En: http://www.lapatilla.com/site/2015/01/05/gustavo-coronel-el-viaje-del-limosnero/
Gustavo Coronel
La caída de los precios del petróleo obliga al régimen a buscar el
dinero por todas partes. Cuando Maduro le preguntó a Rafael Ramírez por
los reales que debía tener guardado para estos casos de necesidad, no
hubo respuesta. Lo despidieron pero ello no hizo aparecer el dinero. La
maquinita de hacer billetes del Banco Central se recalentó, no dio más
porque es una espada de doble filo que genera horrorosa inflación, la
que el limosnero llama inducida. Cuando acudieron a los bancos
internacionales se encontraron con que esos bancos no querían prestar
dinero a un país al borde de la cesación de pagos. El Fondo Monetario
Internacional les imponía condiciones que significarían la muerte de la
mal llamada revolución bolivariana.
Entonces, qué hacer? Castro instruyó al limosnero: “Vete a China, es
tu último recurso. Lo único que te queda es pedir más dinero prestado a
ese país”.
Venezuela ya le debe unos $60.000 millones a China, país que tiene
enormes problemas económicos y ambientales propios, pero todavía tiene
mucho dinero en los bolsillos. De manera que el limosnero llamó a su
amanuense principal y le dijo:
“Villeguitas, prepárame el avión y un comunicado bien bueno, que diga
que voy para China y para países de la OPEP, a luchar por la
integración mundial que inició nuestro comandante eterno, que se yo,
algo que suene a estadista”.
“Y los avisos económicos que usted prometió, Presidente”? Le preguntó el amanuense.
“Olvídalo, chico. Tengo que ir a buscar la plata primero”.
De manera que desde anoche el limosnero está volando para China, a
pedir otra ayudita que termine de hipotecarle a China la Faja Chávez
Frías que se ha quedado fría y los recursos minerales del país,
incluyendo las minas de oro de Guayana, las cuales solo sirven para
pasar de mano en mano, no para producir oro. Con la soberanía política
en manos cubanas y la soberanía financiera en manos chinas, Venezuela
es hoy un país degradado, reducido a los niveles inferiores del
desarrollo, junto con Haití y los países africanos, con los cuales
compite las últimas posiciones en competitividad, transparencia,
gobernabilidad y libertades., todo ello mientras Ernesto Samper y José
Antonio Gil Yépez piden un diálogo con la pandilla de malhechores que ha
causado el derrumbe.
Este viaje de Maduro a China y quien sabe a qué otros países que
tienen dinero es una evidencia más del desastre nacional causado por la
pandilla de ladrones e incompetentes que tiene 16 años en el poder.
Venezuela anda hoy por el mundo en plan de limosnera, representada por
un personaje de comiquitas, con la mano extendida en búsqueda de quien
le “zumbe algo” para sobrevivir políticamente por algún tiempo más. El
limosnero pide limosnas, endeuda más al país para continuar regalando
petróleo a Cuba y otros países del Caribe y para mantener programas
sociales que no constituyen una solución efectiva contra la pobreza.
Ya no se trata de mantener la “revolución”. Esa es una palabra
gastada, la cual nunca sonó genuina pero ahora suena grotesca. Lo que
existe hoy es un caos en el cual se mueven, ansiosos de raspar la olla,
militares narcotraficantes, banqueros mafiosos y contratistas
insaciables, en plan de llevarse al exterior lo que puedan antes del
colapso final.
En 16 años el régimen chavista regaló, se robó o despilfarró unos dos
millones de millones de dólares. Es decir: un dos acompañado de 12
ceros. Con ese dineral se compró una leyenda frágil y vulgar llamada
socialismo del siglo XXI entre la multitud de parásitos
latinoamericanos, grupos terroristas y adulantes del primer mundo. Hoy,
cuando el dinero se ha esfumado, el régimen está abandonado por quienes
lo exprimieron y el heredero del difunto se encuentra hoy sin dinero,
sin ideas, sin apoyo, objeto de burlas y desprecio.
Regresará o se quedará por allá? Esto último quisiera él, pero no hay país que lo reciba.
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