Pompeyo Márquez
El gobierno de Nicolás insiste en su empeño
de acabar con la economía privada, con lo que queda del aparato productivo. Por
supuesto esto no hace sino agravar la crisis, que no tiene otra salida que la
sustitución del actual gobierno y el régimen habanero que le sirve de base para
abrirle cauce precisamente al diálogo y las puertas a la democracia y a la
República civil. Esta es la situación que tenemos que resolver y para la cual
necesitamos la más amplia unidad nacional que nos conduzca justamente a un
gobierno de transición que tendría como objetivo convocar a elecciones,
institucionalizar el país y sentar las bases para la edificación de Venezuela.
Dejemos clara nuestra posición. Llegará el
momento de dialogar pero eso será después que salgamos del gobierno de Maduro.
Le decimos a los partidarios del diálogo con Maduro que esa oportunidad ya
pasó. Es determinante comprender el momento que estamos viviendo, no alterar la
realidad sino asumirla a plenitud. Hemos dicho que la realidad es una pero
tiene varias caras: la crisis política, la social, la económica, la militar, la
educativa, la sanitaria. El problema radica en saber escoger cuál de esas caras
predomina en un instante dado y a partir de allí “jalar la cadena” como decía
Lenin al referirse a los hechos concretos.
Ante la crisis, Maduro no tiene otro lenguaje
que el de las amenazas, la represión y las ocupaciones ilegales. Las últimas son las infringidas a la cadena
Farmatodo y a una red de automercados. Cree que con estas medidas erráticas va
a eliminar las colas como que si estas fueran un fenómeno artificial y no el
síntoma de la enfermedad, consecuencia de su política económica que tiene como
base un modelo cubanoide fracasado y corrupto, que ha dispuesto de suficiente
dinero para evitar que Venezuela atraviese un momento tan difícil como el
actual.
Le corresponde a la dirección política de la
alternativa democrática trazar con acierto el derrotero a seguir en la
actualidad. Esa ruta debe tener un objetivo, y ese objetivo no es otro que la
democracia, la República civil, una economía de mercado que supere la actual
crisis económica. La unidad más amplia, incluido un sector militar, debe
plantearse para reconstruir a la Nación destrozada por un gobierno sordo y
ciego ante la realidad. Por eso hay que sustituirlo, porque fracasó y porque ha
sumido a Venezuela en la barbarie.
Vía Últimas Noticias / Que pasa Margarita
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