En: http://www.lapatilla.com/site/2014/10/04/gustavo-azocar-la-revolucion-siempre-necesita-un-muerto/
Gustavo Azócar
No es la primera vez que la pseudo revolución
castro-chavista-madurista que tiene el poder en Venezuela desde hace 15
años, utiliza la muerte de uno de sus dirigentes para hacer política
barata. Ya lo hicieron con Danilo Anderson, Elíecer Otaiza, y hasta con
el propio Hugo Chávez.
La utilización de un crimen, un muerto, o de un cadáver, para tratar
de reforzar esta menguada revolución, cuya credibilidad y apoyo popular
sigue en picada, es una vieja táctica diseñada en los laboratorios del
G2 cubano, que intenta desesperadamente distraer la atención de los
venezolanos sobre los verdaderos problemas que nos acosan: inseguridad,
desabastecimiento, desempleo, pésimos servicios públicos, hambre y
miseria.
Los estrategas cubanos saben muy bien que en Venezuela hay una
explosiva situación económica y social que amenaza con estallar de un
momento a otro. Todas las encuestas reflejan el gran malestar y
descontento que hay en las calles, incluso en los estratos sociales más
bajos, que se suponía, siempre habían estado del lado de la revolución.
La terrible muerte del diputado Robert Serra, está siendo utilizada
para tratar de cambiar la agenda política y social del país. Quieren que
todos los venezolanos nos olvidemos de que no hay suficientes
alimentos, ni toallas sanitarias, ni papel sanitario, ni medicinas, ni
empleo. Quieren que nos olvidemos de los apagones, de la pésima calidad
del agua potable que consumimos, del terrible servicio de transporte
público y de las malas condiciones en que se encuentran las escuelas y
los hospitales.
El asesinato de Robert Serra, que aparenta ser un crimen cometido por
paleros y santeros, quiere ser convertido en un crimen político. El
ministro de Interior, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres, fue el
primero en lanzar esta versión, cuando dijo que “el asesinato del
diputado Robert Serra y su compañera María Herrera obedeció a una
macabra encomienda”.
Pocas horas después del terrible crimen, Rodríguez Torres dijo a los
periodistas que “no se trata de un hecho azaroso, estamos en presencia
de un homicidio intencional y ejecutado con gran precisión”. El
funcionario aseguró que “el crimen de Serra fue planificado, organizado
al detalle y ejecutado en un lapso de entre 15 y 20 minutos y utilizando
un arma cortopunzante”.
El presidente de la República, Nicolás Maduro, reforzó la teoría del
“crimen político” al acusar el viernes al ex presidente de Colombia
Álvaro Uribe y a “criminales” protegidos por el gobierno de Estados
Unidos de la autoría “intelectual” de la muerte del diputado chavista
Robert Serra y de María Herrera”
Maduro dijo que “los autores intelectuales estoy más que seguro están
fuera del país, por las informaciones que manejo, apuntan hacia
Colombia y la banda de criminales que ha dirigido toda la vida el ex
presidente Álvaro Uribe”. Dijo que las averiguaciones “apuntan hacia
Miami y la banda de criminales que es protegida por el gobierno de
Estados Unidos y que ha estado vinculada al asesinato de hombres
valientes y honorables”.
Hasta el recién designado secretario general de la Unión de Naciones
Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, quien por cierto debe su nuevo
cargo a Nicolás Maduro, aseguró en Quito (Ecuador) que el asesinato del
diputado venezolano Robert Serra es una señal de la infiltración del
paramilitarismo colombiano.
Como puede observarse, todo apunta a que el gobierno de Maduro y sus
asesores del G2 cubano, nos quieren convencer de que el crimen de Robert
Serra fue político. Así lo hicieron cuando fue asesinado Danilo
Anderson. También lo hicieron cuando fue asesinado Eliécer Otaiza. Y lo
que es peor: trataron de hacerlo con la muerte de Hugo Chávez, cuando
lanzaron la alocada teoría de que Estados Unidos y la CIA le habían
inoculado el cáncer que lo mató.
Pero lo cierto es que el asesinato del diputado Robert Serra y María
Herrera, ocurrido en horas de la noche del miércoles 1 de octubre
pareciera ser más bien un acto de santería. El diario Ultimas Noticias,
de tendencia oficialista, dijo que “el cuerpo del parlamentario del Psuv
mostraba 50 puñaladas que le fueron asestadas en el pecho, a la altura
del corazón. Además, estaba maniatado y amordazado, confirmó un testigo a
ÚN. El diputado fue encontrado en el segundo piso del inmueble”.
El periódico dijo también que “el cuerpo de María Herrera, quien está
señalada de ser la compañera sentimental de Serra, también recibió
heridas de punzón. El cuerpo de Herrera fue hallado en la parte baja de
la residencia. La relación entre Serra y Herrera no está del todo
aclarada, fuentes del gobierno y de la AN aseguran que eran pareja.
Mientras que familiares de la mujer sostienen que eran ahijada y padrino
de santería; religión que ambos practicaban”.
La historia demuestra que los asesinatos políticos no se hacen con un
picahielo. Kennedy, Luther King, Gandhi, no fueron muertos a cuchillo.
Además, los que mataron a Serra y a Herrera entraron sin forzar la
puerta, es decir, eran amigos del diputado. Y hasta donde yo sé, Serra
no era amigo de la gente de la CIA, ni de Obama, ni de Alvaro Uribe.
SC. 04 de octubre de 2014
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