El mercado no se comió el cuento de la empresa holding creada exclusivamente para proceder con la emisión de los 2.500 millones de dólares. El mercado no confía en PDVSA. A la empresa le falta transparencia. Haber ocultado una emisión de finales de año que se tragó totalmente el BCV y que se ha puesto al descubierto ahora, profundiza la desconfianza. PDVSA es una caja negra.
Por
Juan Antonio Avellaneda (Londres).-
En esta columna en reiteradas
oportunidades he comentado que en finanzas, la confianza y credibilidad
son inclusive hasta más importantes que los números económicos en sí.
Pero confianza y credibilidad se ganan con una gerencia transparente,
eficaz y profesional. Luego de leer el Balance de la Deuda Financiera
Consolidada del 2014, el cual se puede obtener por la página web de
PDVSA, y observar los acontecimientos de esta semana respecto a la
emisión de bonos de CITGO, lamentablemente se concluye que no hay
transparencia ni profesionalismo en la misma, y ello ocasiona que sigan
cayendo tanto la confianza como la credibilidad de PDVSA en el mundo
financiero mundial.
No basta solo que KPMG,
una reconocida firma de contadores mundiales, avale los números de
PDVSA. Los números en sí mismos son los que deben hablar por sí solos.
En el balance de la empresa conseguimos lo siguiente. Para el cierre del
2014 la deuda consolidada de PDVSA es de US$ 46.153 millones
equivalentes, según ellos, a Bs. 834.446 millones. Esto nos indica que
el tipo de cambio que usó PDVSA para su contabilidad en el 2014 es Bs
18.08 por dólar. No fue el de 6.3 ni el de 12 ni el de 50. Es un dólar
distinto: Léase bien, de 18.08 bolívares.
El número como tal no
debe sorprender, porque resulta que PDVSA ahora puede vender dólares en
las tres tasas. Lo que preocupa es que en ninguna parte del documento
indica cuánto fue a 6.30 y cuánto a SICAD I y cuánto a SICAD II. Peor
aún, si para PDVSA su tasa de cambio es 18.08 y siendo esta la principal
empresa del país y motor de la economía, cada vez que alguien del
Gobierno diga que la tasa verdadera del cambio en Venezuela es 6,30 está
mintiendo descaradamente. El impacto de lo que ejerce PDVSA en la
economía es determinante. Y de allí se deriva lo demás.
En el mismo balance nos
encontramos que el 28 de Octubre del 2014, PDVSA emitió un bono por US$
3.000 millones con vencimiento 2022 y cupón del 6% que el BCV compro en
su totalidad al 100% en colocación privada. Esta emisión sale a luz
pública solo gracias a este balance. Porque en el momento de la emisión
nada se conoció. Además de las sospechas que genera este tipo de
comportamiento, si el BCV saliera a vender ese bono hoy en el mercado
secundario, le darían no más del 40%; es decir el BCV se está tragando
en sus balances una pérdida del 60% solo con el fin de asistir y ayudar
con dinero a PDVSA. Además, los mercados internacionales habían
entendido, según declaraciones de Nelson Merentes y Rafael Ramírez a
mediados del 2014, que esa perversa política de emisiones privadas de
PDVSA al BCV había terminado. Pues no fue así.
Este balance de deuda
financiera consolidada, sospecho, fue publicado para demostrar que la
deuda consolidada de PDVSA que incluye a todas las filiales, inclusive
CITGO, llega a US$ 46.153 millones, lo cual ciertamente es un número
manejable, y se publicó, digo, con miras a futuras emisiones de deuda.
Esta, mi sospecha, se convierte en hecho cuando conocimos, como escribí
en mis dos últimas columnas, que CITGO busca endeudarse por US$ 2.500.
Plata que irá destinada a PDVSA en calidad de dividendo extraordinario.
Este plan parecía fácil
para los asesores de PDVSA y CITGO. Sin embargo, esta semana se conoció
que el apetito por la deuda de CITGO fue muy bajo, lo cual produjo que
la empresa mejorase las condiciones de la emisión. La tasa del rango del
8-9% ahora deberá estar en mínimo un 12%, y las garantías que antes
eran el 49% de las refinerías y el 100% de los activos no medulares,
ahora será 100% de toda la compañía. Lo había adelantado konzapata.com: CITGO está siendo hipotecada. Ahora se confirma.
Estos cambios en las
condiciones son consecuencia, en primer lugar, de lo explicado arriba:
la falta de transparencia de PDVSA. La empresa es una caja negra en la
que nadie confía. En segundo lugar, la emisión en sí misma, su perfil .
Recordamos que CITGO creó una empresa en menos de 15 días: CITGO
Holdings. Era esta la encargada de emitir la deuda. Con la holding se
separaban los activos rentables ( refinerías) de los no rentables. Esta
idea que suena creativa, los mercados no se la compraron por lo que no
quedó otra opción que pagar un cupón más alto y poner más garantías.
Lo decía un banquero en Londres, en privado: los asesores de CITGO han
sido creativos. Mi duda es si el mercado de comerá el cuento del
holding. Pues tuvo razón el banquero. El mercado rechazó el prospecto.
La falta de
transparencia se confirma en otro detalle. No es casualidad que al
cierre de esta columna, no se consiga ningún tipo de información oficial
de CITGO, ni anuncios de road show de la emisión; toda la información
es obtenida por cadenas de noticias como Reuters y Bloomberg con la
coletilla de que “informó una fuente que no puede ser identificada”. No
criticamos a las agencias, que poseen alta credibilidad en los
mercados. Criticamos a PDVSA y a sus voceros.
Al fin se puede concluir
que PDVSA es una caja negra en la que pocos manejan la información.
Tal situación origina mucha incertidumbre y como la información es
dinero, muchos operadores se han enriquecido manejando operaciones y
transacciones. Veamos cómo termina el tema de la emisión de CITGO.
Mientras, alguien le debería preguntar a la gerencia de PDVSA, ¿por qué
el tipo de cambio que usan en su balance es 18.08 Bs por dólar?
No comments:
Post a Comment