En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/07/gerver-torres-implosion-cambiaria/
Gerver Torres
La implosión de la Economia venezolana llegó. Llegó por el lado
cambiario. El dogmatismo, la ignorancia, la incapacidad y la corrupción
hicieron síntesis en el terreno cambiario y es así que el país ostenta
hoy, a juzgar por la diferencia existente entre la tasa de cambio
oficial y la del mercado negro, la distorsión cambiaria más grande que
exista en el mundo. Ni siquiera países que atraviesan por graves
conmociones políticas y militares como Siria, Irak y Afganistán,
presentan una dislocación cambiaria del tamaño de la venezolana. La
aceleración que ha adquirido en las últimas semanas el tamaño de esa
distorsión supone unos niveles de inflación que harán palidecer los ya
muy elevados del presente año. El 2014 luce bonito cuando se contrasta
con lo que se está prefigurando para el 2015. Algunos esperan que la
gravedad de la situación lleve por si misma a una rectificación profunda
de las políticas económicas, con cambio y todo de equipo económico.
Apuestan a que muy pronto, distinguidos economistas serán invitados a
formar parte del gobierno para iniciar el viraje de 180 grados que se
requiere. Simples ilusiones. El régimen no tiene capacidad alguna de
hacer una corrección profunda del camino por el que viene. Las taras
ideológicas, la corrupción, la incapacidad administrativa y la falta de
liderazgo lo impiden. Además, si lo intentara, como su credibilidad es
menos que cero, tampoco tendría ninguna posibilidad de éxito. ¿Quién
creería en el anuncio de un nuevo programa económico dirigido a
estimular la inversión privada que se hace al mismo tiempo que se
insulta y amenaza a quienes supuestamente van a generar tal inversión?
¿Quién creería que la incorporación al gobierno de uno o dos tecnócratas
sensatos va a cambiarle la dirección al mega desastre que se ejecuta?
Pero, si no es así, ¿cómo reaccionará entonces el régimen a la
enormidad de esta crisis? Con las mismas respuestas que ha venido dando
hasta ahora, solo que de manera más acelerada y caótica: devaluaciones
sucesivas, ajustes periódicos y desordenados de precios, anuncios y más
anuncios, circo y más circo, cada vez de peor calidad. ¿Hasta cuándo
podrá hacer eso? Hasta que actores políticos, liderando el enorme y
creciente descontento popular, logren reemplazarlo. El deterioro
económico por sí solo, no importa cuán agudo éste sea, no conduce a
mecanismos automáticos de corrección ni a la caída del régimen. Para que
la implosión cambiaria se traduzca en cambio efectivo del modelo
económico y ultimadamente del régimen, se requiere la acción política de
las fuerzas democráticas. La acción política es insustituible. Los que
esperan que el régimen tenga capacidad de autocorrección se equivocan.
Los que esperan que la crisis por si sola acabe con el régimen, también.
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