Mario Szichman
Los
mercados financieros internacionales sufrieron hoy otro golpe a la mandíbula
luego que la banca Goldman Sachs revisó sus pronósticos sobre el precio del
petróleo. Goldman había señalado hace algunos días que el crudo West Texas
Intermediate usado en Estados Unidos como cota de referencia, tendría durante
el 2015 un precio promedio de 83,5 dólares por barril.
Su último vaticinio es que el
promedio de la cotización del petróleo será de 50,40 dólares el barril. En
cuanto al crudo Brent, la previa profecía de Goldman Sachas era de 90 dólares
el barril de crudo. Ahora, es de 70 dólares el barril.
Craig Erlam, analista de mercados
de la firma Alpari, dijo a The New York Times que “Veremos mucha volatilidad
(en los mercados) durante los próximos días, a medida que aumente la presión en
los productores de petróleo para que reduzcan la elaboración antes que los
precios lleguen a ser peligrosamente bajos”.
Mientras el presidente de
Venezuela anuncia el éxito de su gira por Rusia, China, y algunos países del
Medio Oriente, el país se sigue hundiendo. No porque Nicolás Maduro sea una
persona mala, o un inepto, simplemente porque el estado venezolano está
endeudado hasta las orejas. Ya estaba endeudado hasta esa parte de la anatomía
en junio, cuando el crudo se cotizaba a casi 100 dólares el barril.
Y ahora que el petróleo bajó a la
mitad, no hay que ser un experto en cohetería espacial para verificar que el
endeudamiento es mayor. Por cada dólar que baja el barril de petróleo,
Venezuela, o los bolsillos de algunos funcionarios chavistas, se privan de 700
millones de dólares anuales.
Inclusive si Maduro obtuvo de
China préstamos por 20.000 millones de dólares, como anunció el gobierno, eso
es apenas una gota de agua en el océano. Ya un ex funcionario chavista, Jorge Giordani,
dijo que el estado venezolano había sufrido antes un desfalco por 25.000
millones de dólares, cinco mil millones de dólares más que los presuntos
préstamos otorgados por el gobierno de Beijing.
La denuncia la formuló Giordani
en su libro Impresiones de lo Cotidiano 2012 que presentó en la Feria
Internacional del Libro de Venezuela. En esa ocasión, el ex funcionario
respaldó el cierre del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda
Extranjera (Sitme), diciendo a los asistentes:
“¿Por qué creen ustedes que se
eliminó el Sitme? Porque era la cobija de los banqueros venezolanos”. Mediante
el Sitme, señaló, “Se fueron del país 25 millardos de dólares”. Hubo
asignaciones de divisas por las cuales el sector privado “importó chatarra”. De
ese desfalco “no se escapan las empresas públicas y petroleras”. (Ver las
declaraciones en
http://impactocna.com/giordani-reconoce-que-se-perdieron-25-mil-millones-de-dolares-por-el-sitme/).
Pero en tanto el atraco del Sitme
no sirvió para enriquecer al país en un solo céntimo, los 0.000 millones de
dólares del aparente préstamo chino ayudarán en algo a la economía de China, y
muy difícilmente a los venezolanos.
Escribiendo en la sección
Beyondbrics, de The Financial Times, Andrés Schipani, corresponsal del diario
en la región andina, dijo que según observadores, “la verdadera razón del viaje
de Maduro a Beijing fue lograr que le arrojaran una cuerda salvavidas de
financiamiento”.
Venezuela necesita mucho más dinero para mantenerse apenas a flote.
Venezuela necesita mucho más dinero para mantenerse apenas a flote.
Pero, además, desde el 2007 hasta
ahora, el gobierno chavista pidió prestado a Beijing 51.000 millones de
dólares. De ese total, unos 23.000 millones de dólares tienen que ser repagados
en el corto plazo, dijo Schipani. Por lo tanto, “No queda claro si parte de los
anuncios de inversiones de Maduro incluyen préstamos frescos, o si las
inversiones constituyen parte de los canjes de petróleo por créditos entre
ambos países”.
Henkel García, un analista de Econométrica, en Caracas, dijo a Schipani “China parece dispuesta a invertir, pero no se halla muy inclinada a prestar. No creemos que venga mucho financiamiento”.
