Victor Salmerón
Las estadísticas del Banco Central de
Venezuela desnudan que las reservas internacionales, es decir, el tanque
de dólares que tiene el país para pagar deuda externa, importaciones y
otras necesidades como divisas para viajes o estudios en el exterior,
registra un desplome de 33% entre el cierre de 2012 y el 3 de octubre
ubicándose en veinte mil doce millones (US$ 20.012 millones).
La caída se aceleró una vez que, según
lo explicado por funcionarios a Reuters, el Gobierno retiró la semana
pasada 1.700 millones de dólares para cancelar mañana el pago de capital
e intereses correspondientes al vencimiento de bonos que la
administración de Hugo Chávez emitió en octubre de 2004.
Del monto de las reservas solo una
mínima parte está en efectivo o en bonos que pueden convertirse
rápidamente en billetes verdes, el resto corresponde fundamentalmente a
barras de oro que, salvo que sean vendidas o colocadas como garantía
para solicitar préstamos, no le sirven al directorio del Banco Central
al momento de aprobar el monto de las divisas que el Centro Nacional de
Comercio Exterior (Cencoex) asigna cada mes.
Los balances auditados del Banco Central
revelan que las barras doradas representan 70% de las reservas
internacionales, la magnitud más elevada entre los países de América
Latina, y las reservas líquidas se encuentran en montos bastante bajos.
Efraín Velásquez, presidente del Consejo
de Economía Nacional, explica que “al cierre de septiembre las reservas
internacionales líquidas se ubicaban en 2 mil 800 millones de dólares,
por lo tanto, tras el retiro de la semana pasada para pagar deuda han
descendido a una cifra cercana a tan solo mil millones de dólares,
evidentemente esto hará que se desfase la asignación de divisas al
sector privado hasta que se recuperen”.
Barclays destaca en una nota enviada a
sus clientes que en el pasado las autoridades solían acumular recursos
fuera de las reservas para realizar los pagos de deuda y considera que
lo ocurrido es una señal de falta de previsión y de iliquidez de
divisas.
La previsible lentitud en la asignación
de divisas al sector privado, hasta que se recuperen las reservas
líquidas, ocurrirá en un contexto en el que las empresas ya padecen una
fuerte sequía de dólares. En un entorno en el que Pdvsa solo entrega al
Banco Central la mitad de las divisas provenientes del petróleo y el
resto fluye hacia fondos que maneja el Gobierno, crecen los pagos de
deuda, las exportaciones no petroleras prácticamente han desaparecido y
la demanda de divisas se dispara por la mayor dependencia en las
importaciones y un dólar artificialmente barato, el país se enfrenta a
un cuadro de iliquidez de moneda dura.
El ajuste Maduro. Un
estudio elaborado por Francisco Rodríguez, analista de Bank of America,
explica que la caída que sufrieron las importaciones en el primer
semestre, tras el descenso en las asignaciones de divisas, apunta a un
declive similar al experimentado en períodos en que el país ha sufrido
severos ajustes.
El Instituto Nacional de Estadísticas
registra que en el primer semestre las importaciones se ubican en 17,3
millardos de dólares, cifra que representa una caída de 22% respecto al
mismo lapso de 2013 y Francisco Rodríguez asevera que si el descenso
continúa a este ritmo las importaciones de 2014 declinarán 35,5%
respecto a 2012, lo cual se traduciría en el cuarto ajuste más fuerte en
cuanto a contracción de las compras en el exterior desde 1946.
Entre 1982-1984 las importaciones
sufrieron un declive de 46,7% en medio de la crisis desatada el Viernes
Negro; entre 2001-2003 cayeron 45,4% por el paro petrolero; entre
1988-1990 descienden 43,7% por el paquete de ajuste de Carlos Andrés
Pérez y entre 1992-1994 se contraen 33,3% por las medidas que adopta el
gobierno de Rafael Caldera.
Así, la caída de las importaciones entre
2012-2014 superaría a la experimentada durante la crisis que sufrió el
país durante el segundo mandato del expresidente Rafael Caldera.
Del total de las importaciones 77%
corresponde a materias primas, insumos y bienes de capital que las
empresas requieren para producir, de tal forma, que la contracción en
las compras al exterior impacta el crecimiento de la economía y la
creación de puestos de trabajo en el sector formal.
Mala administración. Venezuela
se ha convertido en un petroestado con escasez de dólares en medio de
decisiones poco acertadas. Reformas legales obligaron al Banco Central a
transferirle al Fonden, un fondo con el que el Gobierno cubre planes de
gasto, 53 mil millones de dólares en los últimos nueve años, con lo que
las reservas líquidas se desplomaron a mínimos históricos.
Luego, el expresidente Hugo Chávez
repatrió las barras de oro que el país tenía colocadas en el Banco de
Inglaterra, con lo que ya no pueden ser utilizadas como garantía para
obtener financiamiento.
Efraín Velásquez señala que “usualmente
Venezuela colocaba como garantía el oro que tenía en el exterior y
obtenía préstamos a muy bajas tasas de interés para reforzar las
reservas líquidas cuando era necesario. Ahora, con el oro en Caracas,
esto no es posible”.
La presión sobre las reservas va en
ascenso. Entre 2001 y 2012 el precio del oro ganó brillo de manera
constante acumulando un salto sin precedentes de 516% y el Banco Central
revalorizó los lingotes con lo que suavizó el impacto de las
transferencias al Fonden.
Pero el precio del oro ha dado un giro
en un ambiente en que los inversionistas esperan que la Reserva Federal
incremente las tasas de interés y reduzca la inyección de liquidez que
impulsa la demanda por el metal precioso, hundiendo el valor de la Onza
Troy a niveles no vistos desde 2003.
Para valorar las barras de oro que
forman parte de las reservas el Banco Central utiliza el promedio móvil
de los seis últimos meses del mercado matutino en Londres y si el brillo
del metal continúa apagándose las reservas seguirán debilitándose.
Entre diciembre de 2012 y junio de este
año el Banco Central de Venezuela tuvo que ajustar a la baja el valor de
las barras doradas que forman parte de las reservas desde 1.686 dólares
por onza troy hasta 1.290 dólares por onza.
A la cadena de malas noticias se añade
que el precio del petróleo, el producto que aporta 96 de cada 100
dólares que ingresan al país, también está a la baja y los barriles que
vende Venezuela se cotizaron la semana pasada en 85,5 dólares reflejando
un declive de 12% respecto al promedio del segundo trimestre.
En este contexto los inversionistas
observan un alto riesgo en Venezuela que en lo que resta de año aún debe
cancelar 6 mil 400 millones de dólares por vencimientos de deuda
externa y entre 2015-2017 deberá desembolsar cada año 10 mil millones de
dólares en promedio.
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