Friday, August 26, 2016

PDVSA en colapso (Venezuela en la era post petróleo)

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Alexander Guerrero E.

Sin el falso dilema de costumbre, sí queremos petróleo tendrá que ser privado, la era del petroleo estatal ha terminado en colapso
Por Alexander Guerrero E ( @AlexGuerreroE )
Con dos meses de retraso llegaron loa Balances y Estados Financieros de PDVSA, no hay sorpresas, sabíamos cómo venían, pero pendientes que su tardanza quizás fue causada por el maquillaje de unas cifras que traen el colapso económico y financiero de PDVSA. Conocíamos algunos síntomas, como por ejemplo el alto riesgo financiero de PDVSA y la pérdida del mercado financiero de capitales y bancas, la corporación petrolera está en la mesa de investigaciones por lavado, relaciones comerciales non sanctas, cuentas por cobrar que nunca cobrará, y atada a un acuerdo con China, absolutamente letal para la industria petrolera venezolana.
Esperábamos otros maquillajes, similar al de la venta de la Corporación Minera de Oro -una empresa de papel que no ha producido una sola “pepita de oro” al BCV en 2014  por 13.500 millones de dólares, y ahora en ese orden nos trae unas curiosas ganancias cambiarias que conocemos requería tiempo porque los dólares que se gana PDVSA $15.350 MM salen de una tasa de cambio ficticia que permite contabilizar el dólar por un bolívar que únicamente existen en el papel, lo que podríamos considerar una operación de legitimación de capitales.
Un dueño sin renta petrolera, después que la tuvo toda y la despilfarró
Se conoce ampliamente que PDVSA tiene dos años que no ingresa renta petrolera al fisco, el déficit fiscal que se corresponde con ese comportamiento fiscal de PDVSA es monetizado y la gente paga la hiperinflación y escasez en las calles en colas por escasez y altísimos precios. Recordando a ENRON, quiebra, fiasco, cárcel, suicidios y cierre de Arthur Andersen, la empresa auditora, uno se atreve a la pensar que los caminos de PDVSA conducen a KPMG.
Puestos en una serie temporal año tras año, la data de los estados financieros muestra la tragedia de un deterioro de la industria -predecible desde el 2007- en virtud no sólo de los cambios constitucionales y de legislación que le sucede cuando pone en manos del gobierno la captura de la renta petrolera, sino del nuevo rol de PDVSA,  la cual aparece ahora como agente supletorio directo fiscal con  un importante volumen de ingreso fiscal que se consume los mecanismos políticos -misiones y otros- destinados a la sostener el poder político de la revolución. El gasto público incorpora por via extrapresupuestaria el “gasto fiscal de PDVSA” mas el del gobierno o sector público restringido, la factura fiscal venezolana ha sido cambiada para manejar la mitad del ingreso fiscal petrolero extrapresupuestariamente.
Los incentivos rentistas fiscales del gobierno acaparan el comportamiento fiscal. De allí al proceso de descapitalización de la industria que ya comenzamos a discutir por estos medios no hacía un kilómetro, de hecho el ingreso fiscal -sumando el fisco y PDVSA- crecían a mayor velocidad que el PIB, lo que nos decía que el petróleo no revertía en su capitalización, sino que sería consumido en la política. Este era un cambio significativo del orden anterior donde el reparto de la renta petrolera se sentaba sobre tres poderes.  
La presión fiscal sobre el petroleo induce caída en su producción
El trágico curso de una industria en manos del Estado/Gobierno sufriendo un intenso proceso de descapitalización, nos dice que la renta no se siembra, -el sembrar aunque en este contexto, -y en general tampoco comparatismo la expresión tan manida de Uslar- en ese caso se conecta  con el concepto de inversión en la propia industria, como haría una corporación privada en cualquier parte del mundo, pero en la PDVSA de hoy, simplemente se gasta y se gasta fiscalmente porque su propietario es el Rey, el fisco, el gobierno, y en esas condiciones, los agentes quienes capturan la renta y le dan uso político, tratan de garantizar que el poder se mantenga en línea con la revolución preconcebida. Es lo que ha ocurrido, si no se hace esta discusión al dente no se comprenderá el grado de ruina a la que hemos llegado.
