En: http://www.noticierodigital.com/2015/01/resistencia-porque-oposicion-es-colaboracionismo/
Jesús Petít da Costa
En una democracia existen gobierno y oposición, que se alternan en el
poder. Sin alternancia no hay democracia, sino tiranía. En una
democracia la oposición accede al poder por la vía electoral, lo cual es
posible porque las elecciones son justas: sin ventajismo y sin fraude.
Sin elecciones justas no hay democracia. En una tiranía las elecciones
son una farsa, por el ventajismo y el fraude. Por ello a la tiranía no
se la derrota electoralmente cuando está en juego el poder, como lo
demuestra la historia de Venezuela, sino se le pone fin por otro medio:
la guerra civil en el siglo XIX y la rebelión cívico-militar en los
siglos XX y XXI (23 de enero de 1958 y 11 de abril de 2002). No existe
una oposición en la tiranía, ya que oposición implica alternancia. Los
que se oponen a la tiranía se organizan en resistencia. Efectivamente
“resistencia clandestina” se llamó la que se organizó contra la anterior
tiranía, la que creíamos que sería la última. Esa “resistencia
clandestina” (porque toda resistencia a una tiranía adopta la forma de
organización clandestina) fue la que preparó la rebelión cívico-militar.
Tres circunstancias nos diferencian de entonces. La primera, aquella
tiranía era ejercida por un gobierno nacionalista. La de ahora es
ejercida por un gobierno títere de otro país. La segunda, aquella
tiranía era anticomunista, pero sólo de actitud pero sin adoctrinamiento
ni fanatismo. La de ahora es comunista, con adoctrinamiento y
fanatismo. La última, no hubo partido que se prestara a elecciones
fraudulentas. No hubo partido colaboracionista.
Estas tres circunstancias asemejan nuestra situación a la Francia
ocupada por Alemania. Somos un país ocupado por Cuba, la cual ejerce el
gobierno decidiendo la política interior y exterior. Pero la ocupación
cubana no se hace con tropas bajo un jefe militar cubano. Se hace
poniendo un gobierno títere. Recordemos que la ocupación alemana se
acompañó del adoctrinamiento para crear el fanatismo nacional-socialista
(nazi). Del mismo modo, la ocupación cubana está acompañada del
adoctrinamiento comunista a todos los niveles. Aún más traslada a
Venezuela su sistema político, económico y social, del cual es mera
copia, lo que nos ha llevado al colapso general. Todo se ha hecho sin
obstáculos pero disfrazado de democracia, para consumo externo, contando
con la eficaz colaboración de los “colaboracionistas”, que al igual de
sus pares franceses inducen a la cobardía y condenan la rebeldía,
alegando que nada se puede hacer excepto ocupar los espacios que cede la
tiranía. Esta fue la justificación del gobierno de Vichy y de la
traición a la patria del Mariscal Petain.
Tal como en la Francia ocupada por Alemania, existen aquí tres
fuerzas políticas. Cuba representada por los títeres que le sirven.
Alrededor suyo, los “colaboracionistas” que le hacen el juego
sirviéndoles de comparsa. Estas son las dos fuerzas políticas de la
ocupación cubana. La tercera fuerza es la resistencia, a la cual podemos
definir como el conjunto de movimientos sociales y políticos que tienen
por objetivo la liberación de Venezuela, en su triple sentido:
liberarnos de Cuba, del comunismo y de la tiranía.
La resistencia francesa nos enseña que, tratándose de un país
ocupado, es absolutamente necesaria la alianza cívico-militar. Ante
todo, un líder militar que haga el “llamamiento”. Fue el papel de De
Gaulle, que siendo militar se diferenció de los traidores. Y al mismo
tiempo la resistencia propiamente dicha, organizada y dirigida por
civiles. Cuentan los historiadores: “los resistentes fueron hombres y
mujeres de todas las edades, aunque a menudo jóvenes, incluso muy
jóvenes (adolescentes). En su gran mayoría tenían un oficio y una vida
de familia. Había universitarios, maestros, periodistas, ingenieros,
curas, obreros, tenderos, artesanos. Sólo una minoría vivía a tiempo
completo en una total clandestinidad.” Eran la vanguardia, una minoría
que actúa como dinamo del sentimiento popular. La resistencia francesa
no tuvo en sus filas siquiera al 2% de la población y le bastó para
derrotar a los alemanes. La venezolana en la anterior tiranía, mucho
menos y bastó para derrocar al tirano.
Pero aclaremos. Mientras la resistencia francesa contra la ocupación
alemana fue armada, la resistencia venezolana contra la ocupación cubana
no puede serlo. Debe seguir el modelo de la que se hizo contra la
anterior tiranía: usar todos los medios de lucha pacíficos, sobre todo
la calle, aprovechando todas las oportunidades que se presenten hasta
alcanzar el objetivo. Es mi consejo.
http://jesuspetitdacosta.blogspot.com
@petitdacosta
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