Morel Rodriguez Ávila
Tenemos que
advertírselo ya que usted pareciera estar ciego y no darse cuenta que es
cierto. Como tampoco quiere aceptar que por culpa suya la economía nacional
está quebrada y la más grave crisis de
toda nuestra historia golpea a la familia venezolana traducida en inflación, la
más alta del mundo; en desabastecimiento cada vez más creciente como peligroso,
porque ahora en las inmensas colas buscando qué comprar, si es que encuentra
algo y a precios razonables, la gente teme ser, además de atropellada, robada o
apuñaleada, por si usted no lo sabe. La nueva ministra de información, más que
publicitarle como un “presidente-pueblo”, “madurito” o la mentirosa cuña que lo
muestra a usted como recorre-calles manejando flamante camioneta a cualquier
hora y sin escolta alguna, debería informarle que la pobreza crítica y el
hambre aumentan y que, imparable, la inseguridad no baja sino que,
contrariamente, sube, sube y sube todos los días hasta niveles humanamente
intolerables.
Es obligante
advertirle que a su nuevo canciller le resultará difícil detener la caída de
los precios del barril de crudo. Porque usted y Ramírez, Presidente, no
entienden que vender petróleo es un negocio en el cual el país tiene que ganar
y no perder. Pero ocurre que hemos perdido no sólo dólares sino tiempo precioso
por su enfermizo empeño de no querer entender que el comunismo ya no es negocio
ni ideología que beneficie y, en lo que coinciden los expertos, por usted no aceptar esta verdad, como la ha
aceptado todo el mundo, lo que nos queda es petróleo pesado, cuya demanda crece
a diario, pero a quienes lo quieren adquirir ustedes dos los tienen como
enemigos políticos. Preocúpese porque la mayoría de los países desarrollados y
emergentes han decidido contener el crecimiento económico que habían
planificado con antelación, porque los altos precios que se mantuvieron durante
mucho tiempo son insostenibles y atentan contra el bienestar de esas economías.
Además, la estrategia de bajar los precios a 80 dólares por dos años es
solicitud y mandato del mayor productor del mundo árabe como lo es Arabia
Saudita. Muy lamentable, para nosotros, esta cruda situación, Presidente,
porque la llamada revolución mató las vacas gordas y ahora quedaron puras vacas
flacas. No así para los restantes países de la OPEP, cuyas reservas
individuales sobrepasan los 150 millardos de dólares.
Y lo peor,
Presidente, es que no hay, que se sepa, planes alternos que faciliten a su
gobierno resolver desde hoy lo que con seguridad aparecerá como gravísimo
problema mañana, fuentes de financiamiento que sirvan para salir del profundo
abismo hacia el cual está usted conduciendo al país. Menos hay, en estos días,
signos, muestras, aproximaciones o disposición a plantear soluciones concretas
y no medidas que hacen peso para hundirnos más y para nada son palancas que nos
apuntalen hacia la salida del foso. Los especialistas se devanan la cabeza
buscando que usted entienda que la devaluación será obligante, precisamente por
su pésimo manejo de la economía y la guerra económica que decretó y para
disimular tan enorme equivocación se la endilgó a la oposición.
Las anunciadas cinco
nuevas leyes, abusando de la Habilitante que sus súbditos rojos de la Asamblea
Nacional le aprobaron con atronadores aplausos, lo que buscan es reforzar las
debilitadas murallas con las que encierra su proyectado Poder Popular y a las
Misiones para que, por la vía crematística y no por sentir militante, tratar de
amarrar votos para las parlamentarias. Igual objetivo privó en usted para que
decretara, en un año, el 95 por ciento de aumento del sueldo a los militares,
mientras en la calle crece la desesperación porque a los millones de
venezolanos, especialmente los funcionarios públicos, el sueldo no les alcanza.
La canasta básica, recuérdelo, superó ya los 15 mil bolívares y el salario
mínimo, de la mayoría nacional, aumentó apenas algo más de los 600 bolívares
mensuales.
La situación actual,
por tanto, es muy grave y a usted pareciera no darle miedo lo que aquí está
ocurriendo. Eso obliga a la gente a preguntarse si acaso de verdad usted no
sabe lo que tiene entre sus manos o sus asesores no tienen capacidad, seriedad,
responsabilidad y la valentía necesarias para decirle que el país se le hunde,
Presidente
Vía Prensa MRA
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