Anabella Abadí y Richard Obuchi
La última subasta Sicad 1 se convocó el
14 de octubre de 2014, alcanzándose así la marca histórica de más de
tres meses sin asignación de divisas mediante esta vía. La ausencia de
subastas, en medio de una gran especulación sobre un posible cambio del
régimen cambiario, parece un síntoma de la posible desaparición (al
menos en su forma actual) de un mecanismo que ha estado signado por problemas desde el momento de su creación.
1. Un poco de historia. El
Sicad (que, posteriormente, se denominaría Sicad 1 tras la creación del
Sicad 2) fue anunciado el 18 de marzo de 2013, poco más de un mes
después de la eliminación del Sitme. Se presentó como un mecanismo para atender la demanda del mercado paralelo de divisas y, según Nicolás Maduro, venía a
“fortalecer Cadivi y establecer un sistema complementario para vencer
el dólar paralelo”. Y el entonces Ministro de Planificación y Finanzas, Jorge Giordani, afirmó que sería
“un sistema transparente, rápido, que permitirá jerarquizar y priorizar
la asignación de divisas a los sectores económicos que garantizan
nuestro crecimiento y correcto funcionamiento de la economía”.
2. ¿Cuántas subastas se han hecho y cuáles han sido los montos asignados? Si
bien la primera subasta de Sicad 1 fue en marzo de 2013, el sistema
comenzó a operar de manera regular a partir de julio de 2013. En 2013 se
convocaron 15 subastas (incluyendo esa primera), ofreciéndose un total
de US$ 1.821 millones, pero adjudicando apenas un poco más de US$ 1.719
millones (94,4%).
En 2014, en el marco de reformas del
sistema cambiario, se anunció el “presupuesto de divisas 2014”, en el
cual se dirigían a Sicad 1 US$ 11.400 millones,
de los cuales US$ 6.400 se asignarían al sector productivo vía
subastas. Los 5.000 millones de dólares restantes serían para atender
“otros conceptos”, como solicitudes de viajeros, remesas y líneas
aéreas, entre otros.
En 2014 se convocaron 28 subastas y se
suspendió la Nº 16-2014. Se ofrecieron US$ 6.580 millones y se
adjudicaron casi US$ 5.224 millones (el 79,4% de las divisas). En 2014,
Sicad 1 asignó 3 veces más divisas que en 2013, pero en la mayoría de
los casos se adjudicaron montos menores a los establecidos en las
convocatorias.
El sector productivo recibió 81,6% de
las divisas presupuestadas, quedando poco más de US$ 1.176 millones por
asignar. Y los “otros conceptos” recibieron casi US$ 2.212 millones en
el primer semestre de 2014 (no queda claro cuando se asignó en el resto
del año). Vale decir, que el hecho de que las divisas hayan sido
adjudicadas no implica que hayan sido liquidadas.
En casi dos años de funcionamiento, sólo
ha habido 4 meses con 4 subastas en el mes. Además, a partir de julio
de 2014, el monto promedio por subasta –y el monto total asignado por
mes– fue disminuyendo, con excepción de la última subasta, convocada en
octubre de 2014 por US$ 500 millones. De hecho, el número de subastas
fue disminuyendo de forma sostenida a partir de julio 2014 y no se ha
vuelto a convocar ninguna subasta desde octubre de 2014.
3. Algunos (grandes) problemas del Sicad 1. El
Sicad 1 fue un mecanismo para lograr algún grado de devaluación sin
tener que abandonar el tipo de cambio Cencoex de 6,3 Bs/US$. Quizás
también fue un intento fallido de sentar la base de un mecanismo oficial
para atender la demanda del mercado paralelo. Sin embargo, el hecho es
que el sistema resultó poco efectivo por su opacidad y su dificultad de
operación, sentando las bases para el complejo –e ineficiente– régimen
cambiario que se tiene hoy día. Estos son algunos de los principales
problemas:
– Sicad 1 nunca fue
una subasta, pues no se siguió el principio elemental de quién más está
dispuesto a pagar recibe las divisas. Al contrario, se estableció un
tope arbitrario en el tipo de cambio que nada tenía que ver con la
valoración de los agentes económicos, el cual se ha mantenido casi fijo
desde la creación de este mecanismo. En la primera subasta de marzo de
2013, el tipo de cambio fue de 12,5 BsF/US$, la más alta de todas las
registradas y al considerar las otras 14 subasta del año, llegó a
promediar 11,08 BsF/US$. En 2014, el tipo de cambio promedió 10,9
BsF/US$, pero ha mantenido en 12 BsF/US$ desde la subasta Nº 24-2014 de
septiembre de 2014.
