Tuesday, January 13, 2015

Que te preste qué?

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Mario Szichman

Los mercados financieros internacionales sufrieron hoy otro golpe a la mandíbula luego que la banca Goldman Sachs revisó sus pronósticos sobre el precio del petróleo. Goldman había señalado hace algunos días que el crudo West Texas Intermediate usado en Estados Unidos como cota de referencia, tendría durante el 2015 un precio promedio de 83,5 dólares por barril.

Su último vaticinio es que el promedio de la cotización del petróleo será de 50,40 dólares el barril. En cuanto al crudo Brent, la previa profecía de Goldman Sachas era de 90 dólares el barril de crudo. Ahora, es de 70 dólares el barril.

Craig Erlam, analista de mercados de la firma Alpari, dijo a The New York Times que “Veremos mucha volatilidad (en los mercados) durante los próximos días, a medida que aumente la presión en los productores de petróleo para que reduzcan la elaboración antes que los precios lleguen a ser peligrosamente bajos”.

Mientras el presidente de Venezuela anuncia el éxito de su gira por Rusia, China, y algunos países del Medio Oriente, el país se sigue hundiendo. No porque Nicolás Maduro sea una persona mala, o un inepto, simplemente porque el estado venezolano está endeudado hasta las orejas. Ya estaba endeudado hasta esa parte de la anatomía en junio, cuando el crudo se cotizaba a casi 100 dólares el barril.

Y ahora que el petróleo bajó a la mitad, no hay que ser un experto en cohetería espacial para verificar que el endeudamiento es mayor. Por cada dólar que baja el barril de petróleo, Venezuela, o los bolsillos de algunos funcionarios chavistas, se privan de 700 millones de dólares anuales.

Inclusive si Maduro obtuvo de China préstamos por 20.000 millones de dólares, como anunció el gobierno, eso es apenas una gota de agua en el océano. Ya un ex funcionario chavista, Jorge Giordani, dijo que el estado venezolano había sufrido antes un desfalco por 25.000 millones de dólares, cinco mil millones de dólares más que los presuntos préstamos otorgados por el gobierno de Beijing.

La denuncia la formuló Giordani en su libro Impresiones de lo Cotidiano 2012 que presentó en la Feria Internacional del Libro de Venezuela. En esa ocasión, el ex funcionario respaldó el cierre del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), diciendo a los asistentes:

“¿Por qué creen ustedes que se eliminó el Sitme? Porque era la cobija de los banqueros venezolanos”. Mediante el Sitme,  señaló, “Se fueron del país 25 millardos de dólares”. Hubo asignaciones de divisas por las cuales el sector privado “importó chatarra”. De ese desfalco “no se escapan las empresas públicas y petroleras”. (Ver las declaraciones en http://impactocna.com/giordani-reconoce-que-se-perdieron-25-mil-millones-de-dolares-por-el-sitme/).

Pero en tanto el atraco del Sitme no sirvió para enriquecer al país en un solo céntimo, los 0.000 millones de dólares del aparente préstamo chino ayudarán en algo a la economía de China, y muy difícilmente a los venezolanos.

Escribiendo en la sección Beyondbrics, de The Financial Times, Andrés Schipani, corresponsal del diario en la región andina, dijo que según observadores, “la verdadera razón del viaje de Maduro a Beijing fue lograr que le arrojaran una cuerda salvavidas de financiamiento”.
Venezuela necesita mucho más dinero para mantenerse apenas a flote. 

Pero, además, desde el 2007 hasta ahora, el gobierno chavista pidió prestado a Beijing 51.000 millones de dólares. De ese total, unos 23.000 millones de dólares tienen que ser repagados en el corto plazo, dijo Schipani. Por lo tanto, “No queda claro si parte de los anuncios de inversiones de Maduro incluyen préstamos frescos, o si las inversiones constituyen parte de los canjes de petróleo por créditos entre ambos países”.
Henkel García, un analista de Econométrica, en Caracas, dijo a Schipani “China parece dispuesta a invertir, pero no se halla muy inclinada a prestar. No creemos que venga mucho financiamiento”.