Henkel García, un analista de Econométrica, en Caracas, dijo a Schipani “China parece dispuesta a invertir, pero no se halla muy inclinada a prestar. No creemos que venga mucho financiamiento”.
Venezuela exporta unos 600.000
barriles diarios de crudo a China. Alrededor de la mitad de los envíos se
asignan al repago de préstamos. “Pero, luego de haber administrado mal
las reservas de crudo más grandes del mundo, Venezuela lidia ahora con una
producción más baja, que se calcula entre 2,4 millones y 2,8 millones de
barriles diarios”, dijo el periodista.
Eurasia, una consultoría de
riesgos, piensa que el gobierno chino seguirá prestando dinero a Venezuela,
porque la opacidad de los manejos administrativos del chavismo corre pareja con
la cortina de humo que usan los chinos en sus negocios. Schipani recordó que
los préstamos de China “no ingresan normalmente a las reservas de un país como
dinero en efectivo, sino que son mantenidos aparte, en fondos destinados para
proyectos específicos, que no están abiertos a excesivo escrutinio”.
Por ejemplo, el año pasado, se
habló de que los chinos habían prestado al gobierno de Maduro 4.000 millones de
dólares para fortalecer las reservas en el Banco Central. Pero no se trató de
financiamiento nuevo, sino de una transferencia a la institución bolivariana
“ordenada por Maduro de fondos provenientes de anteriores acuerdos con China”.
De todas maneras, la consultoría
Eurasia alertó que los presuntos 20.000 millones de dólares que habría obtenido
Maduro “parecen asignados a proyectos específicos”. Esos fondos “no representan
necesariamente dinero disponible que el gobierno puede usar para importar
(productos) o para concretar pagos de la deuda”.
Pero sin importar el dinero que
obtuvo Maduro –si es que obtuvo algún dinero– cuando el hambre empieza a dar
cornadas todos prefieren convertirse en toreros y aceptar las embestidas del
animal, antes que seguir soportando aflicciones. La escasez crece día a día en
Venezuela, el salario se reduce, el país podría dividirse pronto en dos
gigantescas colas, una hecha por las amas y amos de casa, que deben levantarse
en la madrugada para ver si consiguen artículos básicos de la canasta familiar,
y la otra, más sofisticada, por todos los acreedores que reclaman al gobierno
el repago de sus productos.
Venezuela no tiene salida por
ahora, aunque Maduro siga haciendo salidas al exterior. Si la Organización de
Países Exportadores de Petróleo no acuerda de manera conjunta reducir la
producción, el crudo seguirá bajando. A los árabes sauditas no les importa si
llega a venderse a 20 dólares por barril. Pero inclusive el proceso de subir
los precios es lerdo, y en Venezuela el gobierno vive día a día.
Russ Dallen, de Caracas Capital
Markets, en un pronóstico de fin de año, que ya parece prehistórico, pues aún
no había estallado la abundancia de escasez, dijo en The Financial Times que
“la gama de opciones de lo que puede ocurrir” en Venezuela en el 2015, “es casi
infinita: el registro va desde más de lo mismo y arreglárselas como se pueda,
hasta el default, la violencia, un golpe de estado, una guerra civil o brigadas
internacionales”. Pero, al menos en el frente económico, “averiguar si
Venezuela sobrevive al 2015 dependerá”, básicamente, “del precio del petróleo”.
En tanto Maduro sigue proclamando la victoria
de su última gira, evoca lo que dijo el Libertador tras el fracaso del Congreso
Anfictiónico de Panamá, uno de sus sueños más anhelados. Los resultados del
Congreso, decía Simón Bolívar, le recordaban a “aquel loco griego que pretendía
dirigir desde una roca los buques que navegaban”. Nada, absolutamente nada de
lo que haga Maduro impedirá el derrumbe, por más gestos que haga. Pero tal vez,
si reconoce el fracaso de su gestión, comiencen a soplar vientos de cambio en
Venezuela. Es increíble cómo la verdad puede empezar a sanar las heridas de un
pueblo estafado.
Vía Tal Cual
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