La Conferencia Episcopal, empresarios, ex ministros de Hugo Chávez y las encuestas coinciden en la necesidad de un cambio para evitar la agudización de la crisis económica. Pero el Gobierno avanza y profundiza en su política.
Por
Roberto Deniz @robertodeniz.-
Se fue enero, pero estalló la crisis. Las
colas en supermercados para comprar lo básico recorren todo el país.
Desde diversos sectores de la sociedad culpan al modelo económico como
el principal causante de las distorsiones, pero el Gobierno ofrece
“profundizarlo” y descarta cualquier corrección.
“En lo
económico es donde tenemos grandes tareas todavía, y es donde yo digo:
¿Hay que cambiar el modelo? No. Hay que profundizar el modelo. El
modelo de generación de riqueza, el modelo de distribución e inversión
justa de la riqueza (…) Ellos (oposición) dicen que hay que cambiar el
modelo, hay que cambiar muchas cosas pero el modelo está claro”, expresó
Maduro el 17 de enero.
El Vicepresidente de la
República, Jorge Arreaza, repitió el mensaje en una reunión con
empresarios, realizada el 19 de enero en PDVSA. “Todo lo que nosotros
hagamos será para la construcción del sistema socialista productivo (…)
Vamos a profundizar el modelo, el modelo económico, rumbo al socialismo
bolivariano, que es nuestro socialismo”.
Luego llegó lo del
“ultimátum” a los distribuidores, la persecución contra directivos
gremiales, las amenazas contra Farmatodo y la ocupación de la cadena Día
a Día, incluyendo la detención de directivos de ambas empresas por
parte del Sebin.
“Últimas acciones contra
empresarios indican claramente que el régimen eligió el camino de la
estupidez”, sentenció el ex presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, a
través de su cuenta de Twitter.
Las voces de alerta
Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, escribió en su columna dominical en El Universal que Venezuela, comparada con el resto de los países de la región, marcha “a toda velocidad”, pero en “dirección contraria”. “Pero
ahí estaba yo, analizando el insólito caso de un país que intenta
aplicar el socialismo primitivo, demostradamente fracasado en todo el
mundo, con la mayoría de la población pidiendo cambios, aunque no
entiende los costos que tendrá que pagar para rescatar lo que ha
perdido”, relató el analista a propósito de su participación en un foro
internacional.
No es la primera vez que hay
una observación de esa naturaleza. A comienzos de año la Conferencia
Episcopal Venezolana (CEV) emitió una “exhortación pastoral” en la que
aseguró que el “mayor problema y la causa de esta crisis general” es la
decisión del Gobierno de querer “imponer un sistema político-económico
de corte socialista marxista o comunista”.
“Es necesario que, dejando a
un lado concepciones ideológicas rígidas y fracasadas así como el afán
de controlarlo todo, el Gobierno impulse reformas que eliminen trabas a
la producción, detengan la inflación, y solucionen el desabastecimiento y
la carestía de los artículos de primera necesidad. Entre otras cosas
promoviendo la actividad privada en la economía, consagrada en la
Constitución”, dice el texto, fechado el 12 de enero.
El Consejo Venezolano de la
Industria, (Conindustria), también dijo en un comunicado que el “modelo
económico socialista fracasó” y que sólo con “correctivos” habrá mejores
resultados. “Conindustria ha venido señalando reiteradamente que
era impostergable un cambio en el modelo económico que se ha venido
aplicando en el país, caracterizado por controles de cambio, de precios,
expropiaciones, normativas laborales que afectan la productividad,
incremento de tributos fiscales y parafiscales, excesivas
fiscalizaciones y una incertidumbre jurídica que –lejos de incentivar el
incremento de la producción- ha llevado a la disminución de la
producción en la industria manufacturera e incluso, generó el cierre o
desaparición de empresas”, expresó Conindustria el 19 de enero.
Desde sectores cercanos al Gobierno también
han llegado críticas. Los economistas Víctor Álvarez y Felipe Pérez,
ambos ex ministros de Hugo Chávez, han insistido en la necesidad de un
cambio en la conducción de la economía. En un foro realizado en la UCAB
el pasado 30 de enero tanto Álvarez como Pérez coincidieron al señalar
el error que supone mantener un esquema cambiario de tres tasas, la
corrupción propiciada por el control de cambio, la ineficacia de los
subsidios del Gobierno, el descontrol fiscal y el fracaso de los
controles de precios.
“No es que el Gobierno
quiera, va a tener que hacerlo (cambios) porque si no lo hace va a
perder el poder (…) El Gobierno está entre la espada y la pared: o hace
cambios o sale del poder”, aseveró Pérez.
Previamente y tras analizar
los anuncios realizados por Maduro en la Asamblea Nacional el pasado 21
de enero, otros 60 economistas presentaron al país un documento titulado
“la emergencia económica en Venezuela y la necesidad de una nueva
política económica en 2015”.
De algunos sondeos de opinión
también se desprende la inconformidad de la población con el rumbo
económico. Según Datanálisis, al cierre de diciembre de 2014 el
desabastecimiento se mantenía como el principal problema de los
venezolanos, citado por 63,8% de los ciudadanos. En tercer lugar
destacaba el “alto costo de la vida”, mencionado por el 43,2% de los
consultados.
En las mediciones realizadas
por Hinterlaces -encuestadora afín al Gobierno nacional- en enero, se
refleja que 96% de los ciudadanos está “de acuerdo” con el planteamiento
de que “el Gobierno debe reunirse principalmente con los empresarios
para resolver los problemas económicos del país”.
Pero el mensaje de Maduro a
los empresarios no apunta en esa dirección. “Ya basta de saboteo de esta
burguesía apátrida, esté donde esté los voy a denunciar con nombre y
apellido, no me la calo más con estos burgueses, o son ellos o es el
pueblo, o son sus planes perversos o es el plan de la República, el que
quiera trabajar, lo digo mil veces: vamos a trabajar, pero el que quiera
seguir en la guerrita nos tiene que encontrar a todos de frente con el
puño de hierro de Chávez”.
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