Tuesday, July 8, 2014

La lección de la caída chavista

En: http://www.eluniversal.com/opinion/140708/la-leccion-de-la-caida-chavista

ANTONIO RIVAS| EL UNIVERSAL
martes 8 de julio de 2014 12:00 AM
Era hasta cierto punto predecible que la bomba de tiempo de la autodestrucción revolucionaria, construida por Chávez durante su mandato, quedaría activada al momento de su deceso. Eso fue parte de los principios, inadvertidos quizás, de su revolución.

El proyecto de Chávez ha sido una mezcla de elementos discursivos de izquierda, combinados con capitalismo de Estado, ingente gasto público, y metástasis burocrática que le permitieron, con un equipo de ayudantes serviles, mantenerse en el poder, sin amenazas, hasta su fallecimiento. Y eso funcionaba mientras estuvo presente.

Pero tras su desaparición física no hubo más. Hasta allí llegó todo. Y la embriaguez ideológica de la que se valió su discurso se desvanece, haciendo que muchos chavistas despiertan de la resaca. Las autocríticas en el proceso son cada vez más elocuentes, apelando a los estatutos del PSUV, buscando en los archivos y videos los discursos del Comandante Eterno y preguntando qué ha pasado, y en respuesta son tildados de traidores, burgueses, contrarrevolucionarios, etc., viviendo en carne propia la característica intransigencia revolucionaria que han vivido los opositores de calle desde hace 15 años.

Se equivoca, acaso cándidamente, quien piensa que todo cae porque Chávez no está y se está traicionando su legado. Esto es consecuencia de la medieval y monárquica egolatría política heredada de Fidel Castro que caracterizó el proceder del presidente Chávez en la presidencia. Este afirmaba ser abierto a la crítica pero en la práctica para lo único que la utilizó fue para identificar a quién debía sacar del juego, pues nunca hubo rectificación real y por el contrario, cada vez más la estructura del poder se centró en él y su círculo más cercano, no en una estructura autónoma, auto-sustentada, de ámbito nacional y renovable, para la construcción del socialismo.

Qué distinto sería todo hoy si el candidato del PSUV a las elecciones de abril 2013 hubiese salido de las bases. Si Chávez hubiese tenido dos, tres, cuatro líderes que plantearan sus propuestas para, en elecciones primarias, ser elegidos candidatos. Pero no, Nicolás Maduro fue candidato siguiendo el mismo patrón de siempre: porque Chávez dice.

Qué distinto sería todo si hoy hubiese cinco, seis, o diez líderes que corrigieran el rumbo económico, que ganaran el beneplácito y la aprobación con planteamientos. Pero no, hoy la economía (y el país) se les viene encima, el cerebro comunista que ha regido la economía es separado del proceso, y tienen que importar a un casi octogenario ayudante de Cuba para que... difícil determinar para qué, pero queda claro que no tienen a nadie más. Nadie puede proponer. Ahora es: porque Fidel dice. No hay, después de 15 años, ningún gerente real que pueda reconducir, nadie se ha formado, no hay generación de líderes, ni surgimiento de relevo desde las bases, ni una meritocracia basada en el trabajo social, ni hay espacio para la crítica y la renovación, y al contrario, "al que no le guste que se vaya y forme su partido".

Y así, los alfiles empiezan a caer y a dar patadas en la caída, y los que quedan de pie apuntan a un congreso que, antes de empezar, ya asfixia los espacios para la crítica, las propuestas, la corrección y los líderes emergentes. No puede ser distinto, pues eso fue lo que aprendieron.

¿La lección? Ningún líder puede llamarse tal si no es capaz de crear una estructura que sustente un proyecto que no dependa de su presencia. Esa es la diferencia entre quien busca un objetivo a través de la construcción de instituciones, de sociedad, de país, y quien lo persigue mediante la concentración de poder. La democracia se nutre de la pluralidad de planteamientos, no de la imposición disfrazada con votos. Aprendamos la lección y crezcamos en medio del caos, pues solo siendo un mejor pueblo habrá mejores políticos.

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