Monday, December 8, 2014

María Corina, otra vez

En: Recibido por email


GLORIA CUENCA

 

La lucha de las mujeres en el país está signada por la heroicidad. La gente se asombra. No se detienen a pensar de dónde salen estas mujeres valientes, que han estado a lo largo de la historia de Venezuela en favor de la libertad, el progreso y la democracia. Ser madre no es un acto cualquiera. Se olvida la trascendencia de dar a luz, como inteligentemente se denomina el traer un hijo al mundo.

María Corina es madre, además de todas las otras condiciones que posee, teme, como muchas de nosotras, dejar a sus hijos una patria sin libertad, condenada a la miseria y la escasez, sin soberanía, con un modelo fracasado y anacrónico. Al ser madre, sus prioridades se centran en el futuro de sus hijos y su descendencia. Por ellos lucha, y en ellos, están los hijos de todos los venezolanos. Las acciones oficiales, como ella lo expresa una y otra vez, demuestran la desesperación del gobierno. Hace cualquier cosa por mantenerse y pretende desviar la atención de la terrible crisis económica que sufrimos los venezolanos. Se la quiere acusar de conspiración con falsas pruebas. Un delito que implica de 8 a 16 años de cárcel. María Corina con valentía se presentó a dar la cara. En Venezuela existía gente con sentido del honor en los gobiernos de la república civil. Se decía: “Nobleza obliga”; en medio de persecuciones y agresiones, existió gente que se guiaba por ese hermoso principio. De eso puedo hablar: tuve a mi padre varias veces preso y mi esposo Adolfo, rebelde, como correspondía a un joven, en siete oportunidades estuvo tras las rejas. Siempre fueron tratados como lo que eran: presos políticos. Y cómo los adversarios_–políticos demócratas– hacían gestiones que lograban negociaciones sin ofender ni humillar. ¿Cómo lograr pacificar al país si no hubiera sido así? En la actualidad nos encontramos en una situación muy diferente: jueces, fiscales y demás miembros del Poder Judicial, que deberían administrar justicia siguen las órdenes de los gobernantes.

En el caso de Leopoldo López no cumplen las recomendaciones de las Naciones Unidas, sin importarles lo que esto acarrea como daño a los derechos humanos. Me he sentido orgullosa de ser venezolana, María Corina logra que ese orgullo se mantenga y, además, su condición de mujer y madre nos da nuevos bríos. Sigue la ruta democrática y del coraje que trazaron otras mujeres en su lucha por la independencia y la libertad.

 

Vía Últimas Noticias

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