A continuación se reproduce el manifiesto de Leopoldo López:
“Prisión Militar de Ramo Verde, 19 de noviembre de 2014
NO PODEMOS SER ESPECTADORES DE UN PAÍS QUE SE CAE A PEDAZOS
Desde
que Nicolás Maduro tomó posesión ilegítimamente del cargo de
presidente, la situación de nuestro país, que ya era dramáticamente
negativa, no ha hecho otra cosa sino empeorar; y Venezuela vive hoy una
crisis social, económica, política y moral que afecta la vida de todos.
Con
dolor, hoy los venezolanos padecemos las terribles consecuencias de
tener un gobierno tan incompetente como autoritario. Un gobierno
sobradamente incapaz de brindar bienestar y calidad de vida a nuestro
pueblo, pero al mismo tiempo extraordinariamente eficiente cuando se
trata de hostigar, encarcelar y torturar a quienes piensan distinto, a
quienes se atreven a criticar y a disentir, y en general a todos los que
luchamos con voluntad inquebrantable por construir un futuro mejor.
En
todo este tiempo, Nicolás Maduro se ha encargado de dejar clara la
naturaleza dictatorial de su gobierno. Día tras día, gracias a la
descarada manipulación de la justicia, gracias a la actitud cómplice con
la corrupción, gracias a la partidización de la administración pública y
la violación sistemática de los principios generales recogidos en
nuestra Constitución Nacional; se ha evidenciado el secuestro de los
Poderes Públicos por parte de una cúpula corrupta muy lejana a los
problemas del pueblo, para la cual lo único que importa es mantener a
como dé lugar sus privilegios y prebendas a expensas de todos los
venezolanos.
Digo a expensas de todos los
venezolanos porque nuestro pueblo ha tenido que pagar un alto precio por
la incapacidad de Nicolás Maduro y de la élite corrupta que con él
abusa del poder.
Cada día los venezolanos somos
más pobres y menos libres. La creciente inflación causada por la emisión
irresponsable de dinero inorgánico y por la poca producción nacional,
hace que los sueldos rindan cada vez menos. Este año, por ejemplo, el
salario mínimo cerrará en 4.889 Bs mensuales, mientras que la canasta
básica se ubica ya en 24.500 Bs, cinco veces más que el salario mínimo. Y
a esto se le suma la escasez de todos los bienes y mercancías, algo que
ha obligado a nuestro pueblo a hacer largas colas para comprar una
cantidad limitada de leche y pañales para sus hijos, o ha condenado a
nuestros enfermos a un viacrucis por varios hospitales y farmacias para
con suerte conseguir una ración semanal de medicinas. Hemos llegado al
absurdo de que el país con las mayores reservas probadas de petróleo del
mundo, está importando petróleo y además sufre constantemente de
escasez de gasolina.
Pero por si fuera poco el
pueblo venezolano no solamente ha tenido que pagar con sus bolsillos la
equivocada gestión económica de la dictadura, sino que además ha tenido
que pagar con sangre su irresponsable gestión social. Venezuela se ha
convertido durante la última década en uno de los países más violentos e
inseguros del mundo, teniendo una tasa de homicidios mucho mayor a la
de varios países que viven cruentas guerras y, al mismo tiempo, un
sistema de justicia que permite una impunidad mayor al 95% de los
crímenes que ocurren en el país.
Todos estos
problemas se agravan con los días, y ellos formaron un cúmulo sólido de
razones que movilizaron al pueblo venezolano a principios de este año
para decirle, con voz firme y decidida, “basta ya” a la dictadura; para
encontrar una Salida a este desastre. Y es que es un derecho y una
obligación de los pueblos libres ponerle la mano en el pecho al abuso y
buscar los caminos democráticos para cambiar a sus gobernantes.
¿Cuál
fue la respuesta de Nicolás Maduro ante la implementación por parte del
pueblo venezolano del legítimo derecho a la protesta pacífica?
Represión y más represión. Sólo durante los cuatro primeros meses del
año Nicolás Maduro encarceló a más de 3.000 personas, en su mayoría
jóvenes y estudiantes, significando esto la cifra más alta de
detenciones arbitrarias en la historia de Venezuela; cifra que databa de
los años 1989 y 1990 cuando, gobernando Carlos Andrés Pérez, se
aprehendieron a más de 1.400 personas en el marco del estallido social
conocido como El Caracazo.
Ante esta situación
dolorosa, en un momento oscuro de nuestra historia, sería imperdonable
quedarnos de brazos cruzados y adoptar una actitud contemplativa, una
actitud inercial, como esperando a que algo mágico pase y resuelva los
problemas que nos aquejan. No podemos ser espectadores de un país que se
cae a pedazos. Nuestra Constitución Nacional ofrece varias opciones
para lograr activar el cambio que requiere nuestro país con el pueblo,
organizado como el mayor protagonista.
De todas
estas opciones, nosotros hemos propuesto la vía constituyente, y la
razón es muy clara: el problema de Venezuela no se reduce solo a tener
un gobierno autoritario e incapaz. El problema es mucho más profundo. El
problema de Venezuela es un sistema dictatorial con claras aspiraciones
totalitarias que se ha permeado a lo largo y ancho de todo el poder
público. Y algo así no se soluciona solo cambiando al presidente de la
República, sino más bien renovando todos los poderes públicos con la
fuerza del pueblo.
