Willy Mckey
1
Un diputado le dice a un vicepresidente que el presidente del Banco Central de Venezuela lo está engañando. Ahí la escena es política. Un economista le dice a un maestro de escuela que un matemático lo está engañando. Ahora la escena es literaria.
Un vicepresidente le dice a unos diputados que una cuenta en Twitter perforó las políticas económicas gubernamentales. Ahí la escena es patética. Un diputado tiene que explicarle a un vicepresidente que la impresión de dinero inorgánico es culpa del BCV. Ahora la escena es insólita.
Un economista le dice a un maestro de escuela que como parte de sus avales de que lo están engañando está un premio a sus estudios sobre inflación, recibido del propio BCV. Ahí la escena es dramática. El maestro de escuela le dice a un economista que quien saca las charreteras es porque no tiene razón y que él no le tiene miedo a las charreteras y que si tiene preguntas llame al matemático del BCV, ya que son de la misma gente. Ahora la escena es cómica. El maestro se ríe mientras confunde el mérito académico con la ficción que llevan en los hombros algunos militares. Ahora la escena es trágica.
¿Acaso para el maestro el saber ya no tiene otro lugar donde anidarse sino en hombros castrenses? Ahora la escena es preocupante.
2
Aparecen cuatro cadáveres de una masacre que alguien había negado. Hay veintiocho desaparecidos que esta noticia convierte en veinticuatro. La fiscal general declara que tiene un número casi exacto: veintiuno. Lo hace mientras sonríe. Horas después aparecen diecisiete cadáveres en una fosa que le permiten cerrar el inventario. No se esperan los resultados de las pesquisas. No se acompaña a las familias. Los medios del Estado no le dan la enorme e importante cobertura que tuvo aquella otra escena feroz de Ayotzinapa. Sólo se hacen públicos algunos números. 28. 4. 21. 17. Cada escena es dantesca.
3
Un presidente pide que declaren una emergencia económica y que en el Fondo de Estabilización Macroeconómica nos quedan tres millones de dólares que parecen tres centavos.
Ahí la escena es brechtiana.
El presidente dice que hay una emergencia eléctrica (que no tiene el resto del planeta) porque El Niño nos tiene esperando el horror.
Ahí la escena es beckettiana.
Ese presidente activa motores metafóricos para salir del hueco fiscal: son catorce motores en busca de un dólar.
Ahí la escena es pirandélica.
El mismo presidente declara nueve días seguidos como feriados y no se trabajará.
Ahora la escena en ionesca.
Pan y circo, aunque los del pan no se pongan de acuerdo con los del circo.
Ya cualquier actuación resulta absurda.
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