En Venezuela las cifras de pobreza las calcula el Instituto Nacional de
Estadísticas, INE, conforme a una metodología universalmente aceptada, que se
basa en el desempeño de dos componentes: el ingreso que reciben los hogares y
los niveles de inflación. En esa medición no se controla por la escasez de los
bienes, debido a que se considera exclusivamente el alza de precios, no el
desabastecimiento. Por ello es que cuando las economías crecen de forma
sostenida con baja inflación los índices de pobreza disminuyen. En Venezuela,
el contar con una fuente de ingresos que no es producto del trabajo, como lo es
la renta petrolera, ha permitido hacer una política de transferencia de
ingresos en forma de subsidios que ha contribuido a mitigar la pobreza pero no
a erradicarla.
Con la significativa desaceleración de la actividad económica ocurrida
en 2013, acompañada de un salto vertiginoso de la inflación, la pobreza
experimentó durante ese año un aumento de 6 puntos porcentuales, con lo cual
más de 416.000 hogares, equivalente a más de 2 millones de personas,
pasaron a engrosar las cifras de pobreza. Así, al cerrar 2013, la pobreza saltó
a 27,3% desde 21,2% en 2012. Desde 2013, el señor Elías Eljuri, presidente del
INE optó por no volver a publicar los datos sobre la pobreza como si con ello
el fenómeno del incremento del número de pobres dejase de existir. Esto le hace
un enorme daño a la credibilidad del INE, a su personal técnico y de
apoyo y también a Elías Eljuri, cuya reputación hoy está severamente averiada
por sus propias acciones. Ya a punto de retiro de la administración pública se
ha quemado a sí mismo ocultando estadísticas fundamentales.
Nuestros
cálculos, basados en una tasa de inflación general de 75% y 105% para los
bienes alimenticios en 2014, aunado a una contracción de más de 4% del PIB,
permiten concluir que la pobreza general rondaría 40% en 2014, cuando
finalmente el señor Elías Eljuri se digne a publicar las cifras. De esta
manera, Venezuela se retrotrae literalmente a los niveles de pobreza de 1998,
un año antes de la llegada de Chávez al poder y cuando los precios del petróleo
rondaban los 9 dólares por barril. Con ingresos petroleros siderales, recibidos
en el auge petrolero más intenso y sostenido que haya experimentado Venezuela,
actualmente la situación es de extrema precariedad. Todo esto sugiere que la
reducción sostenida de la pobreza requiere un esfuerzo que va más allá de
repartir dinero. Se requiere apoyar el emprendimiento de la gente, crecimiento
económico, estabilidad de precios y mejoras en las capacidades de los
ciudadanos.
Vía El Nacional
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