Editorial Tal Cual
Fernando Rodriguez
Ciertos indicios
deberían ser preocupantes para el gobierno y, en el fondo, para todos los
venezolanos. Nos referimos, esto ya lo hemos tratado un par de veces en esta
página, a la actuación del embajador colombiano, desmintiendo la versión de la
Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela (perdonen las mayúsculas,
personalmente las detesto) sobre el crimen de Serra, inventada a las pocas
horas de acaecido, sin investigación y prueba alguna y de tal truculencia que
resultaba risible. Tales conductas resultan poco apropiadas dadas las
mayúsculas implicadas, la llamada majestad del cargo.
Pero a esto se suma el caso de Jaua con Brasil que va creciendo día a día. Como esos episodios cómicos en que una pequeña causa termina en un desastre abrumador, fórmula en que Chaplin era un maestro. Primero fue la niñera, el revólver, los documentos urgentes y la suegra transportados en un avión de Pedevesa. A lo cual se suma una confusa explicación sobre la enfermedad de su señora, atendida en un afamado y costoso centro médico. La niñera viajera está sometida a juicio. Segundo, y más grave, el canciller brasileño pide explicaciones (la diplomacia del vecino suele considerarse ejemplar) por un viaje no notificado a su gobierno y donde el señor firma un tratado con un grupo izquierdista de ese país.
Pero a esto se suma el caso de Jaua con Brasil que va creciendo día a día. Como esos episodios cómicos en que una pequeña causa termina en un desastre abrumador, fórmula en que Chaplin era un maestro. Primero fue la niñera, el revólver, los documentos urgentes y la suegra transportados en un avión de Pedevesa. A lo cual se suma una confusa explicación sobre la enfermedad de su señora, atendida en un afamado y costoso centro médico. La niñera viajera está sometida a juicio. Segundo, y más grave, el canciller brasileño pide explicaciones (la diplomacia del vecino suele considerarse ejemplar) por un viaje no notificado a su gobierno y donde el señor firma un tratado con un grupo izquierdista de ese país.
Hasta el
congreso brasileño interviene pidiendo y obteniendo la presencia del canciller
para oír el cuento. Hasta aquí ya es bastante el desastre. Pero no, continúa.
Ahora son niños y no niñeras, brasileñitos que eran trasladados a Venezuela
para adoctrinarlos, según la Fiscalía brasileña que pide la intervención
inmediata y tajante del Gobierno, asunto que recoge alguna prensa venezolana de
ayer. Caso en que también estaría incurso Jaua . Al parecer esto es una
deformada lectura de una redacción seguramente no muy cervantina de un
documento del Ministerio de comunas venezolano que alude a un barrio Brasil del
Estado Sucre y no al pais. Lo que indica que el ministro está ciertamente
salado, pero también pareciera apuntar a que lo miran con ojos prejuiciados los
cariocas.
Suficiente desastre, pero quien sabe si habrá mas. Además una mezcolanza de cosas que desconcierta. Ahora bien, el gobierno venezolano que tiene la bocaza y la verborragia que todos sabemos no ha dicho una sola palabra al respecto. Y Jaua sigue tan campante en sus funciones de ministro y protector de Miranda ( en realidad de su gobernador electo, el mismo que lo derrotó en las últimas elecciones). Sabemos que el gobierno sabe que Brasil es el gallo más bravo de la región, que ha sido un buen amigo, sobre todo cuando mandaba Lula que gustaba de tratarnos como bastante loquitos pero queridos y amables negociantes, y que ciertamente debe ser difícil darle respuestas a esos cuestionamientos oficiales. A menos que se opte simplemente por decir que en realidad el comunero mayor nunca estuvo en Brasil sino un clon suyo manejado por la CIA o algo así (consultar a la Golingeral respecto). Esperamos ese capítulo, porque no todo puede ser silencio y culillo.
Pero volvemos al principio. Debe ser preocupante que vecinos tan vecinos, nuevos y viejos mejores amigos anden tan quisquillosos con temas muy delicados y, sobre todo, que lo hagan públicos, asuntos de Estado. A lo mejor es que sienten que la descomposición nacional es muy grande y es mejor alejarse un poco, o mucho a lo peor.
Suficiente desastre, pero quien sabe si habrá mas. Además una mezcolanza de cosas que desconcierta. Ahora bien, el gobierno venezolano que tiene la bocaza y la verborragia que todos sabemos no ha dicho una sola palabra al respecto. Y Jaua sigue tan campante en sus funciones de ministro y protector de Miranda ( en realidad de su gobernador electo, el mismo que lo derrotó en las últimas elecciones). Sabemos que el gobierno sabe que Brasil es el gallo más bravo de la región, que ha sido un buen amigo, sobre todo cuando mandaba Lula que gustaba de tratarnos como bastante loquitos pero queridos y amables negociantes, y que ciertamente debe ser difícil darle respuestas a esos cuestionamientos oficiales. A menos que se opte simplemente por decir que en realidad el comunero mayor nunca estuvo en Brasil sino un clon suyo manejado por la CIA o algo así (consultar a la Golingeral respecto). Esperamos ese capítulo, porque no todo puede ser silencio y culillo.
Pero volvemos al principio. Debe ser preocupante que vecinos tan vecinos, nuevos y viejos mejores amigos anden tan quisquillosos con temas muy delicados y, sobre todo, que lo hagan públicos, asuntos de Estado. A lo mejor es que sienten que la descomposición nacional es muy grande y es mejor alejarse un poco, o mucho a lo peor.
Vía Tal Cual
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