Tuesday, November 18, 2014

El país se le hunde, Presidente

En: Recibido por email

Morel Rodriguez Ávila


Tenemos que advertírselo ya que usted pareciera estar ciego y no darse cuenta que es cierto. Como tampoco quiere aceptar que por culpa suya la economía nacional está quebrada y  la más grave crisis de toda nuestra historia golpea a la familia venezolana traducida en inflación, la más alta del mundo; en desabastecimiento cada vez más creciente como peligroso, porque ahora en las inmensas colas buscando qué comprar, si es que encuentra algo y a precios razonables, la gente teme ser, además de atropellada, robada o apuñaleada, por si usted no lo sabe. La nueva ministra de información, más que publicitarle como un “presidente-pueblo”, “madurito” o la mentirosa cuña que lo muestra a usted como recorre-calles manejando flamante camioneta a cualquier hora y sin escolta alguna, debería informarle que la pobreza crítica y el hambre aumentan y que, imparable, la inseguridad no baja sino que, contrariamente, sube, sube y sube todos los días hasta niveles humanamente intolerables.

Es obligante advertirle que a su nuevo canciller le resultará difícil detener la caída de los precios del barril de crudo. Porque usted y Ramírez, Presidente, no entienden que vender petróleo es un negocio en el cual el país tiene que ganar y no perder. Pero ocurre que hemos perdido no sólo dólares sino tiempo precioso por su enfermizo empeño de no querer entender que el comunismo ya no es negocio ni ideología que beneficie y, en lo que coinciden los expertos,  por usted no aceptar esta verdad, como la ha aceptado todo el mundo, lo que nos queda es petróleo pesado, cuya demanda crece a diario, pero a quienes lo quieren adquirir ustedes dos los tienen como enemigos políticos. Preocúpese porque la mayoría de los países desarrollados y emergentes han decidido contener el crecimiento económico que habían planificado con antelación, porque los altos precios que se mantuvieron durante mucho tiempo son insostenibles y atentan contra el bienestar de esas economías. Además, la estrategia de bajar los precios a 80 dólares por dos años es solicitud y mandato del mayor productor del mundo árabe como lo es Arabia Saudita. Muy lamentable, para nosotros, esta cruda situación, Presidente, porque la llamada revolución mató las vacas gordas y ahora quedaron puras vacas flacas. No así para los restantes países de la OPEP, cuyas reservas individuales sobrepasan los 150 millardos de dólares.

Y lo peor, Presidente, es que no hay, que se sepa, planes alternos que faciliten a su gobierno resolver desde hoy lo que con seguridad aparecerá como gravísimo problema mañana, fuentes de financiamiento que sirvan para salir del profundo abismo hacia el cual está usted conduciendo al país. Menos hay, en estos días, signos, muestras, aproximaciones o disposición a plantear soluciones concretas y no medidas que hacen peso para hundirnos más y para nada son palancas que nos apuntalen hacia la salida del foso. Los especialistas se devanan la cabeza buscando que usted entienda que la devaluación será obligante, precisamente por su pésimo manejo de la economía y la guerra económica que decretó y para disimular tan enorme equivocación se la endilgó a la oposición.

Las anunciadas cinco nuevas leyes, abusando de la Habilitante que sus súbditos rojos de la Asamblea Nacional le aprobaron con atronadores aplausos, lo que buscan es reforzar las debilitadas murallas con las que encierra su proyectado Poder Popular y a las Misiones para que, por la vía crematística y no por sentir militante, tratar de amarrar votos para las parlamentarias. Igual objetivo privó en usted para que decretara, en un año, el 95 por ciento de aumento del sueldo a los militares, mientras en la calle crece la desesperación porque a los millones de venezolanos, especialmente los funcionarios públicos, el sueldo no les alcanza. La canasta básica, recuérdelo, superó ya los 15 mil bolívares y el salario mínimo, de la mayoría nacional, aumentó apenas algo más de los 600 bolívares mensuales.

La situación actual, por tanto, es muy grave y a usted pareciera no darle miedo lo que aquí está ocurriendo. Eso obliga a la gente a preguntarse si acaso de verdad usted no sabe lo que tiene entre sus manos o sus asesores no tienen capacidad, seriedad, responsabilidad y la valentía necesarias para decirle que el país se le hunde, Presidente

 

Vía Prensa MRA

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