Que nadie se sorprenda, ese curso seguirá por lo menos en el mediano plazo, no hay corto plazo para lo industria petrolera, las consecuencias tecnológicas, productivas, capital humano, reputación y riesgos diversos, impedirán que volvamos a producir 3 millones de barriles en los próximos diez años, los números no dan, ni el petróleo existe, del que el mercado quiere, ni inversionistas, y su flujo de caja rojo y comprometido para pagar sus pasivos. Hay que leer los estados financieros en un periodo largo de diez y siete años y se podrá ver que el deterioro de PDVSA es estructural  y en general de la Industria Petrolera Nacional
En medio del colapso, la producción pierde la tercera parte
De manera indirecta lo dicen los planes fracasados de PDVSA en estos años; el último de ellos, expresa que para producir cuatro  millones adicionales de petroleo, y llegar a  cuatro -según la data oficial- se requieren 256 mil millones de dólares y diez años, y si toma en cuenta que en esos años se ha perdido más de un millón de barriles diarios, es evidente que hoy en las peores condiciones financieras, ,  económicas, sociales y políticas, ese volumen de recursos financieros es imposible. La astringencia financiera es aún mayor, si se le compara con los planes de PDVSA la que muere en 1999 y según los cuales a esta altura estuviéramos produciendo seis millones de barriles diarios.
El desfase en volúmenes de producción supera los cuatro millones de barriles diarios, lo cual dice que el volumen de recursos requeridos es aún mayor y nos mide que cantidad de recursos financieros se han literalmente “perdidos” y fueron asignados al gasto público por la misma PDVSA o por el Presidente directamente entre 2005 y 2012, dejando por fuera aquellos recursos de la renta del petroleo trasferidos a fondos soberanos y que pudieron ser impactados por la crisis financiera entre 2008 y 2009 – unos 250 mil millones de dólares, la misma suma del último plan de PDVSA.
Las complicaciones que surgieron por ello, se agigantan porque el mercado petrolero internacional cubierto por un shock de oferta –que dice que si algo hay oferta como arroz picao, que lo que sobra es petroleo dulce, el de los shale oils– inducido por la caída del costo marginal tecnológico que trajo la revolución de los petróleos de lutitas y otros en USA, un mercado que en el periodo considerado ya se había perdido para PDVSA, al menos en relación a las prioridades del mercado venezolano que había ya tomado curso hacia Asia, bajo consideraciones no económicas, sino políticas.
Y entrando al colapso como industria llegó la caída en los precios
Los shocks de oferta no ocurren muy a menudo, son prácticamente generados por shocks e innovaciones tecnológicos, a las cuales se llega bajo en impacto de un periodo de incubación tecnológica que se hacía realidad, y las desregulaciones financieras que esas nuevas empresas en los shale requerían -más petroleo, menores precios- además de los modelos de negocio que hicieron de esas empresas constituidas en esquemas de gestión que debían administrar una fuerte inversión inicial, lo cual impone un intenso ritmo de inversión que en 4 a 5 años llega a producir 5 millones de barriles diarios, es decir, ya el petróleo venezolano perdió el impacto marginal que pudiera causar en la seguridad energética americana, PDVSA es apenas un exportador residual a la economía americana, Chévez no está presente, para recordarle lo que una vez le dijimos, que su camino nos llevaría al momento en el cual el petroleo venezolano no haría falta en el mercado americano.
El shock de oferta cambiaría la morfología del precio internacional del petroleo en dos aspectos, una eliminaba la prima de riesgo que se pagaba en el petroleo OPEP, por efecto de la seguridad energética de Occidente, y la otra porque se derrumbaba la tesis del pico del petroleo, es decir, petroleo había “tecnológicamente” hablando, y lo demostraba la inversión intensiva en los shale. Así arribamos a un mercado más competitivo que la evolución de los precios en estos últimos dos años muestran un precio 50% por debajo de los precio que prevalecían hasta 2014 y que venía desde la recuperación desde 2004. El impacto del shock es más amplio, las empresas petroleras -aliadas de las empresas estatales y sus gobiernos en el mercado- están declarando las mayores pérdidas en su historia, por lo que el mensaje es muy claro.