– Con el fin de
restringir la demanda y direccionar en algún grado el uso de las
divisas, el BCV estableció que en cada subasta solo podrían participar
los sectores que fueran convocados. En total se han convocado 35
sectores, siendo los más convocados salud (15 veces), automotriz (13
veces), químicos (12 veces), textil y calzado (12 veces) y alimentos (11
veces). El criterio para incluir algún sector o la frecuencia de
inclusión es otro de los elementos desconocidos sobre el funcionamiento
del Sicad 1.
– El Sicad 1 es un
mecanismo con fechas desconocidas de convocatoria –se llama a participar
de un día a otro con una frecuencia cada vez más errática–, con alta
incertidumbre en cuanto a cuando un determinado sector será convocado,
con restricciones en la participación (se requiere mantener diferentes
recaudos al día) y en donde el criterio de asignación –el cual se supone
depende de las posturas de los participantes, pero con base en
parámetros desconocidos- es completamente opaco. Vale indicar que estos
mismos problemas, a un tipo de cambio mayor y con algunas diferencias de
funcionamiento y acceso, se reproducen en el –apropiadamente
denominado– Sicad 2.
4. ¿Logró algo el Sicad 1? La
única ventaja significativa que tuvo para el Gobierno Central fue la
posibilidad de vender una fracción de las divisas a un tipo de cambio
más alto, lo cual permitió una devaluación encubierta del tipo de cambio
promedio. Quizás en su momento esto pareció menos costoso políticamente
que una devaluación lineal del tipo de cambio oficial. De hecho, una
acción similar –con problemas equivalentes– se adoptó posteriormente con
la creación el Sicad 2.
5. ¿Y ahora qué? En las
circunstancias actuales, importante deterioro de la situación económica
y drástica caída de los ingresos en divisas por la disminución del
precio del petróleo, resulta evidente que el gobierno debe estar
considerando cambios en el régimen y tipo de cambio, entre otras
acciones de ajuste económico. Para ello tiene tres alternativas:
5.1.
Devaluación del tipo de cambio promedio, desplazando divisas de Cencoex
al Sicad 1 o Sicad 2, lo cual parece estar sucediendo en algún grado
con los cambios en el Convenio Cambiario Nº 30 y Nº 32.
5.2. Una devaluación lineal de uno o todos los tipos de cambio oficiales.
5.3.
Establecer un nuevo régimen cambiario modificando o eliminando uno o
más de los mecanismos de asignación existente, lo cual podría hacerse en
combinación con las dos primeras alternativas.
Las dos primeras opciones –en ausencia
de otras medidas– permiten una devaluación, pero exacerban o mantienen
los problemas de eficacia en la asignación de divisas al mantenerse los
problemas asociados con los esquemas actuales de asignación de divisas.
En consecuencia, pareciera conveniente ir más allá de una devaluación e
introducir un régimen cambiario más funcional, lo cual podría incluir la
eliminación formal del Sicad 1 (una consecuencia directa de esta acción
sería que el tipo de cambio para “otros conceptos” tendrían que basarse
en algún otro mecanismo). Por otra parte, el Sicad 2 en su forma actual
tampoco es particularmente eficiente (su ventaja es contar con la tasa
de cambio oficial más elevada), con lo cual eliminar –o dejar morir de
mengua– al Sicad 1 es –en el mejor de los casos– una medida
complementaria a la reforma que requiere el régimen cambiario de
Venezuela.
¿Pero tiene el Gobierno Central la voluntad de hacer cambios en esta dirección? Veremos.

No comments:
Post a Comment