Soy consciente de los riesgos
implícitos dentro de esta propuesta. La he pensado con detenimiento una y
otra vez, y he escuchado con verdadero espíritu autocrítico a quienes
han alertado sobre sus falencias y posibles peligros. Algo que con
humildad también hice cuando años atrás algunos venezolanos propusimos
“primarias y tarjeta única” para la oposición, cosa que desató un
candente pero fructífero debate que terminó fortaleciendo a la
alternativa democrática.
Estoy convencido de la
idoneidad de la vía constituyente para desmontar el sistema corrupto y
dictatorial que oprime a Venezuela. Este proceso constituyente tendría
dos particularidades que lo harían único en nuestra historia: sería
convocado por el pueblo y no desde el poder, y sería con el objetivo de
restablecer la constitución y no cambiar y diseñar una nueva a la medida
del gobernante de turno. Por supuesto que hay cosas que mejorar en
cualquier constitución del mundo, y la nuestra no es la excepción. La
eliminación de la reelección indefinida que tanto daño hace a la
democracia y el fortalecimiento de las alcaldías y gobernaciones
profundizando así la descentralización, serían cambios que se podrían
hacer en un proceso constituyente, y para ello es el debate; pero el
espíritu último de este planteamiento es cambiar un sistema, renovar
todos los poderes públicos secuestrados y restablecer la democracia.
Hago
una pregunta con el mayor espíritu constructivo ¿cuál vía de las
establecidas en la constitución, ya sea enmienda, elecciones
parlamentarias, elecciones presidenciales, constituyente, revocatorio o
reforma, no presenta obstáculos, peligros de manipulación, frente a un
gobierno que viola la constitución? Absolutamente todas. Las elecciones
parlamentarias presentan el obstáculo de que se manipulen nuevamente los
circuitos y que por tal razón, aun ganando el voto popular, no ganemos
la mayoría de los diputados, tal como ocurrió en el 2010. En el 2013 se
ganaron las elecciones presidenciales y la alternativa democrática no
está gobernando. Y en el caso del revocatorio debemos recoger firmas
igual que para convocar una constituyente. Si esto es así, por qué no
transitar de una vez el camino que nos permite logra el cambio más
profundo, el cambio de un sistema y hacerlo por la vía más incluyente,
porque la constituyente convoca a todos los sectores del país.
A
mis compañeros de lucha, a mis hermanos de la Unidad, un objetivo
estratégico permanente de la dictadura es sembrar la división en
nuestras filas. No han podido, ni podrán. Lo intentaron cuando dimos el
debate sobre las primarias. Otra coyuntura se le presentó a la dictadura
cuando dimos el debate sobre la Tarjeta Unitaria. Ahora a la dictadura y
a la unidad se les presenta una nueva coyuntura y el resultado será el
mismo: el fracaso de la dictadura y el fortalecimiento de la Unidad.
La
división que se trata de promover en esta oportunidad se halla en decir
que existe un conflicto o un dilema entre el planteamiento que estamos
haciendo de una Asamblea Nacional Constituyente y unas elecciones
parlamentarias que están establecidas para finales del año 2015. Sobre
las parlamentarias mi posición es muy simple y consecuente: no
abandonaremos ningún terreno de lucha, los movimientos democráticos
jamás lo hacen. Tenemos que ganarlas, pero estoy convencido que mas
tarde o temprano, para lograr los cambios profundos que necesita
Venezuela, debemos ir a un proceso constituyente y siempre es mejor
temprano que tarde. La Constituyente es un planteamiento que, con el
concurso de toda la Unidad, podemos transitar en el primer semestre del
año que viene, y luego encarar con más fuerza y con una renovada
institucionalidad las elecciones de diputados.
Ningún
factor, partido, organización o liderazgo puede afrontar esta lucha
solo. Por eso el valor de la Unidad. Dentro de la Unidad requerimos del
concurso de todos los que no solo crean que es posible lograr el cambio,
sino de todos los que estén dispuestos a hacer sacrificios para que
este se dé. El pueblo de Venezuela tiene cifrada su esperanza en
nosotros y demanda no solo una mayor Unidad discursiva, sino Unidad de
acción. Es nuestra responsabilidad.
En la calle está un pueblo que lucha y que sufre, un pueblo que día a
día busca la manera de sobrevivir a una realidad dolorosa que debemos
cambiar. Un pueblo al que una elite corrupta ha tratado de dividir para
así mantenerse y afianzarse en el poder. Sin embargo, con cada día que
pasa, la polarización que la elite corrupta ha querido impulsar durante
todos estos años está perdiendo espacios. No es cierto que el pueblo
esta dividió entre chavistas y opositores. El pueblo venezolano tiene
hoy una idea clara: la lucha no es de pueblo contra pueblo; sino de todo
un pueblo que unido sufre y lucha contra una elite corrupta que es
capaz de hacer cualquier cosa para no perder sus privilegios.
Por tal razón invito a todo el pueblo venezolano, sin distingo de
ningún tipo, a firmar a favor de la convocatoria de una Asamblea
Nacional Constituyente. Esta propuesta, que nace desde la calle, nos
incluye a todos, incluso a aquellos que hoy simpatizan con el gobierno
nacional y a aquellos que laboran en la administración pública en todos
sus niveles.
Estamos dando una lucha
histórica y en esta lucha no podemos cansarnos ni rendirnos. Más que un
deber es nuestra obligación seguir adelante hasta que consigamos lo que
todos queremos: La Mejor Venezuela, una Venezuela donde todos los
derechos sean para todas las personas, sin exclusiones ni privilegios;
donde juntos podamos superar la pobreza en paz y en democracia.
¡Fuerza y Fe!
Nota de prensa
No comments:
Post a Comment