
22 DE AGOSTO 2016 - 12:01 AM
La Olimpiada, ese ciclo de espera (y competencia intensa) entre unos Juegos Olímpicos y otros, dura cuatro años. La primera de Suramérica empezó en 2012, al final de Londres, y terminó cuando se inauguraron los Juegos Olímpicos de Río 2016. Ayer comenzó oficialmente, la Olimpiada de Tokio.
Río de Janeiro cerró ayer sus Juegos Olímpicos, los primeros en Suramérica, con una linda ceremonia de clausura en el estadio Maracaná, al que ni siquiera la lluvia impidió que mostrara su rostro más brillante, lleno de fuegos artificiales y mucho colorido.
En lo deportivo, Río 2016 será recordado por ser la sede de las leyendas. En las orillas de Ipanema y Copacabana quedarán para siempre los registros de Michael Phelps en la natación, y Usain Bolt en el atletismo.
El estadounidense dejó suelo carioca después de agarrar seis medallas más para su historial, cosechando 28 preseas en total 23 de ellas de oro. Su legado es enorme. Es el mejor atleta olímpico de todos los tiempos.
El jamaiquino, quien dijo que estos pueden ser sus últimos juegos olímpicos, tampoco defraudó. Si se retira, se irá invicto. Nueve competencias corridas, y nueve oros colgados en su cuello. Es el rey de la velocidad, y así quedará marcado en el tiempo.
También nacieron nuevas estrellas. Katie Ledecky y Simone Bailes en la natación y la gimnasia, sacaron la cara por los Estados Unidos. Ambas, jovencitas aún (no llegan a 19 años de edad), se retrataron junto a Phelps, el ídolo a imitar por todo lo cosechado en su carrera. La húngara Katinka Hontsu fue la reina de las distancias cortas en la natación con dos oros y una plata, y Neymar le regaló a Brasil su primer oro en el fútbol.
Especial
Río también será especial para Venezuela. Se superó el registro histórico de medallas, con la plata de la saltadora Yulimar Rojas y los bronces de Steffany Hernández y Yoel Finol. Los tres, además, son tan jóvenes que dan esperanzas de un futuro venturoso para la delegación nacional.
Rojas compitió con personalidad en su primera vez en unos juegos, y sólo fue superada por la enorme estampa de la colombiana Caterine Ibargüen. Su salto de 14.98 metros tiene mucho margen de mejora.
Hernández, abanderada por Venezuela en la ceremonia de anoche, está en la élite mundial en el BMX, y con cuatro años más de experiencia puede llegar a Tokio con la ventaja de ser la gran candidata para lograr la presea dorada, esa que quiso obtener en Río pero que se le fue sobre el final de la carrera definitiva. Finol también puede subir y superar lo logrado en territorio brasileño.
Los atletas salieron ayer a Maracaná al ritmo de bosa nova y samba. Había guacamayas, el Cristo Redentor del Corcovado y mucho colorido. Todos se reunieron en una enorme fiesta de alegría, que le dijo adiós a Río.
En japonés, konichiwa quiere decir “hola, o bienvenido”. Así que al final de esta olimpiada, el primer día de los próximos Juegos Olímpicos, todo el planeta dirá “konichiwa, Tokio”, y comenzará la fiesta olímpica una vez más.
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