Gustavo Coronel
Sr. Falcón:
Mediante el Decreto No. 7.836 del 18 de noviembre de 2010, publicado en laGaceta Oficial No. 39.556 del viernes 19 de noviembre de 2010, el entonces presidente Hugo Chávez prohibió el uso de “(…)
el nombre, imagen, y figura del Presidente de la República (…) en
bienes inmuebles ubicados en el territorio de la República y cuya
propiedad, administración, gestión, dirección, tutela, control,
construcción, elaboración, y supervisión se encuentre asignada o de
cualquier forma atribuida a los diversos órganos que integran la
Administración Pública Nacional”
De
nuevo nada usted entre dos aguas. Da unas declaraciones que no pueden
pasar sin rechazo de los demócratas venezolanos. Dijo usted, ver: http://www.noticierodigital.com/2016/01/henri-falcon-hay-que-respetar-los-sentimientos-del-pueblo-y-la-historia-de-la-nacion/ que
había que “respetar los símbolos históricos de Venezuela para evitar la
confrontación entre sectores políticos, pues ello podría llevar al país
a un escenario de guerra civil”. Se refería usted a la decisión que se
tomó en la nueva Asamblea Nacional de sacar las imágenes de Hugo Chávez
Frías y algunas de un Bolívar hecho a la medida por el chavismo, a fin
de colocar allí al verdadero rostro de Bolívar.
Sr.
Falcón: La razón para sacar las imágenes de Chávez del Capitolio es
clara. El irrespeto no fue sacarlas, el irrespeto fue el haberlas
colocado allí.
Hugo
Chávez no es un venezolano cuya imagen merezca estar en un recinto que
pertenece a toda la nación. Y no lo es porque su vida estuvo dedicada a
convertir a un grupo de venezolanos en enemigo de otro grupo de
venezolanos. Porque entregó la soberanía de Venezuela en manos de sus
amos, los Castro. Porque sembró odio en el país y lo arruinó con su
suicida política de dádivas a sus amigos ideológicos. A Hugo Chávez se
le debe la ruina material y espiritual de Venezuela y sus múltiples
imágenes están bien sacadas de la Asamblea Nacional. Si hay imágenes que
deberían estar allí son las de los grandes legisladores venezolanos de
la etapa democrática, no la de un déspota. Esto es tan evidente, Sr.
Falcón, que su reclamo parece confirmar nuestra presunción de que usted
no ha dejado nunca de pertenecer al chavismo. Quien considere a Chávez
como merecedor de estar en imagen en la Asamblea Nacional es, en mi
criterio, corto de entendimiento o chavista. Elija usted la razón que
más le guste.
En
cuanto al retrato de Bolívar, oímos a HRA decir que repusieran en el
recinto la figura del Bolívar que todos los venezolanos conocemos desde
niños y que aceptamos como la verdadera, no la que el chavismo creó para
desprestigiar al prócer, dándole un aspecto negado por la verdadera
historia. Que usted acepte ese retrato distorsionado por la grosería
chavista habla mal de usted.
Habla
muy mal de usted que siga defendiendo lo que a todas luces es un
inmoral culto a la personalidad del sátrapa fallecido. Cuando usted
habla de la necesidad de no excluir a nadie, en referencia a la salida
de las imágenes de Chávez en la A.N., se equivoca de medio a medio. Es
precisamente para no excluir a nadie que tienen que salir. ¿O es que
usted piensa que la obscena presencia gráfica de ese dictadorcillo de
mala muerte es la única que debería estar allí? Para no excluir a nadie
tendríamos que poner en el recinto las imágenes de todos los presidentes
democráticos de Venezuela y hasta a los no-democráticos, así como a
todos los grandes legisladores (que los hemos tenido, Pedro Carreño
favor abstenerse). En el Congreso Estadounidense hay edificios enteros
que llevan el nombre de sus grandes legisladores, con la aprobación de
todos los congresistas, no solo de una fracción.
¿Pero todo lo que usted pretende es que la Asamblea Nacional permanezca contaminada con la efigie de Hugo Chávez?
Sr.
Falcón: Pide usted respetar nuestras diferencias con grandeza. Los
falcones pian tarde! Resulta que por 17 años las diferencias entre los
venezolanos han sido irrespetadas por gente como Chávez, Maduro y
Cabello. Se equivoca usted de destinatario de sus pedimentos.
Termina
usted diciendo: “Todos los venezolanos llevamos en el corazón un
sentimiento nacionalista que debe ser respetado por encima de cualquier
diferencia partidista”. El nacionalismo, Sr. Falcón, es un sentimiento
integral de amor por la Nación, no un acto de celestinaje hacia miembros
de pandillas que la han arruinado. El amor paternal, el filial, son los
más parecidos al amor por la Nación pero aún ese amor no puede ser
ciego. Habrá quien ame a Chávez. Bueno, que ponga su retrato en su casa.
No nos pida un nacionalismo ciego e incondicional, Sr. Falcón, porque
eso fue lo que llevó a la Alemania de Hitler y a la Rusia de Stalin al
fracaso.
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