Friday, January 21, 2011

El mismo cuento....

En: http://www.noticierodigital.com/2011/01/el-mismo-cuento/

El mismo cuento, Manuel Felipe Sierra, El Nacional/ND


21 January, 2011
Doce años es tiempo suficiente para valorar los resultados de una gestión y determinar el rumbo de un proceso político. A lo largo de ese tiempo Venezuela ha padecido un régimen que, más allá de la compulsión mediática de su líder, no puede exhibir realizaciones significativas ni avances en materia económica y social. ¿Por qué, entonces, había que esperar sorpresas en el informe presentado por Chávez el sábado pasado ante la nueva Asamblea Nacional? Tampoco existían razones para el asombro debido a la aprobación por la anterior Asamblea Nacional de una Ley Habilitante por 18 meses. Chávez ha gobernado en momentos decisivos a través de este mecanismo. Bastaría con recordar que la Habilitante de 2001 sirvió para promulgar 49 proyectos de leyes que anticipaban un modelo totalitario y que fueron detonante de la crisis política de los años 2002-2003 hasta el revocatorio presidencial de 2004.
Una vez reelegido en 2006, Chávez apeló de nuevo a este recurso para darle el toque final a la “legalidad socialista” que, según él, había sido otorgada, además, por la voluntad popular. En esa ocasión recibió una habilitante también por 18 meses que le facilitó burlar el rechazo popular a su proyecto de reforma en 2007, y acelerar luego numerosos decretos leyes, que reprodujeron los contenidos rechazados por la mayoría.
¿Por qué ante una Asamblea Nacional con importante representación opositora y la constatación del acelerado deterioro del régimen no habría de recurrir nuevamente al mecanismo habilitante? La duración de la ley (18 o 6 meses) es irrelevante. La ley está vigente y, más que por la emergencia de las lluvias, se trata de usarla para demostrar que se gobierna discrecionalmente por encima de todos los poderes constituidos.
Lo mismo podría decirse del supuesto interés por armonizar las tensiones políticas. Cualquier llamado a un diálogo exige condiciones previas que faciliten encuentros y conclusiones. Ello no ha ocurrido, y en esta materia habría que remitirse a la experiencia de años anteriores, cuando llamados semejantes fueron simples trampas “cazabobos” para sortear dificultades. De allí, que convertir estos temas en elementos de discusión para los opositores, sería comprarle nuevamente la agenda política y comunicacional a un régimen que ahora conoce un franco e inevitable derrumbe.

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