Thursday, January 1, 2015

Luis Vicente León: domado?

En: www.lasarmasdecoronel.blogspot.com



Gustavo Coronel

Feliz Año Nuevo para todos!


En reciente escrito, verlo en: 
http://prodavinci.com/blogs/despues-del-nuevo-cne-votar-protesta-insurreccional-hay-alternativas-por-luis-vicente-leon/  el excelente analista Luis Vicente León opina sobre la situación política venezolana y hace algunas afirmaciones que vale la pena comentar. Dice León:
No es una situación fácil. Es evidente. La estrategia “exitosa” de control político que ha aplicado el gobierno agarra a la oposición en un momento de divisiones y conflictos internos. Es previsible que los grupos extremos utilicen esto para llamar a una lucha radical por la defensa de los derechos políticos y afirmen que la ruta democrática está acabada. Y los argumentos que usarán son conocidos, porque ya los han usado en el pasado: ¿para qué ir a una elección con un CNE sesgado?; ¿cuánto tiempo pasará antes de que el gobierno use a la Fiscalía para encerrar más adversarios?; ¿cómo ganarle un caso al gobierno en un TSJ que controla y hace años no falla nunca en su contra?; ¿cuánto tiempo más debe pasar para darse cuenta de que esto no es un democracia y que no saldrán por votos?
No voy a cuestionar – continúa León -  el derecho que tiene cada quien de pensar como quiera, pero sí me gustaría retarlos con una frase que aprendí de mi padre margariteño: “Tengan o no tengan razón, ¿con qué se sienta la cucaracha?” Los grupos que se desatan pidiendo “sangre” por Internet, quienes llenan Twitter con llamadas a la rebelión, esos que insultan a quienes buscan alternativas democráticas y electorales, pese a las condiciones adversas, y los llaman  colaboracionistas, ¿qué es lo que ofrecen para lograr su objetivo? ¿Con cuál organización pretenden enfrentar por la fuerza al gobierno? ¿Dónde están las masas que los acompañan en las calles? ¿Dónde están los líderes rebeldes, yéndose abiertamente a la clandestinidad a dirigir esos grupos de combate? ¿Son esos que ya no están en los medios diciendo que son políticos pacíficos pidiendo la renuncia de un Presidente que ya no renunció? ¿Con cuáles recursos se financiarían esas revueltas armadas contra el gobierno despótico? ¿Dónde están las armas con las que enfrentarán a un gobierno respaldado por el sector militar, entre otras cosas, porque está pragmáticamente interesado y teóricamente obligado a defenderlo?
León se muestra hasta agresivo en estos párrafos con quienes abogan por una postura militante frente a los abusos de poder, corrupción e ineptitud suicida del régimen. León enuncia, en tono sarcástico, algunos de los argumentos que gente como yo, entre muchos otros, ha utilizado para mencionar la necesidad de una insurgencia cívica: como ir a una elección con un CNE sesgado? Como ganarle a un gobierno con un TSJ vendido? Y después de enumerarlos se limita a decir: “con que nalgas se sienta la cucaracha? “.
Me parece bastante frívola y desdeñosa esta interrogante de León. Cuantos leones domados no habrán existido en los tiempos de Miranda, Bolívar, Mandela, Walesa, Havel, King, de los comuneros de Segovia y de todos quienes se rebelaron contra la injusticia y el abuso de poder en diferentes países, en diferentes etapas de la historia?. Esos leones le deben haber dicho algo parecido a Gandhi: “Quédate tranquilo, Mahatma, mira que no tienes carne ni para una empanada”.
No se contenta Luis Vicente León con hablar así acerca de quienes preferirían erguirse antes de seguir de rodillas. Va más allá y los llama “grupos que piden sangre”, “esos que insultan a quienes buscan alternativas democráticas”, etc. Ya esto excede una simple diferencia de opinión para acusar a la oposición que busca rebelarse de ser extremistas y, de alguna manera, enemigos de la “verdadera y única” alternativa, la electoral. Nadie de la oposición militante, que yo sepa, ha negado la validez de la ruta electoral, siempre y cuando esa ruta tenga la imparcialidad que requiere todo país civilizado, lo cual tenemos 16 años esperando y no se ve llegar. Pero no es justo negar  la validez de otras rutas específicamente contempladas en la constitución vigente. Estas son rutas que no solo se definen como derechos sino como deberes ciudadanos, incluyendo la de trabajar activamente para restituir el estado de derecho, la democracia y las libertades vulneradas por un régimen de ladrones y bárbaros. A quienes así piensan, con el mismo derecho que tiene León de pensar diferente, éste les pregunta: “donde están las masas, los líderes rebeldes, la organización, las armas”?
Esa no puede ser la respuesta, amigo León. En Venezuela existe al menos una mitad de la población que está en contra del régimen. Más aún, usted mismo ha dicho que la popularidad del régimen es bajísima, lo cual sugiere que las masas existen. Los líderes rebeldes surgirán, a pesar de su pesimismo, como surgió Leopoldo López, como ha surgido Maria Corina. El país está convergiendo hacia la gran protesta. La organización puede establecerse. Una iniciativa como el Congreso Ciudadano puede desembocar, con relativa facilidad, en un Frente Nacional Pro-Democracia, el cual convoque a huelgas parciales o generales, que se vaya a la calle y no regrese hasta que este régimen haya caído. Que mayor arma que el pueblo en la calle? La legitimad constitucional de la protesta masiva es indudable.
 Nadie puede garantizar que tal movimiento de protesta masiva tenga éxito pero sus probabilidades serán tan buenas o tan malas como la sucesión de elecciones en las cuales el régimen ha prevalecido con tretas y triquiñuelas, contra las cuales la “buena” oposición protesta indignada por unas horas, para luego sentarse a tomar café con la pandilla usurpadora. Si la insurgencia cívica fracasa, al menos tendrá la virtud de haber mostrado que el pueblo venezolano no se arrodilla y se resigna frente a una pandilla de corruptos e ineptos que confunden el estetoscopio con el telescopio.
Termina usted su escrito diciendo: La protesta es un derecho y un deber cuando estamos ante la violación de un derecho. Incluso: la protesta ahora tiene más sentido que nunca, pero con el objetivo de convertirlo en energía para los procesos electorales, para fortalecer la democracia y para articular una mayoría.


Después de aceptar la legitimidad de la protesta, concluye usted en que la única vía es la electoral. Yo discrepo. En muchos países la sociedad se ha rebelado y ha cambiado su historia. Pero, más allá de sus posibilidades de éxito, la insurgencia civil es un imperativo moral en un país como Venezuela, el cual tuvo sueños de grandeza que se han convertido, debido a nuestra lasitud ciudadana, en una pesadilla de 16 años. 

No comments:

Post a Comment