CARLOS A. ROMERO
| EL UNIVERSAL
domingo 14 de diciembre de 2014 12:00 AM
El Gobierno ha respondido a la
crisis económica con respuestas muy formales. Toda circunstancia se
pretende resolver con la creación de nuevas instancias gubernamentales,
muchas de ellas con una alta fragilidad institucional. También se
observan una serie de comisiones presidenciales que pudieran expresar el
deseo de arreglar las cosas, pero que carecen de un respaldo
organizacional.
Por lo tanto, se está en la presencia de un tremendo desorden que en vez de ayudar a solucionar las cosas, las está enredando cada día más. Están los ejemplos de "la Jefatura Nacional Productiva rumbo a la Exportación", el "Consejo Presidencial de la Clase Obrera", el "Sistema Nacional de Misiones, Grandes Misiones y Micromisiones Hugo Chávez" y otras iniciativas del mismo tenor como lo es el "Sistema Nacional de Información Social". Lo que se observa es una verdadera "sopa de letras".
Estas respuestas no van al centro del problema. La mayoría de las instituciones económicas de la región como el BID y la Cepal le dan un -3% de crecimiento a Venezuela este año y pronostican tan solo un 1% de crecimiento del PIB para el año 2015. Para el Gobierno, esta situación se basa en la tradicional tesis conspirativa que de alguna forma achaca el origen de la crisis a una manipulación de Estados Unidos y sus aliados, a fin de reducir el poder de Rusia y de sus amigos, entre los cuales se encuentra Venezuela. La explicación de la mayoría de los voceros de la oposición se basa en el impacto de la reducción de los precios del barril como la principal causa de la crisis económica que vive el país.
Ambas posiciones no recogen con exactitud lo que está pasando. En verdad lo que estamos viviendo es una crisis general de un modelo económico instaurado progresivamente en el país, basado en un gasto público expansivo, en el control de cambio asfixiante y en una cruzada en contra del capital privado. Por ello, la culpa no es del imperio, ni tampoco es de los precios.
romecan53@hotmail.com
Por lo tanto, se está en la presencia de un tremendo desorden que en vez de ayudar a solucionar las cosas, las está enredando cada día más. Están los ejemplos de "la Jefatura Nacional Productiva rumbo a la Exportación", el "Consejo Presidencial de la Clase Obrera", el "Sistema Nacional de Misiones, Grandes Misiones y Micromisiones Hugo Chávez" y otras iniciativas del mismo tenor como lo es el "Sistema Nacional de Información Social". Lo que se observa es una verdadera "sopa de letras".
Estas respuestas no van al centro del problema. La mayoría de las instituciones económicas de la región como el BID y la Cepal le dan un -3% de crecimiento a Venezuela este año y pronostican tan solo un 1% de crecimiento del PIB para el año 2015. Para el Gobierno, esta situación se basa en la tradicional tesis conspirativa que de alguna forma achaca el origen de la crisis a una manipulación de Estados Unidos y sus aliados, a fin de reducir el poder de Rusia y de sus amigos, entre los cuales se encuentra Venezuela. La explicación de la mayoría de los voceros de la oposición se basa en el impacto de la reducción de los precios del barril como la principal causa de la crisis económica que vive el país.
Ambas posiciones no recogen con exactitud lo que está pasando. En verdad lo que estamos viviendo es una crisis general de un modelo económico instaurado progresivamente en el país, basado en un gasto público expansivo, en el control de cambio asfixiante y en una cruzada en contra del capital privado. Por ello, la culpa no es del imperio, ni tampoco es de los precios.
romecan53@hotmail.com
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