En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/20/condiciones-criticas-en-venezuela-giran-en-favor-de-la-oposicion/
La participación en un muy promocionado “relanzamiento” de la
oposición en Venezuela fue pobre: apenas unos pocos cientos se reunieron
el mes pasado en Caracas para marchar encabezados por el nuevo jefe de
la coalición política.
A pesar del entusiasmo y la unidad mostrados en las recientes e
infructuosas carreras presidenciales en contra del líder socialista Hugo
Chávez en 2012 y su sucesor, Nicolás Maduro, el año pasado, los
opositores están una vez más divididos y desmoralizados.
“He marchado tanto. He votado en cada elección. He hecho campaña para
un partido político en mi tiempo libre. He regalado dinero ¿y para
qué?”, dijo Griselda Eladio, una publicista y opositora de 47 años.
“Todavía tenemos a esta gente allí”.
El desaliento entre las filas de la oposición se profundizó este año,
cuando meses de protestas en contra de Maduro lideradas por la facción
más radical del movimiento, fueron abatidas por los cuerpos de seguridad
provocando divisiones dentro de la coalición.
Las dos principales figuras de la oposición, el encarcelado líder de
las protestas Leopoldo López y el candidato presidencial en dos
ocasiones, Henrique Capriles, están en desacuerdo sobre las políticas y
estrategias a seguir, borrando el sentimiento de unidad que los ayudó a
ganar terreno en años recientes.
Sin embargo y casi a pesar de sí mismos, las condiciones en el país pueden estar girando lentamente en favor de la oposición.
Una brusca caída de la economía en el país miembro de la OPEP,
agravada por la caída de los precios del petróleo, podrían traducirse en
ganancias significativas para la oposición en las elecciones
legislativas de 2015.
Un buen resultado podría alentar a la oposición para buscar un
referéndum revocatorio en 2016 con el que tratar de poner fin a la
presidencia de Maduro a la mitad de su período. También podría
envalentonar a las facciones del Partido Socialista Unido (PSUV)
desilusionadas con el mandatario.
Maduro ha estado sintiendo el golpe en las encuestas.
Datanálisis, tal vez la encuestadora más respetada del país, dijo que
el 80 por ciento de los venezolanos ahora ven el estado del país como
negativo y desaprueban el modelo económico socialista.
La aprobación de Maduro ha caído desde el 50 por ciento cuando llegó
al poder hasta un 30 por ciento, según un sondeo de septiembre, mientras
que un significativo 68 por ciento cree que el presidente no
permanecerá en el poder más allá de 2016.
Otra encuesta de octubre de la firma Consultores 21 mostró una aprobación de un 34 por ciento para Maduro.
Sigue siendo un nivel bastante decente comparado con otros líderes
del mundo, pero está muy lejos del apoyo a Chávez, quien gobernó durante
14 años antes de su muerte por cáncer a principios de 2013.
“Si las elecciones fueran hoy, el Gobierno no podría ganar”, dijo
Luis Vicente León, director de Datanálisis, pronosticando que la
oposición ganaría con un margen de 20 puntos.
“HIJO DE CHÁVEZ”
Sin embargo, como León y otros analistas se apresuran a señalar,
Chávez era un maestro en sacar conejos del sombrero en los momentos
clave y Maduro, su auto proclamado “hijo” político, aprendió algunos de
esos trucos.
El año pasado, justo antes de las elecciones de alcaldes en todo el
país, Maduro envió miles de inspectores a comercios y empresas con la
tarea de reducir precios por decreto y arrestar a los “especuladores
capitalistas”.
La medida populista deleitó a los votantes y le dio a los gobernantes
socialistas una victoria inesperada con un convincente 54 por ciento de
los votos frente al 44 por ciento de la oposición.
Si bien las próximas elecciones para los 165 asientos de la Asamblea
Nacional se tienen que realizar antes del final de 2015,
tradicionalmente en el último trimestre, se especula que el Gobierno
podría adelantarlas para reducir el impacto del deterioro económico.
Algunos críticos de Maduro sospechan que incluso podría suspenderlas o
encontrar una manera de ignorar los resultados, pero es poco probable
dado el orgullo del Gobierno por la legitimidad de su sistema electoral y
las consecuencias internacionales que podría acarrear un movimiento
anti constitucional.
El Gobierno controla actualmente 99 escaños y la oposición 66,
después de que los votos en las últimas elecciones legislativas de 2010
se dividieron casi a la mitad entre los dos bandos, pero ajustes en el
sistema electoral beneficiaron áreas donde los gobernantes socialistas
eran más fuertes.
A pesar del difícil panorama, Maduro sigue optimista y cuenta con la
indignación pública y generalizada que generó la violencia por las
protestas opositoras este año, cuando 43 personas murieron, cientos
resultaron heridas y los centros urbanos fueron escenarios de batallas
callejeras.
“Vamos a tener una gran victoria política y electoral en las
elecciones del próximo año”, vaticinó con seguridad Maduro en un
discurso reciente. “Va a ser tremendo voto castigo contra las maldades
de la derecha, contra la ‘guarimba’ (las protestas violentas), la guerra
económica”, agregó.
Pero el nuevo secretario de la coalición opositora Mesa de la Unidad
Democrática (MUD), Jesús Torrealba, insiste en que el cambio está
llegando. “Se empieza a descongelar el glaciar que era el chavismo”,
dijo a Reuters recientemente.
Sin embargo, Torrealba tiene tareas difíciles por delante como
restaurar la confianza entre las facciones de la oposición, mejorar la
imagen de la coalición frente a los chavistas que debe cortejar,
presentar políticas económicas coherentes y mantener los egos bajo
control.
Las encuestas muestran que los líderes de la oposición, López y
Capriles, tienen niveles de aprobación cercanos al 40 por ciento, por
encima de Maduro, pero también muestran que hay un amargo desacuerdo
sobre las protestas y que la oposición no lo está haciendo mejor pese a
los problemas de Maduro.
López, arrestado durante las protestas y aún en la cárcel, es la
brújula de los radicales que creen en llevar la lucha a las calles.
Capriles es un gobernador más moderado que defiende el trabajo popular
en los barrios como el camino a seguir.
El partido de López está presionando para convocar un referéndum para
que una nueva Asamblea Nacional Constituyente redacte una nueva
Constitución, a lo que Capriles y Torrealba se oponen.
Muchos seguidores de la oposición están confundidos sobre donde
centrar sus energías: trabajo de bases con Capriles, mítines públicos
con Torrealba, la campaña para liberar a López o renovar la resistencia
en las calles.
“¿Yo? Sigo con mi vida, esperando que Maduro se hunda a sí mismo”, dijo desilusionada la opositora Eladio.
“Si eso no sucede, la mayoría de mi familia está en el exilio, y allí voy yo”. Reuters
No comments:
Post a Comment