En: http://www.lapatilla.com/site/2015/01/06/el-pais-las-siete-plagas-de-maduro-en-2015/
La revolución chavista se enfrenta al mayor reto de sus 16 años de
historia: luchar contra siete plagas que parecen bíblicas. Una realidad
resumida en una sentencia de ‘The Economist’, sin derecho a recurso
presidencial: “La economía de Venezuela es probablemente la peor
administrada del mundo”, así lo publicó El País
Daniel Lozane especial para EL MUNDO Caracas
El objetivo de Nicolás Maduro, a cuatro meses de cumplir dos años en
el poder, es mantenerlo a toda costa para hacer viable “el más nunca
volverán” (la oposición) acuñado por el tan añorado “comandante
supremo”, con las trascendentales elecciones parlamentarias a la vuelta
de la esquina.
“Uno ve la caída del petróleo, el mantenimiento de controles y la
lentitud en ajustes cambiarios y tiene ganas de empezar a desear un
feliz 2016″, concluye Luis Vicente León, presidente de Datanalisis.
La caída del precio del petróleo, que supone el 96% de los ingresos
nacionales, impactó contra un país que ya sufría los avatares económicos
pese a la década de bonanza petrolera. Como sucede en un ‘tsunami’, la
primera gran ola precede a una segunda aún más destructora.
El barril venezolano cerró el año cotizando por debajo de los 47
dólares, cuando gran parte de 2014 se mantuvo cercano a los 100. El
chavismo necesita que su oro negro se recupere lo antes posible para
mantener su estado asistencialista y parte de la petrodiplomacia con la
que se protegió durante una década.
Subida de los precios incontenible
El petróleo se alió de forma inesperada con la segunda gran plaga: la
inflación. El bolsillo de los venezolanos se agujerea día a día ante la
incontenible subida de los precios, que habría cerrado el año con un
aumento del 64%. Una cifra astronómica, la mayor del planeta, que se
teme alcance los tres dígitos durante este año. De hecho, ya la acarició
en 2014 si se contabiliza únicamente el incremento de los precios de
los alimentos.
“La economía venezolana tenía dengue y le picó el chikungunya”,
ironizó León a costa de la enfermedad que se ha extendido por todo el
país, alentada por la falta de repelente. Las últimas cifras aportadas
por el estado para medir el índice de escasez y desabastecimiento son de
abril: rozaba el 30%. Hoy es mucho peor en un país invadido por las
colas para comprar alimentos y productos básicos.
“En los próximos meses habrá un pico de escasez y van a empezar a
faltar productos que ni imaginábamos”, profetiza Henkel García, director
de Econométrica. No se trata ni mucho menos de una “conspiración”
económica, aunque sus efectos son igual de nocivos: el dólar negro vive
momentos de gloria. Creciendo y creciendo. Su última cotización es de
173 bolívares por dólar, cuando el cambio oficial y preferencial se
mantiene en 6,30 bolívares por billete verde americano.
Nadie creyó al gobierno cuando aseguró que “al dólar paralelo lo
vamos a tirar al piso, al subsuelo y vamos a tener un sistema cambiario
equilibrado”. Subido al ático, y no en el sótano, se mantiene a la
espera del inminente (y enésimo) “perfeccionamiento”. Porque la quinta
plaga, la recesión, está directamente vinculada a la inacción
gubernamental, “que teme el costo político de las medidas”, sintetiza
José Guerra, antiguo directivo del Banco Central.
La violencia que no cesa
Venezuela cerró su año con 4 puntos negativos en su PIB, que el
primer mandatario excusó mirando a otro lado: “Estamos ante un bloqueo
económico internacional como parte de la guerra económica”. Pero en
Venezuela no sólo es la economía, desmintiendo al tantas veces
parafraseado Bill Clinton. La violencia sigue presente, como una mancha
roja que crece y crece. El año pasado sumó 24.950 homicidios, récord
histórico. El segundo país del planeta en el ranking sangriento, con 83
muertos cada día. Mucho miedo y una sensación nacional, compartida por
el 90% del país: la revolución es incapaz de combatir la guerra urbana
no declarada que sufre Venezuela.
“Con Maduro no saldremos del caos”, dispara el gobernador opositor
Henrique Capriles. Una opinión que corre de boca en boca y que se ha
convertido en su séptima plaga, esta muy personal, para el “hijo de
Chávez”. Las últimas encuestas profundizan su caída: sólo mantiene un
22% de aceptación, una pérdida de más de 30 puntos desde la muerte del
“comandante eterno”.
Siete plagas cuasibíblicas que la censura informativa estatal no
puede ocultar, pese al panorama celestial dibujado por los medios
intervenidos (casi todos). El ciudadano sufre en la calle otra realidad y
la traslada a las encuestas: sólo el 16% se identifica con el PSUV.
Malos augurios de cara a unas parlamentarias que pueden empezar a
cambiar el panorama político de la llamada “revolución bonita”.
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