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Estimados
amigos:
Hace unos
días recibí una misiva pública de Robert Gilles Redondo quien me manifestó su
desacuerdo con los planteamientos realizados por mí en una serie de artículos
que escribí para el Diario Últimas
Noticias titulados: Agenda para la unidad (24/10/14), Primer punto (31/10/14),
Segundo punto (7/11/14) y Tercer punto (14/11/14).
A continuación
reproduzco un fragmento de la carta y el sucesivo intercambio de opiniones a partir
de ella.
Eduardo Fernández
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Date: Sun, 16 Nov 2014 16:51:58 -0400
To: Eduardo Fernandez J.<eduardof18@gmail.com>;
<efernandez@ifedec.com>
Cc: <lubeot@gmail.com>
Subject: Carta abierta a Eduardo Fernández sobre su agenda para la unidad
nacional
CARTA ABIERTA A EDUARDO FERNANDEZ
Domingo, 16 de noviembre de 2014
Doctor
Eduardo Fernández
Presidente del IFEDEC.-
Estimado señor
Fernandez
He leído detalladamente el desarrollo de los
primeros tres planteamientos de su “Agenda para la unidad nacional”. El primero
de ellos, “es el de sustituir la cultura de la confrontación por la cultura de
la cooperación y del diálogo. Es lograr más y mejor democracia y promover la
descentralización del poder y eliminar el exceso de presidencialismo”; el
segundo, “la modernización de la economía venezolana para generar los bienes y
servicios que necesitamos y también los empleos modernos que se requieren”; el
tercero, “es la crisis social. No es viable un país en donde existe una minoría
que tiene demasiado y una mayoría que no tiene nada. La injusta distribución de
la riqueza y de las oportunidades conspira contra la estabilidad nacional”; el
cuarto, “trata el tema cultural” y, finalmente, el quinto punto, “abordar
el tema de los valores”
Al respecto de esta utópica agenda hay varios planteamientos que se
dejan de lado y que, en lo medular-nacional, si me permite el término, son las
principales cuestiones que ahora debe enfrentar la oposición venezolana en
general. Y he referido el adjetivo “medular” para definir el punto más
importante que se debería abordar en cualquier agenda de unidad nacional: el
fin de este régimen (sin lugar a duda) totalitario y de evidente talante
comunista.
El mencionado fin no es otro que escoger la vía más adecuada, por
consenso, para canalizar la crisis catastrófica que vive el país y que no se
puede seguir soslayando en discursos o agendas colaboracionistas. Es así, como
la única agenda para lograr la unidad nacional en este triste contratiempo
histórico venezolano debe ser el diálogo interno de la oposición para que se
defina, cuanto antes, un línea de acción pública, consensuada por todos los
factores democráticos, insisto, sobre cuál es el camino que nuestro pueblo
debe recorrer a corto plazo.
La ausencia de democracia en Venezuela impide, pues, suponer alguna
disposición al diálogo por parte de Nicolás Maduro y sus correligionarios con
la oposición. Esto fue hartamente probado en el infructuoso y deleznable
diálogo del 10 de abril que, a modo colaboracionista, y sin que pueda yo
entender, sólo apaciguó un país “incendiado” por los cuatro costados. Aquel
“incendio” que comenzó en febrero sólo dejaba al descubierto que la crisis de
nuestra patria (acaso expatria) era más profunda de lo que se decía y dejaba
claro que el liderazgo del fallecido presidente, heredado por Maduro, pasó a
ser franca minoría política, aun cuando las supuestas elecciones de diciembre
dijesen lo contrario en números.
Pero más allá de esos análisis grosso modo, la anulación del diálogo
viene por esa condición que se le impuso por la fuerza a los venezolanos desde
hace quince años: dejar de ser ciudadanos, para ser enemigos o amigos. Hecho
sumamente grave que, en momentos de tensión, puede conducirnos a los caminos
que desde hace más de un siglo ya desandamos: la guerra civil.
De ahí que la verdadera agenda para la unidad nacional debe ser la unión
sacrée que los franceses invocaban en su Revolución. La patria
venezolana está en peligro y frente a ese peligro debemos unirnos los sectores
democráticos, en diálogo sincero a lo interno, como lo ha propuesto el diputado
Walter Márquez.
De nada vale disfrazar la crisis y colaborar con el funesto juego del
diálogo. No se puede postergar la transición hacia la democracia, es decir,
hacia la libertad.
Por eso me permito considerar su agenda como un remedio ineficaz y fuera
de contexto, por cuanto no desnuda la realidad dolorosa de Venezuela: perdimos
la democracia. La única agenda debe ser tomar conciencia de la muerte
democrática de la República y unir esfuerzos para resucitarla.
Robert Gilles
Redondo
From: eduardof18@gmail.com
Date: Sun, 16 Nov 2014 21:20:56 +0000
ReplyTo: eduardof18@gmail.com
Subject: Re: Carta abierta a Eduardo Fernández sobre su agenda para la unidad
nacional
Gracias por sus comentarios. Coincido con muchas de sus observaciones,
discrepo de otras. Lo sustancial para mí es lo siguiente: los países que
progresan son aquellos que logran definir consensos fundamentales. La Sagrada
Escritura lo dice muy claro: "Reino dividido no prevalecerá".
Desgraciadamente Venezuela hoy es un Reino Dividido y quien más debería
contribuir a la unidad nacional que es el gobierno, es quien más contribuye a
la división. Segundo, la unidad nacional debe promoverse alrededor de una
agenda. Yo, modestamente, propongo esos cinco puntos como temas que deberían
estar en la agenda de unidad nacional. Tercero, la Unidad Nacional de la que
hablo es mucho más que un acuerdo entre el gobierno y la oposición política.
Concuerdo con usted en que el "show" televisivo que nos presentaron
hace unas semanas no es el dialogo que estamos esperando los venezolanos.
Finalmente, creo que para salir de este gobierno, objetivo que considero muy
deseable, urgente y necesario, hace falta construir una alternativa democrática
respaldada por una nueva mayoría. Creo que esa sigue siendo una asignatura
pendiente. Muchos saludos y le reitero mi gratitud por sus comentarios.
Date: Sun, 16 Nov 2014 20:29:12 -0430
To: Eduardo Fernandez
J.<eduardof18@gmail.com>
Subject: Re: Carta abierta a
Eduardo Fernández sobre su agenda para la unidad nacional
Eduardo Fernández
Estimado doctor, agradecido y
satisfecho por su postura. Le reitero mi apoyo y mi solidaridad. Que Dios
permita el alba de una nueva Venezuela donde nos encontremos todos juntos en
paz.
Un abrazo desde el exilio!
Robert
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