Gustavo Coronel
Lo
único que queda claro es que las encuestas no sirven ya para
pronosticar el futuro. Nadie esperaba el triunfo
del Brexit, nadie esperaba el No Colombiano (aunque lo deseábamos),
todos deseábamos el triunfo de los Cachorros pero no era fácil y muchos
de nosotros creíamos (o queríamos creer) que Trump no podía ganar la
presidencia. Quizás confundimos nuestro deseo
de que no ganara con su probabilidad real de victoria. El país le dio
anoche una victoria bastante clara sobre Hillary Clinton, en una de las
campañas más negativas y carentes de sustancia que hayamos visto jamás.
Un
análisis de FORBES de hace una hora señala que la victoria de Trump se
debió a una clase media baja y a
una clase trabajadora que le tiene miedo a la globalización, a la
inmigración y rechaza lo que el análisis denomina la arrogancia cultural
de la élite “progresista” que Clinton parecía representar. Trump,
dice el
análisis de FORBES, debe su victoria a lo que han llamado la gente
“marginal”, un grupo demográfico que incluye a los blancos sin educación
universitaria.
El impacto energético de la victoria de Trump
El
impacto de la victoria de Trump en el campo energético será muy
negativo. Su victoria en los estados productores
de petróleo y carbón fue aplastante: Ohio, North Dakota, Texas,
Wyoming, Oklahoma y particularmente en West Virginia. Hace poco estuve
por ese estado y nunca vi una propaganda que no fuese la de Trump. Digo
que el impacto sobre el sector energético será negativo
porque Trump no cree en el calentamiento global como resultado de las
emisiones de dióxido de carbono provenientes de los combustibles
fósiles. Esa negativa a creer en el calentamiento global se ha
convertido en dogma político: los demócratas creen en ello,
los republicanos no.
Durante
su administración el carbón seguirá siendo explotado y se cancelarán o
atenuaran los esfuerzos de
reemplazo de esos combustibles muy contaminantes por energía limpia.
Dada la importancia de los Estados Unidos como productor de esos
combustibles fósiles, ello podría destruir los acuerdos a los cuales se
llegaron en París en Diciembre pasado. Si USA demora
la conversión a una energía limpia acordada en París, otros países
protagonistas de este esfuerzo como China, Rusia y los países europeos
tenderían a hacer lo mismo. Y el planeta sufriría las consecuencias.
Como en el caso de Brexit y en el caso Colombiano la victoria de Trump nos lleva a territorios donde no hay
mapas confiables, donde se hace más difícil pronosticar el futuro, donde no funciona el GPS.
Y, por favor, dejemos de hacerle caso a las encuestas.
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