia, al ser eliminado el más importante líder político del momento, Jorge Eliécer Gaitán, en 1948, que dio origen al Bogotazo: una guerra de más de 50 años.

En Venezuela, el magnicidio de "Juancho" Gómez desató una "cacería de brujas" contra inocentes opositores; el de Delgado Chalbaud: un fraude electoral en 1952 y la continuación de una dictadura militar, a cargo de Marcos Pérez Jiménez, hasta el 23 de enero de 1958; y el intento de magnicidio de Betancourt también se dejó sentir al arreciarse la represión contra los conspiradores de la derecha y los militantes de la lucha armada de la ultraizquierda.

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