Así, el aliciente al incentivo rentista de un mercado donde el petróleo es del Estado se derrumbaba porque con un precio -cesta- entre 30 y 40 dólares por barril, el diferencial del “rentismo” disminuye y desaparece, dejando al fisco, la balanza de pagos y al BCV con las cuentas en un profundo déficit. Pero las cosas ya se habían complicado en Venezuela, la industria petrolera estaba bajo el impacto -simultáneamente- de un shock de oferta negativo.
Así, la oferta de petróleo caía en pendiente en virtud de la fuerte presión fiscal y de un fenómeno de mala asignación de recursos, derroche y corrupción, la producción de petróleo en la costa del Lago de Maracaibo sufría las consecuencias de una violación de contratos y estatización y el Furrial y Anaco  registran hoy caídas de la producción, no sólo por descapitalización sino mala práctica e incompetencia y problemas en el capital humano que no alcanzan las exigencias de esos petróleos, así PDVSA en pleno colapso y quiebra, pero que no ocurre por ser una empresa estatal.
¿Qué nos espera en el futuro cercano?  
Como país productor y exportador de petróleo el futuro en el mediano plazo es complejo y muy difícil su sobrevivencia. Por el lado de la demanda, sin socios con bolsillo profundo, pocas empresas privadas, la mayoría estatales, en volúmenes de producción limitadas por las dificultades que los precios actuales del petróleo les impone, unido a ello un costoso y sin reputación alguna como socio, el Estado venezolano que captura su renta petrolera fiscal en impuestos y regalías, con unos factores de oferta poco competitivos a los precios de hoy, petróleo contaminado que hay que mejorar con costos muy cercanos a sus competidores no convencionales, que requiere un enorme capital intensivo difícil de obtener bajo las circunstancias del mercado y del mismo bien. A ello se suma la participación estatal de la renta producida en 21% en regalías mas los impuestos en 50%, más los costos de producción, la FPO ha dejado de ser un negocio que atraiga capitales. La estrategia del gobierno en estos años posteriores a la nueva legislación de empresas mixtas buscó asociarse con empresas estatales muchas de ellas en las mismas condiciones de PDVSA, no son socios para desarrollar una industria petrolera con un tipo de petroleo -extra pesado- y el cual constituye el 90% del petroleo que Venezuela dispone en su subsuelo.  
Las necesidades de financiamiento alcanzan los 260 mil millones de dólares -según el último Plan de PDVSA,  el cual no se cumple -como acotamos arriba- precisamente por carencia de capital, capital humano y sentido común-   sin embargo, el socio principal, PDVSA no los posee ni los tendrá en el futuro cercano en los próximos 10 a 15 años al menos que ocurra el milagro de una full privatización, pero ya no sería PDVSA estatal- un fenómeno político poco previsible porque el gran consenso nacional del Estado productor tanto  del Gobierno,  como de vastos sectores de la oposición es el que a la postre termine enterrando a Venezuela como país exportador de petroleo, aunque con niveles de producción -aunque con agotamiento veloz- que cubrirían la demanda nacional pero a precios internacionales.
Mirémoslo de esta manera, entre 2004  y 2016 la FPO ha sumado apenas 90 mil barriles diarios de producción y mejora de extra pesados, a los que ya se producían en los años de la apertura en los 90, la “renacionalización” con el esquema de empresas mixtas no ha podido revalidarse como un modelo de negocio exitoso, entre otros por el incumplimiento de PDVSA, y el negocio se desnaturalizó a tal punto que del mejoramiento se pasó a un proceso de licuado con  un petroleo liviano que ha tenido que ser importado porque el liviano venezolano se dejado de producir para cubrir la demanda nacional por incompetencia,  corrupción , expropiación y nacionalización y por agotamiento (Furrial y Costa del Lago).