Venezuela exporta unos 600.000 barriles diarios de crudo a China. Alrededor de la mitad de los envíos se asignan al repago de  préstamos. “Pero, luego de haber administrado mal las reservas de crudo más grandes del mundo, Venezuela lidia ahora con una producción más baja, que se calcula entre 2,4 millones y 2,8 millones de barriles diarios”, dijo el periodista.

Eurasia, una consultoría de riesgos, piensa que el gobierno chino seguirá prestando dinero a Venezuela, porque la opacidad de los manejos administrativos del chavismo corre pareja con la cortina de humo que usan los chinos en sus negocios. Schipani recordó que los préstamos de China “no ingresan normalmente a las reservas de un país como dinero en efectivo, sino que son mantenidos aparte, en fondos destinados para proyectos específicos, que no están abiertos a excesivo escrutinio”.

Por ejemplo, el año pasado, se habló de que los chinos habían prestado al gobierno de Maduro 4.000 millones de dólares para fortalecer las reservas en el Banco Central. Pero no se trató de financiamiento nuevo, sino de una transferencia a la institución bolivariana “ordenada por Maduro de fondos provenientes de anteriores acuerdos con China”.

De todas maneras, la consultoría Eurasia alertó que los presuntos 20.000 millones de dólares que habría obtenido Maduro “parecen asignados a proyectos específicos”. Esos fondos “no representan necesariamente dinero disponible que el gobierno puede usar para importar (productos) o para concretar pagos de la deuda”.

Pero sin importar el dinero que obtuvo Maduro –si es que obtuvo algún dinero– cuando el hambre empieza a dar cornadas todos prefieren convertirse en toreros y aceptar las embestidas del animal, antes que seguir soportando aflicciones. La escasez crece día a día en Venezuela, el salario se reduce, el país podría dividirse pronto en dos gigantescas colas, una hecha por las amas y amos de casa, que deben levantarse en la madrugada para ver si consiguen artículos básicos de la canasta familiar, y la otra, más sofisticada, por todos los acreedores que reclaman al gobierno el repago de sus productos.

Venezuela no tiene salida por ahora, aunque Maduro siga haciendo salidas al exterior. Si la Organización de Países Exportadores de Petróleo no acuerda de manera conjunta reducir la producción, el crudo seguirá bajando. A los árabes sauditas no les importa si llega a venderse a 20 dólares por barril. Pero inclusive el proceso de subir los precios es lerdo, y en Venezuela el gobierno vive día a día.

Russ Dallen, de Caracas Capital Markets, en un pronóstico de fin de año, que ya parece prehistórico, pues aún no había estallado la abundancia de escasez, dijo en The Financial Times que “la gama de opciones de lo que puede ocurrir” en Venezuela en el 2015, “es casi infinita: el registro va desde más de lo mismo y arreglárselas como se pueda, hasta el default, la violencia, un golpe de estado, una guerra civil o brigadas internacionales”. Pero, al menos en el frente económico, “averiguar si Venezuela sobrevive al 2015 dependerá”, básicamente, “del precio del petróleo”.

En tanto  Maduro sigue proclamando la victoria de su última gira, evoca lo que dijo el Libertador tras el fracaso del Congreso Anfictiónico de Panamá, uno de sus sueños más anhelados. Los resultados del Congreso, decía Simón Bolívar, le recordaban a “aquel loco griego que pretendía dirigir desde una roca los buques que navegaban”. Nada, absolutamente nada de lo que haga Maduro impedirá el derrumbe, por más gestos que haga. Pero tal vez, si reconoce el fracaso de su gestión, comiencen a soplar vientos de cambio en Venezuela. Es increíble cómo la verdad puede empezar a sanar las heridas de un pueblo estafado.
 

Vía Tal Cual

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