Eddy Reyes Torres
“A medida que pasa el tiempo” (As Time Goes By) es el título de una canción compuesta hacia 1930 por Herman Hupfeld, para la comedia musical Todo el mundo es bienvenido (Everybody’s Welcome). Doce años más tarde, un fragmento de esta melodía –interpretado por Dooley Wilson– fue incluido en el film Casablanca, una de las películas más reconocidas de la cinematografía mundial. En dicha cinta, los papeles protagónicos fueron interpretados por dos figuras legendarias: Humphrey Bogart e Ingrid Bergman.
La temática de la película se desarrolla en torno al conflicto de Rick (Bogart) al tener que escoger entre el amor y la virtud. Él no tiene más alternativa que elegir entre su amada Ilsa (Bergman) o hacer lo correcto, esto es, ayudarla a escapar de la ciudad marroquí de Casablanca junto a su esposo (Laszlo), uno de los líderes de la resistencia que lucha contra el régimen de Hitler.
En ese momento dicha ciudad era parte del territorio francés controlado por el mariscal Philippe Pétain, a partir de la firma del armisticio con la Alemania nazi, en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial.
Ilsa había sido amante de Rick en París pero sorpresivamente lo dejó al enterarse de que su marido, a quien creía muerto en un campo de concentración, había escapado. Amargado por el abandono, Rick se marcha a Casablanca y ahí establece y administra el centro nocturno más popular del lugar: “El café de Rick”. Años más tarde, a la misma ciudad llega Ilsa y su esposo en la búsqueda de unas “cartas de transito” (salvoconductos) que Rick tiene bajo su cuidado y que permitiría a sus portadores viajar sin problemas a través de los países europeos controlados por los nazis, e inclusive trasladarse a otros.
En un primer encuentro con la pareja, Rick se niega a venderles los documentos. A la noche siguiente, el esposo de Ilsa se reúne a solas con Rick, quien rechaza otra vez entregarle los salvoconductos pero le indica que le pregunte a su esposa el motivo. El mensaje era muy claro, hay tres personas que desean salir y sólo dos pueden hacerlo.
En un posterior encuentro entre Rick e Ilsa, ésta le confiesa que sigue amándolo y le explica la razón por la cual lo dejó. Esa revelación produce entonces un cambio en él, dejándole ver que se quedarán juntos cuando Laszlo vuele a Portugal, territorio neutral, a continuar su lucha. Cuando Ilsa se retira, su marido se presenta y le manifiesta a Rick que “algo” sucede entre él y su esposa, haciéndole notar su disposición de que ellos viajen juntos usando los salvoconductos para así salvar la vida de su mujer. Con ese gesto todo cambia y Rick, inclinándose por el “deber”, decide entregarle las cartas de tránsito a la pareja. El propio Rick conduce a Ilsa a que aborde el avión con su marido diciéndole que si ella se queda se arrepentirá, agregando: “Tal vez no hoy, tal vez no mañana, pero pronto y para el resto de tus días”.
En el contexto de ese triángulo amoroso, se producen incidencias con el capitán de la policía local, un corrupto oficial de la Francia de Vichy dispuesto a complacer a las autoridades nazis, en especial con todo lo relacionado con la huida de cualquier miembro de la resistencia. La tensión que eso genera es lo que le da explicación a la definitoria interpretación de “As Time Goes By” por Sam (Dooley Wilson), el pianista y cantante del “Café de Rick”.
Aquí y ahora, en nuestra querida Venezuela, al igual que en el mítico film que acabamos de reseñar, se están desarrollando hechos trascendentales pero con una trama diferente. El inicio fue un tira y encoje en relación con el diálogo entre el gobierno de Maduro y la MUD. Que si sí, que si no y, al final, el encuentro entre las partes se produjo en los hermosos espacios del Museo Alejandro Otero, en La Rinconada, con la mediación de un representante del Papa Francisco, el pasado domingo 30 de octubre.
De inmediato, las redes sociales se inundaron con comentarios de todo tipo, muchos de ellos expresando decepción y críticas severas. Ante la avalancha, el martes 1° de octubre, Ramos Allup transmitió por twitter este mensaje: “El proceso de diálogo se ha iniciado a solicitud de la comunidad internacional. En especial El Vaticano”. Luego, ante la prensa expresó que la mayoría de los integrantes de la MUD habían acordado suspender la marcha a Miraflores en virtud de la petición formulada por el Cardenal Urosa Sabino. El sector liderado por Leopoldo López no compartió la decisión.
