Una doble casualidad que es política y financiera. En el hotel de D´ Sola es accionista Miguel Henrique Otero, cabeza del diario El Nacional. El empresario también es “mini accionista” del medio.
Por Juan Carlos Zapata.-
Con la ocupación del complejo turístico Perla Mar en Nueva Esparta, el gobierno busca matar dos pájaros de un tiro. Lo dice Parsifal D’ Sola, accionista principal del desarrollo hotelero cuyas instalaciones fueron tomadas desde el 7 de noviembre pasado. ¿Y cuáles son los pájaros? El propio D’ Sola y el diario El Nacional. ¿Cómo se explica? Porque Miguel Henrique Otero, cabeza del periódico de mayor opinión política del país, es accionista en el Perla Mar, y D’ Sola, a su vez, es –como él mismo lo dice- “mini accionista” en ese medio de comunicación. Interpretando la acción, es una manera del Gobierno de acosar a El Nacional por otra vía, y al mismo tiempo de emprenderla contra un empresario, D’ Sola, quien, sin medias tintas, se declara opositor.
Ya de por sí, un empresario es un elemento sospechoso en Venezuela, a menos que se pertenezca a la camada boliburguesa, y ni siquiera ello es garantía de nada, porque de lo contrario, los capitales boliburgueses, de funcionarios, operadores, intermediarios y testaferros, ya hubieran regresado a Venezuela convertidos en industrias, hoteles y centros comerciales. Pero nada. Los boliburgueses tampoco se sienten seguros. Mucho menos el empresariado tradicional, siempre señalado de apátrida, fascista, rentista y parásito. Ayer, D’ Sola le declaraba al propio El Nacional que “En este país es delito ser empresario opositor”.
La versión de El Nacional señala que el 7 de noviembre, “una comisión de la Oficina Nacional Antidrogas y un grupo de 15 guardias nacionales entró” al complejo y “que la ocupación fue una orden de la Fiscal 20 con competencia nacional, Katherine Harrington, y fue ejecutada por el Tribunal Penal de la Primera Instancia en Función de Control de Nueva Esparta. Aseguró que hasta el momento no ha tenido acceso al expediente en su contra, pero le informaron que lo acusan de legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo”.
Ya días antes, a D’ Sola le habían allanado su residencia en Caracas. El fantasma del golpe siempre planea en las averiguaciones. Pero, dijo, como no le demostraron que estaba involucrado en ninguna conspiración, se procedió al expediente de la legitimación de capitales. La verdad, dijo a El Nacional, “es que lo persiguen porque siempre ha hecho oposición al chavismo y aseguró que los dólares con los que ha construido el centro turístico son legítimos”.
D’ Sola señaló a KonZapata que recurrirá al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y a la DEA con el fin de solicitar que se le investigue, y así quede firme que sus operaciones nada tienen que ver con lo que se le acusa.
La persecución no es nueva. Luego de haber cooperado con Chávez antes de que llegara al poder, en 1999, el recién montado Presidente ordenó que se le suspendiera un crédito que mantenía con el estatal Banco Industrial de Venezuela. Eran la época en que el Perla Mar tomaba impulso, pues el complejo se había iniciado unos años antes, en el gobierno de Rafael Caldera. Era un crédito de 13.000 millones de bolívares de los viejos. La medida de Chávez, señala D’ Sola, fue en respuesta a una informaciones que publicara El Nacional. En rescatar la hipoteca del BIV para continuar las obras invirtió más de un año en procesos legales; juicios que ganó todos a pesar del control del gobierno sobre el Poder Judicial. Fue entonces cuando pudo pagar y comenzar una nueva etapa con el Banco Occidental de Descuento, el banco propiedad de Víctor Vargas Irausquín.
[-El hecho de que yo sea hábil para hacer operaciones financieras es una cualidad y no un delito –apuntó Parsifal D’ Sola a KonZapata].
A El Nacional señaló “ el dinero para la construcción del hotel lo obtuvo a través de un crédito del Banco Occidental de Descuento en 2006, con garantías hipotecarias y avales de los socios. “Los dólares para el proyecto fueron comprados al BOD través del dólar permuta y luego fueron depositados en el Boi Bank, propiedad de accionistas del BOD. Se trata de una transacción legal”.
-Yo no compré un dólar. Todo lo hizo el BOD. Fueron 32 millones de dólares. Y tuve la suerte de que se compraran dólares oficiales con la intermediación del BOD que eran depositados en el Boi Bank, entidad también de Vargas.
Todo se ejecutó cuando el dólar permuta era legal y permitido. Y una vez suspendido y sus operaciones convertidas en ilícitos cambiarios, D’ Sola, previa asesoría, escogió el camino de las Letras de Tesoro con el propósito de seguir haciéndose de recursos y divisas y pagarle al BOD.
-El hecho de que yo sea hábil para hacer operaciones financieras es una cualidad y no un delito –apuntó Parsifal D’ Sola a KonZapata.
Tiene la convicción de que le tendrán que devolver el Complejo. Acudir al Departamento del Tesoro y a la DEA es una manera de certificar el origen de las divisas y “todos mis movimientos”.
El Perla Mar tiene un adelanto de construcción del 97%. Dice el empresario que no hay otro igual en todo el Caribe, con una Sala de Convenciones de 3.000 metros cuadrados, sala de exposiciones, cinco comedores, 560 habitaciones, y áreas de piscinas de 6.000 metros cuadrados. En total, el centro turístico ocupa 110.000 metros cuadrados. Tomando en cuenta estas dimensiones, es que confirma lo que ya le declaró a El Nacional:
-Como no tienen obras que mostrar, por corruptos e incapaces, expropian. ¿Por qué me persiguen? ¿Por qué se me acosa judicialmente? Quieren expropiarme el hotel buscando la vía de la criminalización; dañar mi imagen. He sido empresario durante 50 años y nunca fui perseguido como lo hace este gobierno porque siempre he estado apegado a la ley. ¿Acaso es un pecado ser un empresario opositor? Obviamente sí, en este régimen corrupto, tutelado desde Cuba por los hermanos Castro.
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