En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/16/orlando-viera-blanco-en-2015-el-pueblo-cobrara-el-poder/
Orlando Viera-Blanco
Las recientes mediciones publicadas por Datanálisis, reflejan un
fenómeno muy interesante. La sociedad venezolana -a lo menos en lo
social- comienza a despolarizarse, y en lo político, va en pleno proceso
de reagrupación. Quiero detenerme en tres indicadores del
Latinobarómetro (Venezuela): Más del 80% de los venezolanos creen que
vamos en mal camino, por lo que desconfía de Maduro como gerente, 70%
pide cambio antes del 2019 y un 22% (y en picada) aprueba su gestión.
Sobre la base de estos números, Maduro comienza a ser historia. Pero,
¿lo es el chavismo?
El termómetro político afecta a Maduro y también a la MUD. Esta
instancia aparece en el último lugar de credibilidad de la oposición, lo
cual arrastra a sus integrantes, llámense PJ, AD, COPEI, BR, Chúo,
Borges, Medina, Allup o Aveledo. Por su parte, VP marca distancia con
inteligencia y sudor. Hoy nadie quiere pertenecer a esa nomenclatura
(MUD) y no por casualidad renunciaron los que se fueron, y otros se
resisten a retratarse en esa mesa. Capriles perdió su liderazgo y fue
superado -largo- por el liderazgo de López y de María Corina. Extraño,
por cierto, que para Luis Vicente León y Datanálisis, Machado no exista,
siendo que en todos los sondeos ella figura como segunda opción
política del bloque opositor… Entonces comienza a abrirse el panorama
político. La opinión pública decide a quién replegarse. La disidencia
migra hacia el eje López-Machado, porque sabe que aquella oposición
vetusta, jerárquica y carcamal (MUD), empeñada en trepar curules y
contar papeletas, en un país sin libertades ciudadanas, presos a
capricho, torturados, a ritmo de 100% de inflación, 2.000% de
devaluación (en tres lustros); donde la vida no vale nada y tomar leche
es privilegio de rojos, es una oposición cómoda, estrecha y torpe. La
sociedad civil reconoce quién se ha sacrificado y quién ha sido frontal y
coherente en la ecuación riesgos-convicciones. La disidencia se
amalgama entorno a un liderazgo pleno de pasión por Venezuela y por la
libertad, no-pendiente de su propia agenda, ni de sus intereses
particulares (sillas, plata). La gente apuesta por una alternativa de
oposición digna, valiente, capaz, inspiradora. Y ya no se deja engañar
por cuentos de curules, urnas u ocupación de espacios, porque lo que
está de por medio no es la inmunidad de un adeco, un copeyano o un
aurinegro, sino la vida de los ciudadanos y el futuro de los hijos de
Venezuela. En ese censo valorativo, amigo Luis Vicente, María Corina no
sólo figura en números, sino es un actor fundamental. El análisis dejó
de ser cuántico, es cualitativo.
Una periodista me preguntaba si la oposición estaba dividida. De
inmediato contesté: no lo está. Por qué, replicó perpleja la moderadora.
Porque la disidencia se reagrupó y migró en torno a aquellos que se
sienten mejor representados: López, Machado y Ledezma. A partir de ahí, a
Capriles y al resto de la oposición no les queda más que plegarse a
este liderazgo y comprender su trascendencia histórica. De lo contrario,
se desvanecerán. ¿Qué pasa con Maduro? En el chavismo ocurre algo
similar. Las bases se decepcionan de su insuficiencia para gobernar, se
aburren de su badea imitación de Chávez y se cansan de sus carencias
como cabeza de “pelotón”. No atrae, no agrega, no cohesiona y no
garantiza. Maduro a la par de empobrecernos a todos, horizontalizando la
miseria y el caos (80% así lo piensa), es un civil en caño oliva, que
carece de autoridad en filas esencialmente gendarmes. Ya las bases
(incluso empleados públicos), no temen expresar su descontento y
voluntad de cambio. Jaua supera a Maduro en preferencia y otro tanto
busca una opción radical (entre colectivos y militares). El descontento
general favorece a López a quien han victimizado dejándole tras las
rejas y torturándole. Pero el chavismo aún no está en acabado. Saben que
están a tiempo de reaglutinar. Y en ese impostergable proceso de
sobrevivir el naufragio, el chavismo-sin-Chávez y sin Cuba, tienen que
resolver qué hacer con los Castro y con Maduro, sin descartar que para
el propio Fidel, Maduro ya es pasado.
La bajada de los precios del petróleo no es la variable
dependiente/esencial de la transición política. Es un catalizador, un
empujón. Lo clave es organizar a la oposición emergente y articular a la
sociedad civil. Si María Corina (que debe constituir su partido), VP y
ABP se unen bajo una misma línea de acción política y mantienen la
protesta, llamado internacional y concientización ciudadana y militar
(soberanía, seguridad, democracia y libertad), la transición será
plausible. Incluso transaccionalmente con el chavismo. Por lo pronto el
agotamiento social y la violencia van más rápido que el reacomodo
político. La MUD fenece deshojando listados. Maduro languidece sin
dinero, ni adeptos. Sea López, Machado, Jaua o un radical (zurdo o
diestro bajo la manga), el 2015 anuncia sensible mutaciones.
Circunstancias que ya no mide Datanálisis. Circunstancias que no esperan
lo electoral. Realidades que las mide y las cobrará el pueblo, sin
medicinas, sin comida, sin pupitres, sin oportunidades y en la calle.
vierablanco@gmail.com
@ovierablanco
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