Wednesday, February 10, 2016

90 años de Guillermo Morón

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Enrique Viloria Vera




Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.

Proverbio árabe



En la villa de Carora nació el 8 de febrero de 1926 un niño varón que Doña Chayo llamó Guillermo, quien sería conocido después por sus compatriotas como Don Guillermo Morón Montero. En la celebración de sus noventa años bien vividos y cumplidos, Don Guillermo estuvo acompañado por los diferentes Morón que habitan en su cuerpo y espíritu.



 Estaba el Morón historiador por antonomasia de Venezuela, sus villas y comarcas, aquél andariego que la recorrió de un extremo a otro a fin que los venezolanos aprendiéramos a quererla, lo acompañaba también el Morón de la Historia Universal, ese que hace poco nos brindó un excelente ensayo sobre los imperios.



Presente se hizo el Morón escritor, el fabulador de historias que en forma de cuento o novela desvela fantasías no tan fantásticas que ponen a sus libros no sólo en las escaparates de las librerías sino también en el fuego justiciero de las hogueras. Otro Morón acudió a la cita de Don Guillermo, el filólogo, el helenista y latinista, el preclaro humanista que se solaza con la lectura de Herodoto o de Virgilio, leído en lengua originaria.



El académico Morón sin toga ni birrete ni medalla ni cinta tricolor, se sentó por un rato al lado de Don Guillermo, satisfecho de la labor cumplida en la Academia Nacional de la Historia y de los 1200 libros publicados, sin egoísmos ni exclusiones en la excelente serie que tituló El Libro Menor. Enfrente se situó el otro Morón, el profesor universitario, el crítico literario, el maestro de escuela, como prefiere ser llamado, con minúscula aunque es indefectiblemente reconocido como Maestro con mayúscula.



También acudió al cumpleaños de Don Guillermo ese otro Morón, el que no pretende como otros constituirse en el oráculo de Venezuela, el la conciencia ciudadana, pero que no cesa de denunciar la bellaquería de este socialismo del siglo XXI, el descaro de una pretendida Revolución Bolivariana, hablachenta e ineficiente, cuya depredación y podredumbre no tiene precedentes en la historia republicana de Venezuela.



Guillermo y todos los Morón estuvieron acompañados de familiares y amigos, que son muchos, porque al decir de otro Morón,  el amante de los “quevedos”, de sus enemigos confesos sólo queda uno vivo.



En esta ocasión, no pudimos estar presentes en la fiesta, un infortunado viaje al aeropuerto para buscar a unos amigos parisinos y una cola infernal subiendo hacia Caracas, trastocaron nuestro plan de acompañar al maestro amigo; para los próximos aniversarios ahí estaremos para brindar con un buen escocés – si es que se puede comprar - , caso contrario lo haremos con buen cocuy artesanal  de penca  producido por los lados de Siquisique.


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