Gustavo Coronel
En APORREA la mercenaria Eva Golinger, en nómina del régimen chavista desde hace años, dice lo siguiente, ver:
“Chávez
actuaba para poner en práctica sus palabras, Chávez implementaba sus
políticas, hacia realidad su visión. Retomó el control soberano de la
industria petrolera de Venezuela, que aunque había sido nacionalizada en
1976 funcionaba como una empresa privada cuando él fue electo en 1998.
Nacionalizó importantes empresas y sectores estratégicas que estaban en
manos de trasnacionales, como la electricidad, la telefonía, y otros
recursos naturales incluyendo las inmensas minas de oro...
El
cáncer de lo cual padeció Chávez fue inusualmente agresivo y
sospechoso, y cada día salen más evidencias sobre la clara posibilidad
de que Chávez fue asesinado. Solo
saber que uno de sus edecanes más cercanos durante años, quien estuvo a
solas con él y quien le llevaba su comida, su café, su agua, hoy es un
testigo protegido en Estados Unidos. Las acciones ocultas de Leamsy
Salazar y su íntima colaboración con las agencias de inteligencia de
Washington pronto se darán a conocer".
Esta acusación es repetida por el sitio www.venezuelanalysis.com , otro sitio mercenario dedicado a defender la imagen de la dictadura chavista-castrista-madurista, ver:http://venezuelanalysis.com/analysis/11890.
Este artículo hasta pronostica que alguien como el fugitivo de la
justicia estadounidense, Snowden, será quien revelará los detalles del
“asesinato” de Chávez por orden de la CIA.
El
escrito de la Golinger está lleno de falsedades que, repetidas una y
otra vez, pretenden hacerse verdades. Una de ellas es que Chávez
realmente “nacionalizó” la industria petrolera venezolana, la cual
“actuaba como una empresa privada”. Esta ignorante no tiene idea de lo
que dice. Precisamente por estar manejada como una empresa privada es la
razón por la cual PDVSA era una empresa eficiente. Cuando Chávez, Ali
Rodríguez y Rafael Ramírez le pusieron la mano, pasó a ser una empresa
importadora de pollos y sembradora de yuca, vio declinar su producción
en medio millón de barriles diarios de petróleo, se endeudó hasta la
coronilla, sextuplicó su nómina de empleados y se convirtió en la
empresa más corrupta de Venezuela, todo lo cual está perfectamente
documentado. Dice que Chávez nacionalizó las “inmensas minas de oro”
cuándo en efecto se las entregó a las empresas internacionales
canadienses y rusas. La única en manos del estado era Minervén y la
destrozaron. La mercenaria Golinger habla de nacionalizaciones que
fueron, en realidad, expropiaciones de empresas que han sido destruidas y
están en bancarrota, lo cual es también documentable.
Luego
lanza la tesis de que fue Leamsy Salazar, quien le llevaba comida y
bebida a Chávez quien lo asesinó, por orden de la CIA, y pronostica que
esto se dará pronto a conocer.
Sin
embargo, la verdad es que la gente que tuvo a Chávez en sus manos por
dos largos años fueron los cubanos de Raúl Castro. Es mucho más lógico
suponer que si alguien asesinó a Chávez fue la Cuba de Castro, en vista
de que necesitaban colocar en el poder venezolano a un títere más
maleable que el impredecible Chávez, quien actuaba por impulsos
momentáneos. Por impulso compró el avión Airbus por $70 millones que no
tenía. Por impulso le regaló a Evo Morales por TV $30 millones que no
eran de él sino de nosotros. Por impulso, chillaba “exprópiese” cuando
veía algo que le gustaba. Por impulso le mandaba maletines llenos de
dólares a Cristina Fernández, la viuda de Kirchner, o mandaba a llamar a
Naomi Campbell o le regalaba $18 millones de dinero nuestro al
petardista Danny Glover.
Los
Castro ya no podían manejar a un tipo que, según su compinche Lula (hoy
denunciado por la justicia brasileña por ladrón), era un loco que él
tenía que ir a tranquilizar cada tres o cuatro meses, ver: .http://laprotestamilitar.blogspot.com/2010/05/lula-la-frase-del-dia-loco-suelto.html .
Entonces,
por qué no pensar que fueron los cubanos quienes asesinaron a este
desequilibrado, para poner en su lugar a un miserable payaso, entrenado
por ellos mismos, ignorante, incoloro e insípido, quien haría
exactamente lo que le dictaran desde La Habana? Por qué tratar de
culpar a quien fue un fiel servidor de Chávez hasta que se convenció de
que sus secuaces eran narcotraficantes?
Nadie
sabe, sino los cubanos y la camarilla del régimen cuándo, cómo y de qué
murió el difunto sátrapa. No existe autopsia, no existe partida de
defunción, nadie sabe quién o qué yace en lo que llaman La Montaña,
donde Maduro va a dormir a veces para hablar con el pájaro. Tendremos
que esperar que alguien hable en La Habana. Y no será Snowden.
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