En: http://www.lapatilla.com/site/2014/10/03/violencia-criminalidad-intolerancia-contra-eso-tambien-se-necesita-el-cambio-por-damianprat/
Damián Prat
El asesinato, por demás horroroso y repugnante, del diputado (Psuv)
Robert Serra y de la joven María Herrera ha estremecido al país. Mas
allá de las enormes diferencias con la actuación política del ex
activista estudiantil oficialista y parlamentario, la inmensa mayoría de
los venezolanos han (hemos) expresado la repulsa mas clara a ese
crimen, cuyas circunstancias y los móviles de los asesinos aún no han
sido determinadas por las autoridades, al menos hasta la hora de
redactar éstas líneas. Lo han condenado con dolor sus co-partidarios y
lo han repudiado, sin ningún género de dudas, los dirigentes,
parlamentarios y activistas de la Unidad Democrática, es decir, la
oposición, la que con total legalidad y legitimidad trabaja y lucha por
cambiar un modelo político de gobierno que nos tiene sumidos en la mas
terrible crisis económica pero también en una honda crisis de violencia y
criminalidad como jamás habíamos conocido.
No pocas personas apuntan, con razón, que homicidios y crímenes con
ribetes de espanto ocurren a diario. Cerca de 25 mil venezolanos
murieron por la violencia en 2013 y algo similar tenemos en lo que va de
2014. Somos el país con mas muertes por violencia en toda América en
proporción a número de habitantes. Estamos tan mal como aquella
Colombia de los años 70 y 80 cuando la violencia de las Farc, de los
paramilitares y de los carteles de la droga mandaban. Caracas (mas de
400 asesinatos en septiembre) es una de las 5 ciudades con mas crímenes
en el mundo. Ciudad Guayana es la número 17. En éstos primeros 9 meses
del año en Guayana han sido asesinados 34 niños. Un horror.
Lo peor es que a esas cifras espeluznantes se le suman la saña con
que se cometen muchos crímenes y la futilidad de los motivos de miles de
homicidios. La impunidad es enorme, de mas del 80%, lo cual es sin
dudas un factor multiplicador de la violencia. Igual que la situación
de las cárceles, convertidas en “escuelas” y epicentros del delito peor
que nunca antes. Es un drama terrible saber que miles de niños y
adolescentes están involucrados como víctimas o victimarios. Es, en
fin, una epidemia de violencia que por años fue negada por el gobierno
(“es sólo una sensación de inseguridad inventada por los medios”, fue la
infeliz expresión de varios altos funcionarios) y ante la cual solo
bajo presión los ministros del ramo anuncian “operativos y planes” que
son mas propaganda que efectividad.
No obstante, cuando la víctima es alguien de gran notoriedad, como
ocurre hoy con el diputado Serra y hace un año con la ex Miss y actriz
Mónica Spears, el impacto en la opinión pública es mucho mayor que con
otros miles de casos. Puede parecer injusto pero es así como sucede.
Aunque, por cierto, se trate de casos diferentes. La joven actriz fue
asesinada por una banda hamponil, incluyendo varios menores, que
operaba por años en medio de la impunidad. Delincuentes sin castigo que
seguían delinquiendo “in-crescendo”. Parecido a ese hay miles de
homicidios todos los años en todas las regiones. El asesinato del
diputado, dicen las primeras versiones de las autoridades, asemeja mas a
un sicariato y el ministro del Interior dice que tiene las
características de haber sido “planificado”. Sicariatos y venganzas
también suceden por cientos.
Vivimos hoy en una sociedad enferma de violencia. Terriblemente
enferma de criminalidad e intolerancia, aguzada por la impunidad, la
indolencia de años desde el poder, el modelaje de conductas de
atropello, del “me-da-la-gana”, los discursos glorificadores de la
violencia y la imposición. El “paraíso” de las armas de fuego ilegales.
Los cientos de funcionarios policiales asesinados -sin mediar palabra-
para robarles sus armas de reglamento. Los niños que delinquen
–empezando por delitos menores- sin que haya ningún plan, programa o
autoridad del estado que se ocupe de trabajar socialmente con el
muchacho y su familia para rescatarlo por lo que los delitos van
subiendo en gravedad.
Un ejemplo positivo lo han dado los dirigentes de la oposición
democrática. Los mensajes que han dejado en las redes, sus
declaraciones formales y hasta la postergación de la manifestación de
protesta que estaba prevista para el sábado como forma de respetar el
dolor de los partidarios del gobierno, son acciones alentadoras.
Quiebran la artificial polarización del odio. Muestran talante
democrático. Marcan la diferencia. Demuestran que “no se puede uno
parecer a lo que se quiere cambiar”. Rompen con la intolerancia
fanática. También se han visto algunos mensajes prudentes de algunos
funcionarios gubernamentales que son una buena contribución. Ojalá se
extiendan.
Lamentablemente, hay otros mensajes irresponsables como el de uun
diputada que acusó del crimen, sin mas, a “la burguesía” (que es una de
las formas como con intención malsana califican ellos a los -por lo
menos- 7 millones de opositores). De tan positivo impacto sería la
actitud de diputados y dirigentes de la Unidad Democrática que anoche
Cabello estalló airado (“no necesitamos sus condolencias”). Pareciera
que le molesta todo lo que rompa la división de odios entre venezolanos.
Parecida actitud intolerante mostraron, como era de esperarse,
algunos grupitos del extremismo fanático. Esos que son “oposición
furiosa de la oposición” y también del gobierno.
TIP 1: Detalles a no olvidar: 1.- El 12F, ante las muertes por
disparos de Juancho Montoya y BassilDaCosta, de inmediato, altos
funcionarios sugirieron a “la oposición” como responsable y, no
faltaba mas, la acusaron de “fascista”. Como se sabe, los videos,
testimonios y el tiempo demostraron que los presuntos homicidas
-acusados ahora incluso por fiscalía- eran funcionarios policiales, en
un caso, y un “colectivo” en el otro. Los dos jerarcas nunca pidieron
excusas. 2.- Cuando asesinaron a Eliécer Otayza, hubo altisonantes
discursos irresponsables sobre la culpabilidad de “la oposición”. Todo
concluyó en que fiscalía y jueces han acusado y condenado a varios
delincuentes. El agua quedó derramada.
TIP 2: Repudio y rechazo a dictadores y extremistas de izquierda
o derecha. Repudio y rechazo a violadores de Derechos Humanos de todo
signo y tiempo. Ni Pinochet ni Fidel. Ni Franco ni “Chapita”. Ni
Mao, Stalin, Gadaffi o Mussolini. No acepto a cultores de la
violencia y los crímenes. Ni Farc ni Paracos. No pido, espero, ni
apoyo golpes militares.
TIP 3: Ni soy policía ni investigador. Ni siquiera periodista de
la fuente de sucesos. Pero por simple sentido común repito preguntas
que he visto formular en las redes y de las que no he visto
explicaciones: ¿Y los escoltas de Serra donde estaban?. ¿Cómo entraron
los asesinos sin aparentemente violentar nada? ¿Por qué tanta saña
con él y con la jóven?.
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