Si el petroleo sigue en manos del Estado quedara enterrado en el subsuelo
Se puede afirmar sin complejos que el futuro de Venezuela como país exportador de petróleo depende hoy,  no solo de sus niveles físicos y económicos por competitividad, tecnológica y capital humano, reputación, solvencia, factores todos en la oferta como país, sino que dependerá del cambio de visión respecto a la renta del petroleo, ya sabemos que la renta -su flujo- que afecta inclusive el ingreso fiscal petrolero que lo reduce a cero, sino del modelo de negocio y de la morfología que asuma la definición de los derechos de propiedad sobre los contratos de producción en cabeza de terceros, inversionistas y empresas petroleras del mercado internacional. En otras palabras, la revolución socialista acabó -aunque tardíamente- con el modelo del Estado productor, acabó la renta petrolera fiscal, deja al país con una deuda “petrolera” que monta a los 120 mil millones de dólares lo que impide que el esfuerzo nacional pueda ser recapitalizado, ya que no sería económicamente viable bajo la propiedad del Estado – sino con contratos sobre derechos de propiedad económicamente bien definidos.
El camino a privatizar el petróleo escogido por la revolución  fue largo y costoso, así hoy la industria petrolera venezolana será solo viable en manos privadas, nacionales e internacionales, y no es exageración, con este título escribí una nota en la prensa nacional en 2004  en mi columna con este título, “…el gobierno escoge un largo camino para privatizar la industria petrolera nacional” , era evidente que los cambios constitucionales, la nueva legislación y el poder total -protagónico- en cabeza de un Presidente autoritario poco instruido,  amante del Estado y del socialismo,  el colapso de la industria petrolera nacional era cuestión de tiempo, los argumentos detallados y discutidos los tengo en mi página web desde hace años y en términos reales temporales hasta hoy con nosotros habiéndonos cortado el ingreso per cápita a la tercera parte del que teníamos hace nueve años.
Perdidas colosales, el socialismo ahíto, la hora de subastar la industria
En el cuadro anexo discriminamos por planes de negocio tanto de PDVSA 1999 que traía de los años de la apertura y cuyo cumplimiento era preciso hasta la llegada de la revolución y el socialismo petrolero que los detuvo e impidió su cumplimiento. También el  Plan de Siembra, en su versión original  fracasada y en  sus dos ajustes y respectivos desfases,  y la realidad de hoy, muestran básicamente dos cosas, la destrucción y el colapso de la industria petrolera nacional, fenómeno que ocurre en diecisiete años, pero años en los cuales el precio promedio del petróleo en el mercado internacional fue de unos $78 por barril (hasta 2014)   cuadriplica los costos del barril de petroleo de la FPO, hoy a $ 40 por barril apenas cubre costos de producción pero no cubre regalías ni impuestos y en segundo lugar muestra el enorme volumen de renta petrolera que se hubiese generado si los planes de crecimiento se hubiesen mantenido su cumplimiento.
No había razón alguna de no haber ocurrido, porque el elevado precio del petróleo durante esos doce años, pedía mayor producción, existía un mercado que pagaba cualquier precio, hoy ese setting ya no existe, si algo sobra en el mundo es petroleo, y tecnologías para echarlo a la superficie, y a los países se les pide buena conducta, reputación y cumplimiento de contratos y obligaciones. Venezuela tiene diecisiete años mostrando que es un país -petroleramente- fallido, con gobierno forajido, mala conducta, y un cuadro político interno inestable, y aun sin una oposición que hable claro y diga cuál es su visión del petróleo, hasta ahora eso no ha ocurrido, el viejo paradigma aun reina en nuestra clase política, el Estado lo maneja un Rey y ese Rey reclama ser seductor porque la renta es del “pueblo” aunque la reparte el Rey. No queda otro camino que la subasta de una industria, el mercado dirá si exportamos, ya no será como antes que bastaba tenerlo para venderlo, en adelante las reglas están del lado de la oferta, petróleo hay como arroz y la demanda seguirá cayendo marginalmente la gente busca energía más limpia, y el camino es del precio al costo de oportunidad.PlanesPetroleros1999_2016

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