En: http://www.el-nacional.com/opinion/ayudita-favor_0_555544613.html
Adolfo Taylhardat
El actual dispendioso periplo del ilegítimo ha resultado ser una gira
mendicante (este calificativo lo tomo prestado del último artículo de
Marta Colomina porque lo considero muy apropiado).
Mientras el
país sigue hundiéndose en la peor crisis económica de su historia, el
usurpador de la silla de Miraflores se dedica a viajar para implorar la
generosidad de países amigos que han perdido totalmente la confianza en
un gobernante que mantiene a su país al borde de la quiebra.
Nadie cree su cantaleta de que la situación venezolana sea resultado de
un plan maléfico del “imperio” que ha forzado la caída vertiginosa del
precio del petróleo para arruinar a los países productores. Mucho menos
le otorgan credibilidad a su insistencia de que la crisis económica sea
resultado de una guerra económica que libra la disidencia (los locos,
los pelucones en su vocabulario) en connivencia con el imperio para
torpedear su régimen y hacer fracasar la pseudo revolución chavista cada
día más desprestigiada.
Este viaje, que no recuerdo haya sido autorizado por la Asamblea
Nacional (para lo que le importa a él eso) es quizás el más exorbitante e
inmoderado que haya hecho presidente alguno. Se llevó con él medio
gabinete ejecutivo y toda su familia (hijos, yernos, nietos). ¿Qué papel
jugaba el ministro de la Defensa en ese peregrinaje? ¿Se lo llevó
porque no confía en él y prefería tenerlo a la vista por cualquier
contingencia? Es sabido que en estas últimas semanas han corrido muchas
“bolas”.
Pero es también es el viaje el más inútil que ha hecho un gobernante venezolano.
Uno de sus objetivos era tratar de lograr lo que no pudo hacer Rafael
Ramírez, para ese momento canciller, pero con un bagaje de experiencia
en el campo del negocio petrolero. Ese fracaso le costó a Ramírez el
cargo de ministro de relaciones exteriores y su degradación al rango de
embajador. No es que yo piense que ser embajador ante las Naciones
Unidas constituya un castigo. Esa fue una de mis metas en mi carrera
diplomática y tuve la fortuna de alcanzarla. Lo que pasa es que la
carrera política de Ramírez ha sido claramente descendente. De zar del
petróleo venezolano (vicepresidente de la economía, ministro de Energía y
simultáneamente presidente de Pdvsa, fue degradado a canciller y luego a
representante en la ONU).
El periplo del ilegítimo que lo llevó a
Rusia, China, Irán, Arabia Saudita, Argelia y algún otro sitio que se
le ocurra de pronto, tena fundamentalmente dos finalidades.
La primera, tratar de conseguir que Rusia y China le proporcionaran
dinero para tapar el hueco, o mejor, el cráter que experimenta la
economía como resultado de la baja del precio del petróleo, que ha
dejado al país prácticamente sin ingresos de divisas, con unas reservas
internacionales en el nivel históricamente más bajo y con una deuda
externa prácticamente impagable. Ante esa situación Rusia simplemente no
se dio por entendida ya que ese país atraviesa una crisis casi tan
grave como Venezuela. China por su parte para no perder uno de sus
principales proveedores de petróleo en condiciones preferenciales, evitó
darle una repuesta negativa rotunda al ilegítimo. Le respondió que está
dispuesta a financiar una serie de proyectos pero con la contrapartida
de que, como garantía, entre otras cosas, le entreguen toda la
producción de las industrias básicas del complejo de la Corporación de
Guayana: bauxita, aluminio, hierro, oro, diamantes y además le entreguen
el control y la administración de la CVG. Esto último porque están al
corriente del nivel de corrupción que prevalece en la administración de
ese ente.
En pocas palabras, el ilegítimo tuvo que salir de China “con el rabo
entre las piernas”, sin los dólares ni les euros que aspiraba recibir
para tratar de evitar la paliza que recibirá en las elecciones
parlamentarias.
El otro objetivo del viaje fue promover dentro de
la OPEP un movimiento para hacer que disminuya la producción de petróleo
y aumente el precio internacional de ese producto.
En Irán, como
era de esperar sus gobernantes se identificaron con el ilegítimo en su
empeño por tratar de forzar una disminución de la producción OPEP de
petróleo. Sin embargo pareciera que sus conversaciones con los iraníes
le convencieron de que esa es una misión imposible. Además Irán es un
país que ha sufrido la adversidad de no poder exportar libremente su
petróleo y ha tenido que recurrir a otras alternativas para mantener e
impulsar su desarrollo. A eso seguramente se deben las declaraciones que
el ilegítimo dio a la prensa en Teherán en el sentido de que la
situación resultante de la caída del precio del petróleo constituye un
reto que obliga a dejar de depender de ese producto y a desarrollar
otras áreas de la producción industrial. Habló de que se trata de una
lección que hay que asimilar y obliga a buscar alternativas para
remplazar el rentismo petrolero.
Esa letanía La venimos escuchando
desde hace muchos años y no creo que sea precisamente el ilegítimo
quien implantará un modelo económico diferente., no dependiente de la
renta petrolera. Mucho menos en este momento en que el régimen necesita
urgentemente divisas para aplacar el impacto de la crisis y el
desabastecimiento sobre las perspectiva electorales parlamentarias.
En otras áreas el resultado de la visita a Irán fue la recapitulación
de proyectos e iniciativas que ya habían sido acordadas como parte de
la “alianza estratégica” concertada entre Chávez y Ahmadinejad muchos de
ellos fracasados como la fábrica Irán-Ven de automóviles. Incluso
anunció la reapertura de la ruta aérea Caracas-Teherán que había sido
abandonada por improductiva.
En Arabia Saudita, como era de
esperar, mandaron de paseo al ilegítimo porque a ese país le interesa
mantener deprimido el precio del petróleo para impedir que la producción
de petróleo barato, particularmente el de esquistos, invada los
mercados y desplace la producción OPEP. Esto parece ignorarlo el
ilegítimo y los sauditas lo mandaron de paseo como le ocurrió Rafael
Ramírez en la reunión de la OPEP a la cual asistió para tratar de
convencer a los otros países de esa organización de que era necesario
bajar la producción.
De Arabia Saudita pasó a Qatar, escala no
prevista inicalmente en el itinerario. Allí recibió la misma respuesta
que le dieron en Riad: no vamos a propiciar una reducción de nuestra
producción para que suba el precio, lo que sólo beneficiaría a los
productores marginales.
Cuando escribo este artículo se encuentra
en Argelia, país que se alinea en la misma actitud antiestadounidense
del régimen chavista y de Irán, aunque más moderada. No es nada difícil
pronosticar que las autoridades argelinas le brindarán muestras y gestos
de solidaridad porque comparten la preocupación del ilegítimo por el
nivel del precio del petróleo. Pero nada más, porque Argelia sabe que es
inútil en estos momentos intentar hacer subir el precio del petróleo.
En resumen, la gira ha resultado un descomunal y rotundo fracaso. Un
despilfarro de dinero que no se justifica en momentos en que el país
está al borde de la bancarrota. Un error garrafal de un presidente
incompetente que parece no saber interpretarla realidad nacional y mucho
menos la internacional. Un acto más de improvisación como todo lo que
hace el régimen. Un gobernante, aunque sea ilegítimo y usurpador, no
debe visitar otro país sin una debida planificación que asegure un
resultado concreto.
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