El ex secretario Ejecutivo de la MUD solicita “mucho sentido de responsabilidad” a algunos sectores de la oposición. El momento es crítico para el país. Lo prioritario es la Asamblea Nacional. Esa opinión es compartida por el secretario General de AD, Ramos Allup.
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Juan Carlos Zapata.-Quienes lo escucharon ayer en Unión Radio pudieron captar la línea, sensata y realista de Ramón Guillermo Aveledo. La prioridad es ganar la Asamblea Nacional. El ex secretario Ejecutivo de la MUD le imprime esta connotación: con el triunfo en la Asamblea comienza la transición. Lo que quiere decir es que la transición, por más que se desee, no es ahora. Que falta ese trámite. Constitucional y democrático. Necesario para demostrar que la mayoría está del lado de la oposición, y si la mayoría ha votado por los candidatos de la MUD, entonces es que respaldan una opción de cambio; por lo cual, la bancada mayoritaria puede, desde el Parlamento, sentar las bases o allanar el camino de la transición.
El chavismo sabe esto. Y de allí que desde antier, el PSUV se haya decretado en movilización permanente. Aveledo hace la acotación porque le preocupa quienes aún no dejan de manifestar más que prisa por darle vuelta a la tortilla, exigiendo, desde ya, la renuncia de Maduro, adelanto de elecciones presidenciales e, inclusive, el adelanto de las Parlamentarias. De verdad, huelga repetir que las crisis maduran, y un aspecto es lo que ha dicho Henrique Capriles, de que es el tiempo de las movilizaciones pacíficas, y otro, proponer a destiempo soluciones que no contarían con la fuerza necesaria para el cometido.
Si
se trata de la crisis económica, no puede decirse aún que el gobierno
está completamente acorralado. Es cierto que China no le entregó 20.000
millones de dólares contante y sonante. Es cierto que en Rusia tampoco
consiguió dinero en efectivo. Y es cierto que su discurso petrolero no
encontró eco en Arabia Saudita ni en la propia Rusia. Pero el gobierno
aún posee 15.000 millones de dólares en oro que le garantizan evitar el
default inmediato, al menos en el plazo en que se estiman se van a
celebrar las Parlamentarias. Los compromisos con China, en cuanto a los
recursos destinados para el Fondo Chino, también le pueden brindar
respiro. No hay que olvidar que para el chavismo lo prioritario es el
poder, tal como suele ocurrir en los sistemas con vocación de poder. De
modo, que el uso del oro o la entrega de otros activos para paliar la
urgencia, no se descarta. Factores que le siguen la pista no solo a los
indicadores de la economía sino también a los movimientos del capital y
los negocios, pronostican que la crisis puede estar al rojo vivo en el
segundo semestre, ya que la dirigencia chavista, se desprende de las
últimas intervenciones, insiste en mantener el modelo a todo evento,
enarbolando que este no ha fracasado.De allí que se escuche a Aveledo con atención. Y se escuche, también, al secretario General de AD, Henry Ramos Allup, quien viene señalando que no es viable el adelanto de las elecciones, y que más bien conviene la alianza perfecta opositora, con el fin de terminar de convencer al electorado de que la oposición es una alternativa confiable.
Se han venido dando pasos en el sentido del reencuentro de las distintas tendencias opositoras. La reunión de Capriles con VP, María Corina Machado y el alcalde Antonio Ledezma, ha sido de primera línea. Sin embargo, pese a que la protesta y las movilizaciones populares son necesarias para desenmascarar el fracaso del gobierno y poner a tono la maquinaria partidista opositora, no se puede afirmar que las parlamentarias “son un episodio más”. Hay que dejar en claro, que son el episodio. Son el objetivo. Y la cumbre a conquistar. La conquista de la mayoría para activar el cambio, como señala Aveledo, con sentido de responsabilidad, evitando la dispersión y el caos que no le conviene al país.
No
hay encuesta que no refleje el desgaste del gobierno, de Maduro y la
dirigencia del PSUV y hasta de la Fuerza Armada. Pero aún, el
descontento no está siendo capitalizado de manera clara por algún sector
en particular de la oposición. ¿Y por qué? Porque el ciudadano
desencantado del chavismo y su modelo espera una opción unitaria que le
muestre una ruta coherente, un plan para recuperar el país, y no frases
altisonantes que generan desconfianza, por más que esa frase vaya
dirigida a la galería.Así, por ejemplo, expresiones como la del alcalde Ledezma de que Maduro abandonó el poder, no generan confianza, porque la expresión no es cierta, Maduro sigue siendo Presidente y el Chavismo aún es poder, aunque, eso sí, no goce de la aceptación de otros tiempos. Ledezma también dijo: “Hacemos esfuerzos para que sobreviva la unidad”. ¿Me lo preguntan? Frase infeliz en un político de los más curtidos que, por cierto, ha sobrevivido a muchas batallas.
La Iglesia Católica ha marcado una ruta. Y algunos sectores se niegan a verla. Aunque hay que resaltar lo dicho por María Corina Machado, según cita de El Nacional: “celebró que, por lo menos, haya coincidencia en dos puntos: que el cambio es impostergable y que las movilizaciones son necesarias para lograrlo”. Aquí hay un terreno de coincidencia con Aveledo y Ramos Allup, faltaría agregar que el cambio maduraría con la victoria parlamentaria.
En todo caso, hay que apostar porque se imponga el “sentido de responsabilidad”. De allí, las palabras del alcalde de El Hatillo, David Smolansky: “Queremos que reine la grandeza, la responsabilidad y la seriedad política”.
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