Thursday, January 22, 2015

Si para Maduro Luis Vicente León es un analista responsable, también son sus encuestas en las que el presidente queda mal parado

En: http://konzapata.com/2015/01/si-para-maduro-luis-vicente-leon-es-un-analista-responsable-tambien-son-sus-encuestas-en-las-que-el-presidente-queda-mal-parado/



40Por Danny Leguízamo @DannyLeguizamo.-

Muchos de los asistentes venían del interior del país. Así lo manifestaron cuando eran interrogados por los medios oficiales. No hay punto de comparación entre las entregas de Memoria y Cuenta de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en cuanto a asistencia popular. A las cinco de la tarde, eran pocos los militantes del PSUV que transitaban por las inmediaciones de Capitolio y La Hoyada, donde otrora se veían multitudes.
La mayor parte del tiempo transcurrió en el resumen de la “guerra económica”, el método de “fracking”, la guarimba y la inflación de “la cuarta República”. Antes de tocar el punto del sistema cambiario, que dejó para el final, anunció medidas en cuanto al gasto público. No para contraerlo: en realidad para expandirlo. Algunos aumentos por aquí y por allá. El salario mínimo con 15% adicional, por ejemplo, insuficiente para cubrir la carga inflacionaria del pasado y la que vendrá. Un aumento de becas estudiantiles, cuyo monto total no alcanzaría más que para un par de libros. Reforzamiento de misiones. Exhibió como un logro todos los aumentos salariales, cuando en realidad son reflejo de una economía inflacionaria. Cualquier cosa para anestesiar y mantener la idea de que la crisis de los precios del petróleo no afectará lo presupuestado en el tema social.
También anunció la creación de un “equipo especial” extraído del “Estado Mayor” que coordina una Vicepresidencia Económica que a su vez integra ministerios de economía. Una consulta pública a diversos economistas para saber qué hacer, porque la frase más impactante –al menos hasta ese momento- fue la de “encomendarse a Dios”. Un reconocimiento explícito de que no hay plan alguno, más que el de sostenerse en el poder a costa de lo que sea.
Hubo un silencio “inducido” del Presidente luego de mencionar las palabras mágicas: “sistema cambiario”. Desde la tribuna se escuchaban algunos comentarios. Después un silencio general. Maduro tomó aire y dijo lo que tenía preparado: mantener la tasa de 6,30 y el Sicad en su primera versión. Dejó a la imaginación lo que ocurrirá con el Sicad-II, que sufrirá conversión hacia un sistema donde tendrán participación las casas de bolsa estatales y entes privados.
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El mantener la tasa –simbólica- a 6,30 fue una medida política, sin dudas. Lo necesario para mantener la popularidad que le queda. No podía arriesgarse a desaparecer una paridad cambiaria “insignia” de su gobierno en pleno año electoral. Sabe el peligro que corre “el proceso” cuando en la calle todos hablan de economía y menos del 30% cree en las declaraciones del Presidente sobre la guerra económica según Datanálisis, cuyo director, Luis Vicente León, fue señalado por Maduro como un analista responsable. Entonces sus encuestas también lo son, y en ellas, quedan mal parados, en popularidad y confianza, tanto el Gobierno como Maduro, el PSUV y la casta militar.  En verdad,  los números de sus encuestas le otorgan un paupérrimo margen de popularidad al gobierno. Por eso el 6,30 contra cualquier pronóstico, y porque de haberlo desaparecido, hubiera ido en contra de todos los bolifuncionarios que juegan posiciones “largas” con dicha tasa: compran barato y luego venden caro en el mercado alternativo.
La devaluación encubierta llegó al anunciar la unificación del Sicad, a modo de subasta. Nunca dijo tasa, solamente habló de unificación. Las unificaciones entre dos sistemas cuyas tasas (12 y 50 bolívares por dólar) se encuentran divorciadas entre sí, solamente pueden hacerse hacia arriba. Pero sigue siendo especulativo: el tipo de cambio del “Sicad único” quedará para cuando su gabinete económico se enfrente al país. La otra parte de la devaluación vino cuando explicó que crearía un tercer mercado en el que participarían las casas de bolsa públicas y entes privados. Allí es cuando se legalizaría el mercado negro, en palabras de Miguel Ángel García Banchs. De ese sistema, por supuesto, tampoco hay tasa conocida. También quedará para un próximo capítulo, en el que Maduro no será el protagonista.
42Reincidió en el error. Prefirió el sistema de cambio múltiple, responsable en buena medida de la corrupción y del desbarajuste. Los anuncios han venido a cuenta gotas. Una novela por capítulos. El suspenso es intencional como mecanismo de desgaste. En su memoria y cuenta volvió a hacerlo: apenas habló de lo general, pero evitó irse a lo particular, a las nuevas tasas. Es decir, a lo estrictamente operativo que servirá de base para calcular el nivel de la devaluación.
Y como ya es costumbre, habló del aumento de la gasolina y lo postergó, aunque sus palabras no dejan lugar a dudas de que viene un aumento. De eso lleva hablando un año. Con todas estas medidas –aún sin conocer los detalles del sistema cambiario múltiple- la inflación será descomunal, de hasta tres dígitos, según cálculos de Jesús Casique. Aquel 103% de crecimiento del índice de precios en los años noventa, que Maduro señaló como obra del capitalismo, se quedará corto ante lo que viene en 2015, con todo y silencio pronosticado del Banco Central porque, a fin de cuentas, existe la creencia en el alto gobierno de que abandonando la necesaria y constitucional publicación de índices, logrará atenuar el impacto en la calle.  El método de comunicación de todos los anuncios está muy bien calculado, no hay improvisación. Prefirió ser popular antes que correcto: sucumbió ante la tentación del poder.

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