Gustavo Coronel
Otro acto "solemne".... mas blá blá blá?
Sr. Maduro:
Veo en la prensa que usted ha creado una nueva organización anti-corrupción llamada Cuerpo Nacional contra la Corrupción (CNCC). La definió como “una
institución vital para lograr la cohesión de los tres elementos: el
ético educativo cultural; el institucional legal y el sancionario (sic)
investigativo policial”, por lo cual deduzco que usted admite
que estos tres elementos tenían casi 16 años inconexos. Tardó usted en
darse cuenta de algo que todos ya sabíamos.
Agregó
usted que la reforma de la Ley facilitará a las comunas, consejos
comunales y movimientos sociales "que participen en la lucha contra la
corrupción en todo nivel". Es decir, los ministerios, los estados, los
municipios, la Asamblea Nacional, el TSJ, las empresas del estado no
tienen por qué hacerlo. Solo los grupos que ustedes han creado a
espaldas de la constitución lo harán. Que extraña ley!
Dice usted que con esta nueva ley se busca “mejorar
la capacidad policial para caerle encima con todo a bandidos y
bandidas, a corruptos, llámense como se llamen, estén donde estén, yo
estoy seguro que todo el país acompaña esta fuerte intención que tengo
de enfrentar la corrupción…. Al corrupto esté donde esté, hay que
golpearlo duro, perseguirlo, sancionarlos, elevar las penas a todo
nivel”.
La
nueva ley, según lo que usted dice, es la que va a permitir que se
combata de frente a la corrupción. En los últimos 15 años esto ha sido
imposible, dice usted, a pesar de la existencia de un Poder Moral,
compuesto por el Fiscal o Fiscala, el Defensor o la Defensora del Pueblo
y el Contralor o la Contralora. Y entonces, le pregunto: Que diablos
hacía esta gente? Y que hacía la Asamblea Nacional, en donde hay un Zar
anti-corrupción llamado Pedro Carreño, el asesino de Montesinos y
mentor de Pastor Maldonado (quien si sabe de corrupción porque esa es su
especialidad). Y que hacia ese coro de castrati el Tribunal Supremo de
Justicia, además de cantar uh, ah, Chávez no se va?
Pero,
no deseo apabullarlo. Veamos la parte positiva de esta nueva ley. En
primer lugar, no prescribirán los actos de corrupción. Me parece
buenísimo. Eso quiere decir que los actos de corrupción de los últimos
15 años, entre otros, no van a prescribir.
Lo
fundamental, y espero que la nueva ley así lo establezca, es entender
que corrupción no es solamente robarse el dinero de los venezolanos.
Corrupción es también el uso de los bienes nacionales como los aviones,
los edificios públicos o los automóviles para fines personales, el
tráfico de influencias mediante el cual un gobernante utiliza su
autoridad para beneficiar a su grupo político o familiar, el desempeño
de una posición para lo cual no se está ni remotamente calificado, el
fraude y falsificación de firmas, la mentira en el ejercicio del poder,
las artimañas financieras para desviar el dinero de los venezolanos
hacia destinos que no son los legales, la entrega de bienes nacionales a
otros países, la intolerancia hacia la disidencia política, la falta de
respeto a las minorías, el aprisionamiento injusto e ilegal de los
adversarios políticos, las comisiones, el soborno, la extorsión, la
falsificación de títulos profesionales, el nepotismo.
En
fin, una multitud de violaciones al buen gobierno y a la honestidad y
transparencia en el ejercicio de la función pública, involucre o no
enriquecimiento personal.
Si
esto que enumero más arriba está contemplado en la nueva ley como
corrupción, como debería estarlo, entonces le informo, Sr. Maduro, que
si usted la quiere realmente aplicar, entonces serán muy pocos los
integrantes del equipo de gobierno de los últimos 16 años quienes se
salvarán de ser investigados y, en gran proporción, castigados de manera
ejemplar. Ni el difunto a quien usted reemplazó, ni muchos ministros,
ni el alto mando militar, ni los narco-generales, ni los presidentes de
empresas del estado o sus contratistas consentidos, ni los banqueros
forajidos, ni los amiguitos y familiares, pueden dejar de ser
investigados y, muchos de ellos condenados por corrupción, para lo cual
– le puedo asegurar - hay muchísima información acumulada, la cual –
estoy seguro – usted no se ha tomado la molestia de leer.
Mencionaré, como ejemplo de funcionarios públicos a ser investigados a fondo, los siguientes:
Hugo
Chávez y todos quienes utilizaron y utilizan los aviones de PDVSA de
manera abusiva, por peculado de uso y por señales ostentosas e
inexplicables de riqueza (Ejemplo: la colección de relojes del difunto).
Ministros como Giordani, Nóbrega, Jaua y Merentes, por corrupción en el
manejo de los activos nacionales, por el desastre de Cadivi y por
permitir corrupción en sus ministerios. Funcionarios como Cilia Flores
por nepotismo. Presidentes de empresas que han dado contratos ilegales a
contratistas, como ha sido el caso de Rafaél Ramírez, Alí Rodríguez
Araque, los presidentes de Corpoelec y de CVG. Legisladores como
Diosdado Cabello, Pedro Carreño y otros por manejar una Asamblea
Nacional violatoria de los derechos de la oposición y por contrataciones
de dudosa transparencia durante su función pública. Chávez, Maduro,
Giordani y Ramírez, por entregar petróleo prácticamente regalado a Cuba y
por el manejo abusivo del FONDEN. Maduro, por ejercer posiciones para
las cuales él sabía que no estaba calificado y por endeudar de manera
criminal a la Nación, incluyendo miles de millones de dólares de China y que para
“aumentar las reservas internacionales”!! Chávez, por permitir la
utilización de millones de dólares de deuda pública para su campaña
presidencial, cuando sabía que se moría. Funcionarios como Alejandro
Andrade, ex tesorero. Maduro, por detalles tales como figurar en la
publicación sobre el Directorio de PDVSA como abogado, cuando ni
siquiera terminó su bachillerato,ver: .https://twitter.com/FotosQChavezNoQ/status/314545307608293376
Le
aseguro, Sr. Maduro, que estos funcionarios mencionados representan
apenas el tope del témpano. La corrupción grande, mediana y pequeña en
estos últimos 15-16 años ha sido monumental, algo nunca visto en la
historia de nuestro país. Ha sido una corrupción de múltiples facetas,
incluyendo el uso sistemático de la mentira como política de estado y la
falsificación de índices financieros, industriales y sociales, para
pretender una imagen positiva ante el mundo, cuando la realidad es que
usted preside un país en ruinas.
Una
nueva ley no tendría significado alguno si usted no tiene la menor
intención de aplicarla. Y si usted tiene esa intención, comience por
usted mismo y por sus colaboradores cercanos o por los miembros del
régimen de Chávez, del cual usted es una extensión. Yo estoy listo para
proporcionarle la información que poseo, la cual ha sido ya publicada
durante los últimos años. Apenas sería una tarea de organizarla para
facilidad de uso por su parte. Y por eso no le cobraría ni un centavo.
Estoy a su orden,
Gustavo Coronel
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