SIMÓN VILLAMIZAR
| EL UNIVERSAL
jueves 20 de noviembre de 2014 08:33 AM
Fue a partir de 2008, no por
casualidad el año que explotó la crisis financiera en Estados Unidos,
que María Fernanda Lairet, diseñadora gráfica, dibujante y artista
visual, comenzó a trabajar con billetes.
"Quise dejar a un lado la pintura y dedicarme a la investigación del papel moneda. Recuerdo que comencé tomando fotografías de algunos billetes, pero poco a poco fue despertando en mí el interés por lo que había detrás de la moneda de cada país", explica ella.
Lo primero que hizo, recuerda, fue un collage con decenas de billetes del mundo. Un collage en el que el punto focal estaba en el centro de la pieza: un dólar. Una obra que, a todas luces, daba cuenta de la importancia y la repercusión de la moneda estadounidense de cara al mundo entero.
Más tarde probó con un billete chino para aludir al tema de cómo le economía asiática comenzaba a ganar terreno a pesar de pertenecer a un sistema comunista. "Y luego empecé a confrontar los billetes de Estados Unidos con los de China. Los de Venezuela con los de China y Estados Unidos", cuenta Lairet, quien rehuye a hablar del tema económico pero cuya obra despertó entonces gran interés en instituciones como la Casa de Bolsa de Venezuela, el Banco Exterior -en la Torre principal hay más de 200 metros con su obra- y hasta la Sociedad Bancaria.
Y el año pasado decidió elaborar 46 piezas únicas, de 30x30 centímetros -billetes pop, si se quiere-, impresos de manera digital en papel metalic y en bandas de aluminio, que expone actualmente en la Galería Okyo del Centro Comercial Veracruz, en la urbanización Las Mercedes.
Algunos los interviene de manera radical, como en el caso del billete colombiano, al que ha agregado el rostro del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria. En otros sencillamente resalta rasgos poco visibles a los ojos de los más desprevenidos, como la frase "Patria o muerte" impresa en el billete cubano o "Todos necesitamos la existencia de Dios" en el kuwuaití.
Mientras que a unos pocos les ha colocado una lámina de vinil para destacar, en impresión láser, detalles que se le antojaban importantes, como en el papel moneda mexicano, en el que agrandó una pieza azteca de xoco pili.
"Muy poca gente se detiene a ver qué hay detrás del dinero, o mejor, detrás de los billetes que tiene en su mano", dice Lairet. "Pero la historia que se esconde detrás suele ser riquísima", agrega la también fotógrafa, para quien su obra no está exenta de un discurso "espiritual".
"En el billete del dólar, por ejemplo, está la Pirámide de los Mazones, el tercer ojo iluminatti, y hasta el Buho de Minerva, que usan los banqueros porque les da suerte", explica ella, quien al igual que (pop) artistas de la talla de Andy Warhol y, más recientemente, Shepard Fairey y James Charles, se atrevió a trasladar el papel moneda común y corriente a los pasillos de museos y galerías. Visto de otra manera: primero le extrajo a los billetes su clásico valor (como herramienta para el intercambio comercial), los elevó al estatus de piezas artísticas y, finalmente, en consecuencia, les devolvió su valor multiplicado por mil.
"¿Qué es el dinero para mí? El dinero nos permite comprar muchas cosas", dice Lairet sin pensarlo demasiado. "Pero no es lo que nos termina haciendo feliz. Lo necesitamos, es cierto, pero sólo hasta cierto límite, hasta dónde terminan las necesidades", agrega.
"Quise dejar a un lado la pintura y dedicarme a la investigación del papel moneda. Recuerdo que comencé tomando fotografías de algunos billetes, pero poco a poco fue despertando en mí el interés por lo que había detrás de la moneda de cada país", explica ella.
Lo primero que hizo, recuerda, fue un collage con decenas de billetes del mundo. Un collage en el que el punto focal estaba en el centro de la pieza: un dólar. Una obra que, a todas luces, daba cuenta de la importancia y la repercusión de la moneda estadounidense de cara al mundo entero.
Más tarde probó con un billete chino para aludir al tema de cómo le economía asiática comenzaba a ganar terreno a pesar de pertenecer a un sistema comunista. "Y luego empecé a confrontar los billetes de Estados Unidos con los de China. Los de Venezuela con los de China y Estados Unidos", cuenta Lairet, quien rehuye a hablar del tema económico pero cuya obra despertó entonces gran interés en instituciones como la Casa de Bolsa de Venezuela, el Banco Exterior -en la Torre principal hay más de 200 metros con su obra- y hasta la Sociedad Bancaria.
Y el año pasado decidió elaborar 46 piezas únicas, de 30x30 centímetros -billetes pop, si se quiere-, impresos de manera digital en papel metalic y en bandas de aluminio, que expone actualmente en la Galería Okyo del Centro Comercial Veracruz, en la urbanización Las Mercedes.
Algunos los interviene de manera radical, como en el caso del billete colombiano, al que ha agregado el rostro del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria. En otros sencillamente resalta rasgos poco visibles a los ojos de los más desprevenidos, como la frase "Patria o muerte" impresa en el billete cubano o "Todos necesitamos la existencia de Dios" en el kuwuaití.
Mientras que a unos pocos les ha colocado una lámina de vinil para destacar, en impresión láser, detalles que se le antojaban importantes, como en el papel moneda mexicano, en el que agrandó una pieza azteca de xoco pili.
"Muy poca gente se detiene a ver qué hay detrás del dinero, o mejor, detrás de los billetes que tiene en su mano", dice Lairet. "Pero la historia que se esconde detrás suele ser riquísima", agrega la también fotógrafa, para quien su obra no está exenta de un discurso "espiritual".
"En el billete del dólar, por ejemplo, está la Pirámide de los Mazones, el tercer ojo iluminatti, y hasta el Buho de Minerva, que usan los banqueros porque les da suerte", explica ella, quien al igual que (pop) artistas de la talla de Andy Warhol y, más recientemente, Shepard Fairey y James Charles, se atrevió a trasladar el papel moneda común y corriente a los pasillos de museos y galerías. Visto de otra manera: primero le extrajo a los billetes su clásico valor (como herramienta para el intercambio comercial), los elevó al estatus de piezas artísticas y, finalmente, en consecuencia, les devolvió su valor multiplicado por mil.
"¿Qué es el dinero para mí? El dinero nos permite comprar muchas cosas", dice Lairet sin pensarlo demasiado. "Pero no es lo que nos termina haciendo feliz. Lo necesitamos, es cierto, pero sólo hasta cierto límite, hasta dónde terminan las necesidades", agrega.
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