A primera hora de ese mismo día, Miguel Henrique Otero escribió en el editorial de El Nacional, lo siguiente: “La trampa del diálogo en Venezuela no es una novedad. Tiene aleccionadores antecedentes que es necesario recordar en esta coyuntura, porque ello arroja una luz todavía más potente sobre la farsa de hoy, que tiene a Rodríguez Zapatero como su primer actor (…) Los lectores seguramente recuerdan el diálogo-farsa a cargo de César Gaviria, entonces secretario general de la OEA, entre finales de 2002 y comienzos de 2003. Más adelante, a partir del año 2004, con una serie de subcapítulos, se produjo el segundo diálogo-farsa, en este caso a cargo de Jimmy Carter y el Centro Carter, que sí ofreció una novedad: algunas cadenas de radio y televisión. Uno y otro produjeron los mismos resultados: consiguieron el tiempo que el gobierno buscaba y no se logró ni un solo beneficio para las libertades y los derechos de los ciudadanos (…) El temor a la marcha del 3 de noviembre, al juicio político en la Asamblea Nacional y al resto de las acciones provistas por la dirigencia opositora es real. La estrategia puesta en marcha es doble: una consiste en amenazar, tratar de provocar el miedo en los ciudadanos; la otra, a cargo de Rodríguez Zapatero, es la del tercer capítulo de la farsa-diálogo, uno de cuyos primeros objetivos consiste en convencer a la oposición de que cancelen la marcha del próximo jueves, para ganar tiempo y crear desazón en los ciudadanos”.
Con una aproximación diferente, la analista Thays Peñalver redactó un interesante artículo (“Qué está pasando en la MUD”), el 30 de octubre, que comienza así: “Ahora cuando la confusión reina, es necesario tratar de encontrar sindéresis a lo que sucede. Quienes me conocen, porque han seguido mis escritos, saben muy bien las razones por las que yo no me inclinaba como estrategia por el revocatorio, no solo porque lo que ha sucedido estaba cantado, sino por una razón que les diré luego de dar una necesaria explicación. Mi propuesta, contenida en media docena de artículos previos, era muy simple convencer a la oposición de que era necesario enfrentar las elecciones regionales, quitándole al chavismo nada menos que 21 gobernaciones para restarle buena parte de su aparato y piso político, luego acudir a las alcaldías para rematarlo y finalmente reducido a su mínima expresión convocar a una Constituyente, porque era necesario remover no solo a Maduro del cargo, sino un sistema gigantesco que es como una hidra de mil cabezas”.
Párrafos más adelante, Peñalver hace este señalamiento: “Mientras un grupo negociaba con el gobierno sus propios intereses judiciales, otro trata de alargar el proceso lo más posible para estar mejor situado políticamente, otro sin ambages y públicamente trata de negociar que Maduro se quede hasta el 2018 y para todos estos el Vaticano representa el mayor salvavidas político, mientras que otra parte de la oposición siente la urgencia de las calles. En fin que el revocatorio trajo como consecuencia lo que de todas formas parecía inevitable, la figura de la dictadura y si la Mesa de la Unidad se retira de su posición tendrá un problema gigante y si continúa en su postura, tendrá otro igual de grande porque ambos representan un duro tránsito para la oposición. Sea como fuere y aunque parezca malo. No lo es. Ahora bien todo dependerá del temple democrático de quienes tienen la responsabilidad histórica de salvar a Venezuela de la tiranía que hoy la tiene secuestrada”.
No hay duda de que la lucha por la restauración de la democracia tomará un tiempo que nadie puede pronosticar con precisión. Eso sí, pueden ser semanas o incluso meses, pero es poco probable que ello tome años. Por tal circunstancia tenemos que armarnos del ánimo necesario para que no decaigan nuestras esperanzas. Hay que tener consciencia de que el cruce de acontecimientos es sutil y a veces imperceptible por la mayoría de la gente, en virtud de que los mismos se manejan en grandes centros mundiales de poder.
Es por lo anterior, como sugiere la estrofa más densa de “As Time Goes by”, la canción interpretada por Dooley Wilson en la cinta Casablanca, que hay que mantener un solo pensamiento presente: Tú debes recordar esto /un beso es sólo un beso, un suspiro es sólo un suspiro. /Las cosas fundamentales suceden /a medida que el tiempo pasa. (You must remember this /A kiss is just a kiss, a sigh is just a sigh. /The fundamental things apply /As time goes by).
@EddyReyesT
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