Editorial Tal Cual
Xaboer Coscojuela
El derramamiento de sangre, producto
de la acción criminal en este país, no cesa. El presente año se inició con la
misma violencia con la que terminó 2014. Mientras eso ocurre la actual titular
del Ministerio de Relaciones Interiores parece estar ausente. Ni siquiera imita
a sus antecesores y anuncia algún plan. Silencio total, mientras las balas
siguen haciendo estragos.
La cantidad de planes de
seguridad puestos en práctica por la "revolución" en estos 15 años
supera las dos decenas y sus resultados son un rotundo fracaso.
El último, el que puso en marcha
el defenestrado Miguel Rodríguez Torres, hablaba de unos supuestos cuadrantes
en los que estaba dividido el país para que los funcionarios policiales
pudieran actuar con mayor celeridad, pero no sirvió de nada.
En estos primeros 20 días del año
se han registrado dos masacres. Una en el cementerio de Turmero, estado Aragua,
cuando era sepultado un sujeto con amplio prontuario criminal y coincidieron
dos bandas hamponiles. La rivalidad se saldó con siete muertos.
La segunda afectó a los
integrantes de la banda del Picure, jefe de un grupo delictivo que imponía la
"ley" en el sur de Aragua y norte de Guárico, mandando más que los
gobernadores de ambos estados. Los amigos del Picure, ocho en total, fueron
abatidos por miembros del Cicpc.
Según la Fundación para el Debido
Proceso en 2014 fueron asesinados 338 funcionarios policiales, 18% más que
durante 2013. El presente año no comenzó nada bien tampoco para los miembros de
las policías, pues hasta el momento de redactar este editorial han sido
asesinados, solamente en la denominada Gran Caracas, 12 policías.
La morgue de la capital había
recibido hasta el pasado 18 de enero 258 cadáveres, no todos víctimas del
hampa, pero sí la abrumadora mayoría de ellos habían caído bajos las balas de
la delincuencia. Todos estos datos vuelven a corroborar que la inseguridad
personal sigue siendo un gran problema para el país, aunque en las últimas
encuestas su importancia se haya reducido. El abastecimiento y la escasez le
están disputando el liderato.
Tal vez ese descenso sea la razón
por la cual la titular de Relaciones Interiores y Paz, Carmen Meléndez,
prácticamente esté desaparecida. Se le ve muy poco y se le oye menos. Estos
días lo único que hizo fue anunciar que le pedirían la cédula a quienes
compran, además de asegurar que hacían la cola porque querían.
Sobre la estabilidad del gobierno
sí se ha pronunciado, pero de la seguridad personal de la mayoría de los
venezolanos ni pendiente. Ni planes ni nada. Ni siquiera para hacer ver que
está trabajando sobre la materia. Los cuadrantes de Rodríguez Torres ni los
menciona. El posible que la ministra aparezca en el velorio del escolta del
ministro de Educación, Héctor Rodríguez, asesinado ayer.
Uno siendo optimista podría
pensar que la ministra no quiere hablar del tema, aunque está trabajando en el
mismo, pero los datos que recogen los medios refutan tal optimismo. A los ya
referidos asesinatos se suman los secuestros, muchos de ellos no denunciados,
así como los robos de distinto tenor.
El comisionado presidencial para
reestructurar los cuerpos policiales, Freddy Bernal, anuncia la intervención de
algunas policías y la detención de varios de sus integrantes por delinquir,
pero parece que tampoco tiene ninguna iniciativa para frenar y reducir la
acción de la delincuencia.
En resumen, lo que ocurre es
consecuencia del poco interés que desde siempre ha demostrado el cogollo
chavista por enfrentar este problema. En un principio justificaron la acción
delictiva en la pobreza que había en el país. Dicen haber reducido
significativamente la cantidad de pobres, pero la inseguridad no hace sino
aumentar. Mientras, el hampa sigue mandando.
Vía Tal Cual
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